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Resumen

02/09/2007

En Espera

A la espera de escribir el post de los simpas prometido (tú verás que se me pasa la vez) y otros pocos que continúan en el horno, y atacada y atascada por un resfriado repentino que me ha dejado lacia, lacia, lacia… y desganada, y que amenaza con joderme la semana que se avecina,

me limito a reproducir piezas sueltas que he encontrado por internet,

un "cuadro":

 


"Will o’ the Wisps", de Cornelia Yoder



y un texto breve:

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.

 

"Palabras Andantes" de Eduardo Galeano ( Uruguay, 1940 )

02/09/2007 06:24 Autor: samikasmiles. #. Tema: Me llamó la atención Hay 6 comentarios.

A dormir

(Para la baby) 

Una canción infantil, “We all stand together”, de Paul McCartney, que va acompañada de un vídeo de animación muy logrado: 

 



Igual alguno la recuerda.

 

Ahora, a dormir, la siesta, la noche, la cabezada en el sofá, a dormir.

 

02/09/2007 06:33 Autor: samikasmiles. #. Tema: Cine y música No hay comentarios. Comentar.

03/09/2007

¿ Hacemos un "simpa" ?

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A las dos de la mañana, a punto de conciliar el sueño, recibo un SMS: “Somos lo peor de lo peor y encima unas delincuentes”. No respondo.

Hasta hace unos cuatro meses sólo había hecho un “simpa” (irse sin pagar de un establecimiento) en toda mi vida, y llegaba sólo a la categoría de intento.

Antes de seguir, tengo que decir que es algo que me parece muy mal, y en muchas ocasiones me he negado a hacerlo (más por acojonada que por íntegra, - como robar en El Corte Inglés - , pero también es cierto que me parece muy mal).

En realidad sé que no es buena idea escribir estas cosas y menos mostrarlas al público, pero la verdad es que no me importa, mi blog es libre en sí mismo y no tiene pretensiones, y a mí me da igual todo (casi todo).

Mi primer simpa:

Tuvo su gracia. Fue hace muchos años, diez o así, durante la Feria de Almería.
Estábamos un grupo de gente bastante grande, al final unas doce o quince personas, en un bar de tapas completamente abarrotado, imaginad, en plena feria del centro. Lo típico de las ferias, nos encontrábamos con conocidos y el grupo fue aumentando. Durante nuestra estancia en aquel bar pedimos unas tres rondas de tapas y cañas para todos. No recuerdo bien de quién partió la idea del simpa, pero rápidamente tuvo seguidores, y nos fuimos diciendo unos a otros al oído el plan: ir saliendo de uno en uno, disimuladamente, aprovechando el tumulto, y encontrarnos a la vuelta de la esquina. En cualquier caso, llegó un momento en que no era posible la disidencia, porque gran parte del grupo ya había desaparecido. Entre los conocidos que se nos habían añadido se encontraba la prima de uno, que habiendo llegado mucho más tarde, y en un estado etílico considerablemente menor, no se había coscado de la operación. Yo fui de las últimas en salir y presencié el fracaso. La chica se quedó clavada. Se escuchó: “corre, corre”, pero la chica no se movía del bar, perpleja, sin entender qué sucedía. Al ver que los últimos rezagados, que venían tras de mí, corrían, yo corrí también, pero justo antes de volver la esquina pudimos ver al dueño del bar, puede que alarmado por los “corre, corre”, no lo sabemos, conversando con la chica. No podíamos dejarla cargar con el marrón, así que algunos de nosotros volvimos, haciéndonos los despistados y diciendo “yo creí que ya habían pagado”.

Quizá debido a este primer y estrepitoso fracaso, durante muchos años después de eso no me pareció buena idea hacer un “simpa”.

Si en este tiempo alguna otra vez me he ido sin pagar, que no lo recuerdo, pero no me extrañaría, sería por puro despiste o confusión.


Simpa Dos:

Je, aquí triunfamos. No fue premeditado. Ahora que lo pienso, dudo que la mayoría de ellos lo sea, sólo los de los muy profesionales; yo creo que es más bien fruto del transcurrir de los hechos, normalmente acompañados de ingesta de alcohol, que hace que disminuya tanto la integridad como la sensación de peligro.

Éste sí que fue un “simpa” en toda regla, ya que te pones hazlo bien.
Salimos del cine, mi amigo, mi amiga y yo (claro, aquí sí que no se pueden dar nombres, ni links). Nos fuimos a un local muy de moda, de los de sofá y diseño, principalmente porque estaba allí al lado. Felices, nos pedimos un mojito, mientras comentábamos la película. Más felices aún, jugamos a “entrevistas ficticias”, simulando que el sofá pertenecía a un plató de televisión y nosotros éramos presentadores y estrellas del porno. Partiéndonos de la risa pedimos un segundo mojito, y otro más.
Entonces nos percatamos de que los mojitos costaban ¡ocho euros!. No terminamos de ajustar los cálculos, pero tuvimos la impresión de que era posible que, ni siquiera juntando el dinero que llevábamos entre todos, nos llegara para pagar la cuenta, y desde luego olvídate de continuar la noche. Una va de expedición a la planta baja, donde están los baños, porque nos parece recordar que había una salida por allí, pero está cerrada. La barra pilla lejos, y la puerta muy cerca de donde estamos sentados, sería cuestión de encontrar el momento en que alguno de los clientes tapara el campo de visión de la camarera. Hacemos el plan, le damos mil vueltas, otro sale a la calle a ver cómo es, vuelve y nos lo cuenta. Pensamos en separarnos una vez en la calle y confundirnos con los transeúntes, el local está oscuro, es posible que la camarera no nos recuerde bien, y si sale a la calle buscará a tres personas, será difícil que nos recuerde por separado, de pie y de espaldas. No nos terminamos de poner de acuerdo hacia dónde debe ir cada uno ni dónde debemos reunirnos una vez completada la huida, cuando el local repentinamente se empieza a llenar, llega un grupo numeroso de gente, y ocupadas todas las mesas como estaban, se dedican a pedir masivamente en la barra. Es nuestra ocasión, si esperamos a que se recompongan, la perdemos. Sin pensarlo dos veces cogemos la puerta. Caminamos, paso apresurado, hasta el final de la calle, que está cerca. Al tomar la esquina, todos echamos a correr. Me separo de mis compañeros y al volver a torcer otra esquina, me calmo, me suelto el pelo y comienzo a caminar tranquilamente. Chute de adrenalina: el corazón se me sale del pecho, al tiempo que me invade una extraña sensación de felicidad. No sé qué ha sido de mis compañeros, y lo peor es que, al no haber terminado de concretar el plan, no sé dónde debemos volver a encontrarnos. Nos llamamos por teléfono y al final, no sin esfuerzo, volvemos a reunirnos. Todo salió bien.
Nos fuimos a una champañería a celebrarlo.

Simpa Tres:

Toda la vida sin hacer simpas y en un solo día “cometo” dos.

Fue el otro día, el jueves: Habíamos almorzado pronto, y a media tarde yo, que estaba especialmente caprichosa, tenía hambre otra vez. Entramos en un bar tipo delicatessen, de los de mostrador de carnicería en la entrada y mesas con forma de barril. La edad media de los habituales era relativamente elevada, yo siempre digo que eso es buena señal, que se trata de gente que lleva mucho en el negocio y sabe adonde ir. Mucho polito rosa y flequillos repeinados hacia un lado, pero nosotras vamos a lo nuestro. Nos pedimos unas cañas, que en ese lugar siempre van acompañadas de una buena tapa de queso. No satisfecha con eso, quiero algo más, por lo que me pido una tosta, de jamón y salmorejo. Otra caña. El jamón me encanta y me pido un tabla entera, del bueno, del ibérico. Otra caña. Sigo caprichosa, con un hambre anormal, y ya que estamos, un día es un día, quiero un postre, tarta de queso con limón. Satisfecha, me tomo otra caña, con su tapa, siempre la tapa.
Bueno, tampoco fe un simpa propiamente dicho, fue con toda la complicidad de la camarera, algo inexplicable:
Al tiempo de pedir la última caña se nos acerca la camarera que nos ha atendido toda la tarde (los platos aún sobre el barril/mesa) y nos dice, sonriendo: “Chicas, ha habido un problema, se nos ha perdido vuestra cuenta”. “¿Entonces?”. “Entonces no tenéis que pagar nada”. Pregunto yo, tonta de mí, e incrédula, mirando las cañas que acaban de depositar sus manos sobre la mesa: “¿Y esto?”, y ella, casi molesta: “Bueno, pues pagad esto nada más”.
No nos lo podemos creer. A la hora de pagar nos levantamos, ha anochecido, el local se ha llenado de gente y la camarera, ocupada, no nos hace ni caso.
Decidimos que nos íbamos sin pagar nada, que era el verdadero deseo de la camarera, pero nos quedó una mezcla de incredulidad y remordimiento, y nos pareció casi un simpa. Desconocemos las razones de la camarera para invitar así a dos desconocidas. Era fácil calcular qué nos habíamos tomado con sólo mirar la mesa. La cuenta hubiera supuesto un dineral.
De todas formas no pensábamos volver a ese local. Se comía bien, pero como en tantos, y la clientela era demasiado pija.

Simpa Cuatro:

Sin poder creer nuestra suerte, y un poco achispadas, decidimos tomarnos la última, como fin de fiestas. Pensamos ir al Chesterfield, local tipo cervecería americana, en el que suele haber actuaciones. No lo encontrábamos, por lo que decidimos meternos en el primer lugar que pillásemos. Pasamos por un “cocktail bar” en el que también ponen comida, con terraza, y pensamos en un mojito. Era un sitio bastante pretencioso, de grandes cristaleras y neones, mobiliario de diseño, carpa blanca en mitad de la calle y sillas diferentes a las habituales de terraza, todo en blanco.
A nuestro lado está sentado un americano obeso que da cuenta de un costillar. Las otras clientes son dos chicas americanas jóvenes que también toman mojitos. Hace un poco de frío y viento en la terraza y no nos convence el local. Tardan un cuarto de hora en atendernos, a pesar de que apenas hay clientes (camareros de verano, pensamos). Una vez hecha la petición tardan otro buen rato, excesivo a todas luces, en traernos las copas. Una vez que nos las traen, descubrimos que los mojitos están asquerosos. Las americanas se las ven y se las desean para que les atiendan y les traigan la vuelta de la cuenta, y nos dejan a solas con el americano, que se ha pedido un postre, que riega abundantemente con vino. Pedimos la cuenta, pero pasado un cuarto de hora no viene nadie. Ni siquiera podemos hacer contacto visual con el camarero, porque el local, a pesar de ser de cristaleras, tiene doble piso, y la barra está en el segundo. La única posibilidad sería entrar a pagar al local. El capítulo mojito nos está resultando eterno. En ese momento descubrimos que el americano, que lleva esperando tanto tiempo como nosotras para pedir la cuenta, ni corto ni perezoso, se levanta y se larga. Nos miramos estupefactas, y casi al unísono, llegamos a la misma conclusión: “¡vámonos nosotras también!”. Tomamos la calle en la misma dirección que había tomado el americano. Ahora me doy cuenta de que era un error, porque el tramo de calle contrario era más corto, pero en el momento nos pareció lo mejor. De pronto miramos y el americano ha desaparecido. Ni idea de su paradero, un misterio. Se metería en un edificio, en un coche o cogería un taxi. Andamos deprisa, somos conscientes de que el camarero puede salir en cualquier momento porque ya estaba tardando mucho. La calle se hace eterna. Y cuando pensamos que ya llegábamos a la esquina, oh sorpresa, no es esquina, sino un edificio que se mete ligeramente porque tiene una especie de porche. En realidad estamos todavía a mitad de la calle. No quiero volver la cabeza porque eso es delatarse directamente. Ahora sí que se nos hace eterna la calle, buscamos un portal, cualquier rincón, lo que sea, pero nada, la única salida es seguir adelante. Ahora nos hemos distanciado la una de la otra, como si no nos conociésemos, pero es una medida un tanto estúpida porque somos las dos únicas personas de la calle. Por fin llegamos a la esquina, podemos volvernos a mirar y allí no se veía a nadie. Exceso de adrenalina. Decidimos ir a celebrarlo a un bar de tapas normal, y cenar algo (como si no hubiésemos comido lo suficiente a lo largo del día). Nos pedimos otras dos cañas, unas croquetas y unos huevos rotos. Mi amiga insinúa volver a irnos sin pagar, pero cuando ya están cerrando un bar es un poco difícil, y de todas formas es mejor cortar los vicios a tiempo.

03/09/2007 03:36 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 10 comentarios.

05/09/2007

Reencuentros

Fred Astaire - Dancing cheek to cheek

Hay días que se sabe, que va a ser especial, pero otros ni lo sospechas. Hoy ha sido uno de estos últimos.

A media mañana, recibo una llamada: era de una buena amiga que hacía dos años que no veía y meses que no hablaba por teléfono con ella. Es de ésas que viven lejos pero da igual no llamarse, porque se sobreentiende que no pasa nada, y el día que lo hagas será como si no hubiera pasado el tiempo.
Quedamos para tomar café. Durante una hora charlamos animadamente, contándonos todo a trompicones. Recordé, sonriendo para mis adentros, lo mucho que hablaba, cómo enlazaba los temas, sus incisos habituales. Analizamos los acontecimientos de estos dos años, además del período en que compartimos nuestras vidas, esta vez desde una perspectiva más lejana.
La han trasladado en su trabajo y se viene a vivir a Madrid. ¿Quién nos los iba a decir?, con la pena que nos dio cuando nos tuvimos que separar, que pensábamos que ya nunca más podríamos seguir siendo amigas del día a día.
La conversación me produjo mezcla de nostalgia, de alegría por verla y de ilusión por la nueva etapa que nos espera juntas. Me sentía sorprendida por la sensación de que ella conocía lo que yo quería decir sin apenas hablar (sí que me conoce bien, y no se ha olvidado), por redescubrir que nos reíamos por la mismas tonterías, por hablar de nuestras movidas familiares sin ningún pudor, y todo eso mirándola y pareciéndome por momentos una extraña.
Dijo que me veía feliz, como si hubiera dejado atrás un lastre, y tiene razón. Dijo que se alegraba por mí. Probablemente ella es la que conoce mejor la anterior etapa de mi vida y valoro mucho sus opiniones.
Nos faltó tiempo, porque si algo nos unía eran nuestras largas conversaciones intentando arreglar el mundo. Me gustaban las conversaciones sobre política nacional con ella (yo ligeramente más radical), muy constructivas todas. Me hubiera quedado charlando con ella tranquilamente dos horas más, pero ya habrá tiempo. Ahora está inmersa en esa apasionante actividad que es la búsqueda de piso. (Busca uno sobre los ochocientos euros por la zona de Plaza de Castilla, por si alguien sabe de alguno, que me lo comunique).
Hay algunas amistades que sólo te dan problemas, he tenido demasiadas (recalco el demasiadas, por desgracia), pero hay otras que te hacen recordar lo grande que es a veces ese sentimiento.


Después de esa grata sorpresa quedé con otra amiga que no había visto en todo el verano, ya que ella había estado fuera, de vacaciones. Fue una puesta al día más cotidiana, pero extremadamente agradable también. Mientras comentábamos anécdotas y nos reíamos, se produjo otra llamada, más sorprendente aún que la anterior.


Se trataba de JR. No había vuelto a saber de él desde ¡la carrera! (hace unos añitos ya, ¿eh?). Me pareció transportarme en el tiempo. Tiene una voz preciosa JR, y con el tiempo le ha mejorado. Fue una llamada breve, yo iba en un taxi, con mi amiga y más gente, y no podía hablar tranquilamente tampoco.
La llamada fue, más o menos (resumiendo), así:

- Hola, ¿no sabes quién soy?
- Emmm,
(no lo puedo creer, dudo, pero no hay otra) ¿JR?
- ¿Reconoces mi voz?
- Sí
(satisfecha por mi memoria y sagacidad)
- He encontrado tu teléfono… bueno, es una larga historia, porque yo ahora estoy viviendo en Almería, porque aprobé una oposición, pero antes estuve viviendo en Fuerteventura, y me acabo de trasladar aquí, y mi madre había metido las cosas en una caja, por el traslado, y sacando las cosas de la caja… apareció tu teléfono.
(Se perdía en divagaciones, como excusándose por no haber llamado antes, pero a mí no me importaba nada, yo no necesitaba explicación)
- Ya, yo lo último que supe de ti fue un día que nos encontramos en la facultad
(cuando él ya no estudiaba allí, que fue a arreglar unos papeles, y yo andaba por la biblioteca estudiando para los exámenes de mis últimas asignaturas), que me diste tu dirección de correo y la perdí y ya no supe cómo ponerme más en contacto contigo
- Y te llamaba porque quería hablar contigo y que nos contásemos cómo nos va, y a ver si un día nos podemos ver y eso. Yo ya no estoy con el O pus, ni esas movidas raras…
(palabras textuales)
- Sí, muy bien, a mí también me gustaría hablar. Yo ahora vivo en Madrid.
- Ah, yo estuve ahí ayer.
- Qué pena, podríamos habernos visto.
- Me gustaría llamar también a ML, ¿tú no sabrás cómo conseguir su teléfono?
(parece azorado), o bueno, ¿hace muchos años que no la ves?
- Sí, yo tengo su teléfono, lo cambió, y sí que hablo con ella, vamos, hace muy poco que hablé con ella
- ¿Ah, sí?
(está entusiasmado), ¿la sigues viendo?
- Sí, mucho, si quieres ahora te mando su número en un mensaje
- Estaría bien, muchas gracias. Y eso, me gustaría que hablásemos, no ahora…
- Ahora no puedo, porque voy en un taxi con más gente, pero en otro momento sí, mañana, o cuando sea
- Sí, cuando sea
(se ríe, está feliz)
- Pues hablamos.
- Sí, hablamos.
- Hasta luego
- Hasta luego

A continuación le mandé el número de teléfono de ML, divertida pensando en la sorpresa que ML se llevaría en breve.


Tanto JR como ML pertenecían al grupo de amigos de la facultad con los que tenía una relación más estrecha. Recuerdo a JR, guapo (labios carnosos, pómulos marcados, pelo castaño con entradas), alto, hombros anchos, elegante, amanerado (pero nunca se reconocería gay, esa sería nuestra eterna duda), muy sensible, educado, infantil a ratos, divertido, profundo, con una filosofía de pacotilla muy suya pero encantadora, idealista, ingenuo. Era alguien absolutamente único. A JR hay que conocerlo. Se enzarzaba en discusiones inacabables muy tontas con otros miembros del grupo. Los dejabas, volvías al rato, y seguían en las mismas, pero a un nivel más básico aún.
Su pasión era el cine, y sabía bastante de música.
Era muy buena persona.
La época en la que estuvimos más unidos fue cuando era mi compañero de prácticas de penal, y no hacíamos mal equipo, de hecho sacamos bastante buenas notas.
Pero de pronto ocurrió, que JR se empezó a distanciar de los demás, de nosotros. Acudía menos a las citas y no estaba tan involucrado en nuestras vidas.
Siempre fue bastante religioso, y el resto de nosotros nada, y cada vez menos.
Un día, uno de los últimos que lo vi, tomando todos tranquilamente café en mi casa, nos contó que había ido a un retiro espiritual que había organizado el O pus en un monasterio más al sur. Nos contó en qué consistía, que se había aburrido un poco con tanto rezo, pero que cuando hablaban era muy interesante, que lo pasó mal cuando, al ir a ducharse, todos lo hicieron en ropa interior y él, sin saber nada, se quitó toda la ropa y le llamaron la atención.

La siguiente noticia que tuvimos de él fue a través de nuestro amigo M, otro integrante del grupo. Nos contó que JR, que hasta entonces vivía en casa de sus padres, se había mudado a una residencia del O pus, que distaba escasos 500 metros de la anterior, dentro de la misma ciudad. No le encontrábamos el sentido. Nos contó que JR le había dado un mensaje para nosotras: que a partir de ese momento no podía recibir visitas ni llamadas de teléfono que proviniesen de chicas, así que si le teníamos que decir algo, lo hiciésemos a través de M, que M se encargaría de transmitírselo a él. Nos dejó desconcertados a todos. Durante una temporada comentamos su situación, pero según pasó el tiempo nos cansamos de repetir siempre lo mismo, el tema se enfrió y poco a poco nos fuimos acostumbrando a prescindir de JR.

JR por aquel entonces andaba entre tercero y cuarto de carrera, no era torpe, pero un poco vago. Él y yo íbamos bastante paralelos en la carrera. De pronto, justo al año siguiente me cuentan que JR ya ha terminado la carrera. No lo podía creer. Era imposible, si alguien sabía de sus capacidades era yo, que habíamos estudiado juntos, y yo sabía que eso no podía ser así como así. Pero la aprobó, dos años (cuarto y quinto, y las que le quedaran de tercero que no las recuerdo pero alguna tenía que ser) en uno. No os podéis imaginar lo que eso me abrió los ojos sobre el mundo en el que estaba.

La siguiente vez que lo vi fue el día que comentaba antes en el que él ya había terminado la carrera. Yo no quise entrar en profundidades con él, dejándolo hablar (realmente sorprendida de que se dignara en hablar conmigo) y dándolo por perdido. Nos tomamos un café, durante el cual él miraba alrededor constantemente por si lo veían. Me contó que ahora vivía en Málaga, y que le habían ofrecido trabajar en lo que él quisiera, repito, lo que él quisiera. Él dijo que le gustaba el cine. Entonces lo habían metido en comunicación audiovisual de Málaga, para que hiciese la tesis de lo que él quisiera. A él le gustaba especialmente un director norteamericano. Le habían dicho que no había problema, que en breve tendría arreglada una entrevista con ese director en EEUU.

Me dejó su correo, como quien trafica con algo ilegal, yo no recuerdo si le dejé el mío. Tuve la servilleta en la que estaba apuntado el correo una temporada sobre mi escritorio, pero nunca me decidía a escribirle, porque esperaba que pasara un poco más de tiempo y que él tuviese algo nuevo que contarme, pero de pronto un día la servilleta ya había desaparecido.

Esa fue la última noticia que tuvo ninguno de nosotros sobre JR. De tarde en tarde nos acordábamos, cuando nos reuníamos, y nos preguntábamos que habría sido de él, pero ya habíamos perdido totalmente la esperanza de volverle a ver.


Al rato de haber tenido hoy esa conversación con JR, me llama mi amiga ML (otra con la que hablo menos de lo que debiera, pero que da igual, porque es como si fuera mi hermana). ML estaba partida partida partida de la risa.

Extracto de la conversación:

Yo: -Has hablado con él, ¿verdad?
-Sí,
juas juas juas, tía, se acordaba de la predicción que me hizo en ¡el 94!, que me casaría con un tío que todavía no conocía. Y (en voz baja, como costándole reconocerlo) efectivamente me he casado, la verdad. Tía, ¡que se ha hecho funcionario de prisiones!
-¿¿¿¿Quééééé????, ¿¿¿¿JR????
-Sí, ¿no te lo ha contado?
- Noooooo
- Por eso me río, que ¡a JR no le pega nada!
- Pero nada de nada, ¡pero si es un pusilánime!
- Si ya,
juas juas juas , ¡y que una transexual lo ha denunciado por hablarle mal! Juas juas juas
-¿¿¿Él???, ¿hablarle mal?, ¿¿¿él???, pero si él es incapaz de hablarle mal a nadie…
- Sí, si por eso me río, a saber lo que le diría… 
- ¿Y en qué habéis quedado?
- En hablar más otro día, y en que en breve te llamará a ti.



Estoy feliz, jejeje, ¡hemos recuperado a JR!, jejeje, ha vuelto a nosotros, ¡se acuerda!

Es flipante esta historia, la de vueltas que da la vida, y nunca sabes lo nuevo que te vas a encontrar.

 

05/09/2007 05:54 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 10 comentarios.

08/09/2007

Contracapítulo: Personas a las que dejé de admirar I

También fue mi profesor en primero, no diré su nombre no sé por qué, pero algunos sabréis a quién me refiero.
Siendo profesor se caracterizaba por su aparente integridad, por poseer una visión ecuánime de la Historia y por darle siempre, dentro de la misma, un hueco a la mujer (la de cosas que aprendí). Parecía guay.

Unos once años después, coincidió que terminé viviendo en su mismo edificio. Éramos vecinos.
Cuento brevemente la situación que se daba en aquel bloque de pisos (en pleno centro, en principio el sitio más “bien” en el que había vivido):
Al tiempo de establecerme allí, descubrí que en la planta de arriba había un puticlub, pero no un puticlub en condiciones, como el que había tenido en el balcón de enfrente durante cuatro años un tiempo atrás, sino uno en el que chicas de otros países (Brasil, Bolivia, alguna del sudeste asiático) estaban siendo explotadas. Después de un episodio que conté hace tiempo en este blog (según recuerdo es el único que he borrado por lo fuerte que era), y de mi charla con el guardia civil, descubrí que mi casero, y al mismo tiempo presidente de la comunidad de vecinos, estaba “comprado” de alguna manera por los que regentaban el piso de citas.

La relación con mi casero (el peor que he tenido, qué hijo de puta), casualmente mi vecino de puerta, era muy mala y había llegado a un punto de no retorno en el que apenas nos dirigíamos la palabra y era todo falsedad por ambas partes.

Yo ya estaba muy mosqueada con el tema de las chicas de otros países (vale que exista la explotación en el mundo, pero verla –y oirla- todos los días quema a cualquiera), y a ello se unieron otros episodios, tanto míos como de mis compañer@s de piso, sucedidos en el ascensor con clientes que subían al puticlub (los que iban pasados), que nos atemorizaban con ofertas o palabras soeces, por no hablar de las veces que te encontrabas gente metiéndose coca en el portal (se había convertido en costumbre, ya venían de la discoteca de al lado y se formaba allí un ambientillo paralelo y todo); que esto último no es que me importase, pero bonito no está.
Realmente, si el piso hubiese sido de prostitución digamos “limpia” (como sucedía por ejemplo en el otro que conocía, que en cuatro años apenas vi nada fuera de lo normal y las prostitutas eran unas vecinas amables más), yo no hubiera dicho nada, pero ahí se cocía lo peor. Y me parecía peligroso para todos los que vivíamos allí porque le abrían el portal a cualquiera y a cualquier hora. Yo algunas veces no me recogía precisamente temprano, y me arriesgaba a encontrarme, cualquier noche, al volver a casa, con alguna situación desagradable.

Pero claro, yo no era propietaria, no podía hacer ni decir nada, y encima mi casero era el presidente de la comunidad y no quería que nuestra relación se deteriorase aún más.

Así que decidí hablar con aquel buen hombre, el que fuera mi profesor –de Derecho, catedrático- para ver si él podía comentar algo en las reuniones de vecinos. Le conté todo lo que pasaba (me extrañaba que él no se hubiese dado cuenta con el tiempo que llevaba allí, ni nadie dijese nada), que era peligroso para todos y que en el edificio también vivían niños (mi casero, por ejemplo, tenía una hija de cuatro años).

Me respondió, muy borde, que él no tenía nada que ver con eso, que buscase ayuda en otra parte.

A la mierda la idealización.

08/09/2007 04:26 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 2 comentarios.

Personas a las que admiro I

Inicio una serie sobre personas a las que admiro.
Bueno, me he puesto a pensar y puede que la serie no dé para muchos capítulos, pero en fin, ya se me irán ocurriendo. Por lo pronto, aquí va éste:


Hoy me he tropezado en internet con esto:

Sabrás por la presente que empeoré de vida.
                                      Mariano Maresca


Gran tipo, Mariano Maresca , de los pocos que merecieron la pena.

Primer curso, primer día de clase:
“Debéis saber que yo no soy un profesor normal, no, porque yo tengo las tres Emes…
De Maresca, marxista y MARICÓN”.

Rumor, casi escándalo; yo sonreí, aquello prometía.

Y no defraudó.

- debajo hay otro post -

 

08/09/2007 04:29 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 5 comentarios.

09/09/2007

Mondeo (por Noeli -ML-)

Mondeo era un hombre a un apéndice pegado. No era guapo, ni avispado, ni sensual. A pesar de que fue modelo de dudosa reputación, al menos por un día, eso sí, pagando el mismo las fotos. Tenía el mismo erotismo que un plato sopero, sin embargo contaba con el don más preciado y maravilloso que se pudiese imaginar, máxime en estos tiempos que corren.
Pues sí, Mondeo era la candidez personificada, ni Heidi en sus mejores momentos pudo llegar a superar a nuestro Mondeo. Cuántas noches tuvo que batirse el cobre con J.S. (más conocido como Satanás), en sus peculiares tertulias teológicas. Cuántas veces defendió sus peregrinas ideas a diestro y siniestro hasta perder la voz, pero no el entusiasmo; cuántas muestras de inocencia dio cuando una vez tras otra le encerraron en la terraza de nuestros pisos de estudiantes, cuando había fiesta, hasta que algún alma caritativa veía su apéndice y le dejaba entrar.
Cuántas veces nos habló de su casi pérdida de virginidad y de sus amores platónicos con aquella chica que nunca conocimos. Que triste nos contó su beso frustrado cuando un pequeño trozo de chorizo se interpuso entre sus labios y los dientes de la chica, sin que nuestro Quijote pudiese consumar acción alguna.
Cuánto tardará todavía en descubrir su orientación sexual, cualquiera que sea, y asumirla.
En una ocasión nuestro pusilánime Mondeo fue atracado por un “caco” con un alambre, situación que no sólo ocurrió una vez, sino que se repitió tantas veces como el atracador de pacotilla quiso, porque nuestro Mondeo andaba por las calles de aquella ciudad estudiantil con algunas pesetillas en el bolsillo que nunca gastaba porque eran para el bus y para el atracador (el que pasara antes).
Que penita daba cuando se iba de las reuniones detrás de J.S., a solo unos pasos, porque le daba miedo caminar al oscurecer, y J.S. no le dejaba ir a su lado ya que entendía que perjudicaba su imagen.
Que agradable nos hizo aquel examen, cuando rompió el banco al sentarse y tuvimos que salir todos de la risa, antes que pudiéramos responder sobre el derecho foral en las vascongadas.
Y todo esto con su dedo índice largo e inquisitorial, apuntando a todo y a todos, porque eso si, nadie estaba libre de pecado para el dedo de Mondeo.


09/09/2007 19:18 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 2 comentarios.

12/09/2007

Se escucha la calle

Se escucha a los borrachos en la plaza, no llega a nivel de bronca, parece discurso, sermón, pero en cualquier momento se desborda. No puedo dormir, no es por eso, pero influye. Mi compañero de piso tampoco puede dormir, tose. Ya lo conozco, a estas horas se le acaban cruzando los cables y le doy diez minutos para que esté llamando a la policía.

No sé si esperar a que ocurra algo más grave o ponerme música con los cascos. Mi ansia de cotilleo, quizá mi instinto de supervivencia, me impiden aislarme.

Hace calor esta noche.

Comentaba la situación de alcoholismo que se presencia en la plaza con una mujer que me presentaron hoy mismo. Ella decía que ya hace veinte años la mitad de la población española era alcohólica, yo que sí. (Inventamos y aceptamos las encuestas como nos da la gana, pero seguimos en nuestro discurso, adhesión al grupo se llama). Que muchos señores mayores desayunan carajillos, que en los pueblos se bebe todavía más.
Pero ¿qué hacer con los borrachos?, que la represión, la “limpieza”, no es la solución, porque si los echan a la plaza de al lado estamos en las mismas, tanto nosotros, bueno, los de la plaza de al lado, como ellos. Que copan la plaza, que debería ser también de los niños, de los ancianos, y de nosotras mismas (aunque muchas veces, pienso, la presencia de los borrachos en la plaza no es óbice para todos acabemos allí, soportándolos, que no tolerándolos, porque eso tolerancia no tiene). Que hay que atajar el problema de raíz, pero sabemos que muchos de ellos no tienen solución. Nos maravillamos de su aguante, que nosotras nos vamos un día de marcha y al siguiente estamos para el arrastre, y ellos ahí siempre, al pie del cañón.

 
Hablando de este tema, caminando por la calle, llegamos a la plaza. A la altura del metro un borracho sostiene con una mano a una mujer por la cara, mientras le grita algo incomprensible, porque está muy borracho.

Hoy, estando en casa, se oyó follón, correr de pasillos y gritos de mujer. Yo siempre optimista y feliz, pensé que era gente que se divertía, mi compañero de piso pensaba que era una a la que estaban “caneando”, yo que no, él que sí. Me negaba a aceptar que pudiese estar pasando, tan cerca, sin saber bien de dónde venía. No.

Parece que ya se han callado.

Pero sigue haciendo calor.

12/09/2007 05:41 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos No hay comentarios. Comentar.

Lisa Fischer

Me encanta esta canción y me encanta esta mujer.

("Gimme Shelter", Rolling Stones in concert, Bridges to Babylon 1998)



¿Quién acompaña a quién?

 

La verdad es que me he tenido que retrotraer hasta 1998 para encontrar una versión aceptable, en los últimos conciertos están bastante cascados y es la Fischer la que, con unos kilitos de más y más chillona que nunca, los tiene que levantar.

 

don't do drugs

 

12/09/2007 06:41 Autor: samikasmiles. #. Tema: Cine y música No hay comentarios. Comentar.

Marianne Faithfull

Y tiro porque me toca: he acabado en Marianne Faithfull.

No sé por qué me atrae esta mujer, quizá por ser el contrapunto desconocido a todo lo que suponen los grupos de rock y el mundo de fama que los rodea, o por la ser la gran mujer detrás de aquel ¿gran hombre?

Tiene algo.



Algunos encuentran su voz insufrible, a mí personalmente me gustan algunas voces cascadas, especialmente si como ésta trasluce experiencia de la vida, desgarro y sinceridad. Dicen que su voz cambió en los años setenta debido al tabaco, el alcohol, la cocaína y varias laringitis.

The Ballad of Lucy Jordan (también banda sonora de Telma&Louise)


Marianne Faithfull tiene una vida apasionante, al igual que dicen es su autobiografía, de 1995, que no pude leer en su momento y es mi eterno pendiente, pero gente que lo ha hecho dice que es para no perdérsela.

Resumo, burda y brevemente, vida y curiosidades varias:

Nació en 1946, en Inglaterra, de padre militar y profesor universitario de filología, y madre baronesa austríaca, descendiente por un lado de judíos y por otro de los Habsburgo, concretamente de Leopold von Sacher-Masoch, el autor del libro “La venus de las pieles”, de quien deriva la palabra masoquista. Ésta era bailarina y trabajó con el dúo teatral que formaban Bertolt Brecht y Kurt Weill.
Marianne recibió una educación católica y llegó a estar en un convento. Comenzó cantando canciones folk.


Pronto la descubriría el productor de los Rolling Stones, Andrew L. Oldham, quien junto a Mick Jagger y Keith Richards compondrían para ella su primer éxito musical. Le seguirían más éxitos, todos muy bien posicionados en las listas de ventas británicas, con lo que se convirtió en alguien muy popular en la escena musical británica de los años sesenta, además de participar en diversas películas.
Su vida amorosa es interesantísima también. En 1965 se casó con John Dunbar, heroinómano, de quien tuvo un hijo, pero se divorció al año para iniciar una relación con Mick Jagger.
Tuvo relaciones con otras figuras del rock, como Allan Clarke (Hollies), Brian Jones, Keith Richards, David Bowie, Jimi Hendrix o Jeremy Clyde, y con mujeres como Anita Pallenberg, Sadia o Angie Bowie.
A lo largo de la década de los sesenta se hizo adicta a diversas drogas, entre ellas la cocaína.
Fue pareja de Jagger durante varios años, hasta principios de la década de los setenta, y amante de Keith Richards al mismo tiempo. En su autobiografía confiesa que Keith Richards era mucho mejor amante que Mick Jagger, lo que Keith (su amigo hasta hoy) agradeció pública y calurosamente.



También fue autora o coautora de alguna de las canciones de los Rolling Stones, como finalmente reconocerían los tribunales. Perdió un hijo de Jagger y se intentó suicidar. Le fue retirada la custodia de su hijo. Sufrió de anorexia nerviosa. Ya adicta a la heroína, estuvo en coma en dos ocasiones, debido a sobredosis. Caída en desgracia, vivió durante dos años en la calle, siendo despreciada por la que antes fue su pareja y sin poder cobrar los royalties que en justicia le correspondían.
En 1979 se casa de nuevo. Aunque es detenida por posesión de marihuana en Noruega, resurge con el que probablemente sea su mejor disco, “Broken English”, con aires punk y una voz muy cambiada.

Marianne Faithfull - Broken English



Se traslada a vivir a Dublín. A mediados de los ochenta, a pesar de su resurgir profesional, todavía sigue batallando con su adicción. Visita diversas clínicas de desintoxicación.

Intenta suicidarse tirándose por una ventana tras otra relación amorosa fracasada.

En 1987, se reinventa de nuevo a sí misma y saca un album de influencia jazz, “Strange Weather”.
Al final de la década vuelve a contraer matrimonio, seguido de divorcio a los tres años. A partir de la década de los noventa se produce su definitiva consagración y, además de trabajos propios, colabora con artistas como David Bowie, Jarvis Cocker, Beck, Sly and Robbie, The Chieftains, Tom Waits, Lenny Kaye, PJ Harvey, Nick Cave, Rupert Hine, Metallica y Roger Waters, además de numerosas apariciones cinematográficas.

Marianne Faithfull - Sister Morphine


Marianne Faithfull acaba de superar un cáncer de mama y ya ha vuelto a los escenarios, aunque se plantea seriamente su jubilación.

 

12/09/2007 14:55 Autor: samikasmiles. #. Tema: Cine y música Hay 7 comentarios.

17/09/2007

un breve

20070917232822-golden-gate.gifMe voy de viaje, por lo que frecuentaré menos estos lugares virtuales, pero creo que dispondré de internet, así que no os libraréis del todo de mí. Iré informando según tenga tiempo.

Hasta muy pronto.

Iwi.

17/09/2007 23:28 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

22/09/2007

SF, primeras impresiones

Tengo internet, y va como el rayo, lo que apenas tengo es tiempo, pero os cuento:

Lo primero que hicimos, nada más llegar, fue subir al tranvía.
Acabamos en Fisherman´s Wharf, la zona del puerto viejo, ahora muy comercial, una toma de contacto quizá en exceso turística pero adecuada, para hacer boca.

Con el City Pass (que cuesta 54$ y merece totalmente la pena) tienes transporte público durante una semana, además de algunas atracciones de la ciudad, como museos y una visita al Acuarium, el cual, ya que estábamos allí, aprovechamos para ver. No es gran cosa, pero está bien porque no se hace pesado, y no tiene espectáculos horrorosos; por ejemplo, los leones marinos están en libertad. Eso sí, toqué un tiburón (hay que hacerlo en el lomo, entre las dos aletas) y una raya.

En el Pier 39 hay unas tiendecitas de lo más. Me encantó una de adornos de Halloween, como nuestros belenes navideños pero de tumbitas, calabazas y demás parafernalia. También me llamaron la atención una de cajas de música y otra de motivos marinos.

La comida típica de aquí es el clam chowder, una sopa sobre un pan francés redondo (sourdough) abierto por arriba. Está delicioso, pienso repetir.

Otro producto típico es el chocolate Ghirardelli. En el Starbucks del puerto (estarán globalizados, pero los zorros saben cuándo no hacerlo) sirven como especialidad crepes, una de cuyas variedades consiste en una tableta entera de chocolate Ghirardelli fundida encima. No comments.
Cenamos un centollo con vino blanco en un restaurante que hay en la planta de arriba del muelle, con enormes ventanales que dan al Golden Gate. Eso es vida.
El vino de California es barato (de precio) y de excelente calidad, yo creo que si tenía tan mala impresión de él es porque probablemente el que nos llega a Europa no sea muy bueno, o yo no hubiera probado una muestra lo suficientemente amplia, pero a partir de ahora todos mis respetos.
Bueno, llevo poco tiempo aquí y mi experiencia es sobre todo culinaria. Me dijeron que los mejores de la ciudad eran los restaurantes asiáticos, sobre todo los tailandeses y vietnamitas, y me dio agonía por el picante, todo para mí, por lo que tengo el estómago echado abajo, y eso que suele ser a prueba de bombas. A ver cómo continúa la cosa.
Y muchos donuts, tartas, helados, caramelos raros…

La bahía y el Golden Gate son una pasada, como imagináis y hemos visto en mil películas. Creo que fue en el documental “El celuloide oculto” donde se hace una referencia a alguien que dijo que las películas sí eran verdad, porque cuando la gente volvía después de su primera visita a EEUU siempre decía “es como en las películas”. Pues eso, sí, casi.

Las calles son muy humanas y, a pesar de las cuestas, invitan a pasear (menos mal que estoy andando –y mucho-, si no no sé qué sería de mi bella y esbelta figura, y aún así, no sé cómo acabará la cosa).
Los edificios son bastante bonitos, y el ambiente en ocasiones me recuerda al de Notting Hill, por poner un referente europeo.
Es una ciudad muy cosmopolita, pero sobre todo europea, al estilo de Inglaterra, Bélgica o Ámsterdam, aunque original por las calles en cuesta. Por los tranvías en cuesta le encuentro similitud con Lisboa, también por el mar al fondo, y a ratos recuerda a Barcelona, pero es más anglosajona.
El toque americano se lo dan los cochazos que de vez en cuando te cruzas, además de detalles como la manera de vestir de la gente, más informal que en Europa en general (lo que me parece estupendo).

La gente me resulta amable, más que la media de ciudades que he visitado (o al menos ésa es mi primera impresión), y uno rápidamente se hace al terreno.
Hay turistas como en todas partes, pero no son tan agobiantes como en España (claro, eso es difícil). Además el tipo de turista me parece que es fundamentalmente interno y, entre eso y que es una ciudad muy cosmopolita, apenas se distinguen de los habituales.

La globalización hace estragos, cada vez más, y la mitad de las cosas que venden en las tiendas de aquí también las encuentras en los chinos de Lavapiés o en las tiendas de ropa de la Gran Vía (nada más salir a la calle me encontré con una chica que llevaba mi misma chaquetilla negra que compré en el H&M de Madrid, se me quedó mirando con cara de mala hostia, mientras que a mí me hizo mucha gracia la coincidencia, aunque cuando pensé que a ella le había costado más barata y que si yo me hubiera esperado unos días también me hubiera salido así, me cambió la sonrisa), pero todavía, rebuscando un poco, se encuentran diferencias interesantes.

¿Lo mejor? El dólar en su vida ha estado más débil frente al euro que en estos momentos, lo que hace que casi todo, al cambio, esté bastante barato. Un café te sale más barato que en Madrid y comer ni te cuento. Aquí se come bien por diez euros por persona (y cuando digo bien me refiero a muy bien, que estoy tirando por lo alto).
La ropa también está muy barata, y los zapatos, y todo lo tecnológico. Esto va a acabar siendo mi perdición, lo sé.

En definitiva, esta ciudad es una pasada, voy a estar un tiempo respetable y me da la sensación de que me va a faltar, pero pienso aprovecharlo lo más que pueda, visitar cada rincón y disfrutar de cada momento. Hasta ahora está saliendo todo redondo, espero que siga así.

En el avión me hice muy amiga de una chica española muy simpática que trabaja en Berkeley, con la que hemos vuelto a quedar, y mi compañero de piso vivió en esta ciudad no hace mucho y me ha dado una lista de lugares y consejos interminable, pero si alguien tiene alguna recomendación, en especial gastronómica, será bienvenida.

Hablando de otra cosa, y de lo mismo, aquí la primera noticia en todos los medios es lo que está pasando en Jena y las manifestaciones en contra del racismo, no sé qué se habrá oído en España de esto.
También hay debate con la sanidad pública, lamentable, me da pereza reproducir las barbaridades que sueltan algunos. Y Schwarzenegger es un zorro, cuando le conviene le da la razón a Bush y cuando no barre para sus votos, da miedo ese tío, tiene bastante poder.

Viendo la tele me he quedado flipada con los anuncios relacionados con la sanidad y la estética. Ejemplo: se ve un león que ruge, es tu hambre, luego se ve un gatito, y tu hambre se puede ver reducida a un gatito con un gracioso implante de ¡reducción de estómago!. Flipping, flipping. Pero el que más gracia nos ha hecho ha sido el de los abueletes en silla de ruedas haciendo coreografías y de excursión por el monte con el nuevo modelo de sillas motorizadas.

No me he hecho ninguna foto y, aunque no soy de fotos, estoy sufriendo, porque hay cada rincón... No me traje cámara y estoy en la duda de si comprarme una, porque al fin y al cabo la mía es muy antigua, sólo permite veinte fotos y la batería no le dura nada (y encima no encuentro el cable del ordenador, que por eso no me la he traído). Mañana veré. Todo puede ser que para poder llegar a México me tenga que agenciar una esquina.

Y quedan días, quedan días…

Mmmmm, lo que no se ve en las películas:
San Francisco huele muy bien, a mar, a caramelo y a flores. :)

22/09/2007 16:03 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 21 comentarios.

24/09/2007

SF, cont.

Editado: ¡¡más fotos!!

 

Aquí seguimos. Nos está haciendo un tiempo fantástico, sólo chispeó un poco el sábado por la mañana, pero el resto soleado y muy agradable, de llevar manga corta, como mucho una chaquetilla por la noche.

- - -

Continúa nuestro particular festival gastronómico.
Hay un detalle que me gusta de las costumbres de San Francisco y es que en todos los restaurantes, nada más sentarte, te ponen un vaso grande de agua con hielo, de tal manera que si no quieres otro tipo de bebida con eso haces la comida (te ponen más agua si quieres). En algunos sitios la sirven con unas gotas de limón.
Todavía flipo con lo baratos que están aquí los precios de la comida: una hamburguesa grande por 1,75$ (grande es grande de la hostia, -al cambio 1,25 euros-), 2,25$ con bebida, en pleno centro financiero. Por eso no comes en España ni de coña. Claro que no es que esté barato aquí, es lo caro que está en España.
Hay un japonés divino aquí al lado, cuesta entre 5 y 10 dólares el plato (10 dólares sólo vale el plato más caro, el sashimi de atún), e incluye la sopa miso (deliciosa) y arroz. Total, que comes muy sano por unos 5 euros.
También estuve en un mexicano, Chevy's Mexican Restaurant (201 3rd St/Howard) donde ponían unos platos tremendos, enormes, y un postre de piña caramelizada que es de los mejores que he probado en mi vida (empalagoso un rato, pero a mí me gustan así).
Y si alguien viene alguna vez, recomiendo fervorosamente los desayunos en “Mels drive-in” (Mission St. a la altura del SFMOMA). De todos los locales en que he estado es de los más caros, desayunos por unos 6-8-10 $. Pero… ¡qué desayunos! Te quedas comido para todo el día. Su plato estrella, que fue el que yo me pedí, es la tostada francesa muy thick (te ponen tres, con jarabe de arce). Los desayunos suelen ser de salchichas, patatas asadas, huevos en todas sus variantes, bacon… pero, atención, nada está excesivamente graso. Es un local siempre abarrotado, típico americano, con su jukebox, música country, y sillas y bancos acolchados de escai. Me encanta un detalle: según te acabas el café viene un camarero y si quieres te rellena.

- - -

Cuando comimos en el mexicano en realidad íbamos al museo, pero acabamos en Castro/Mission (el barrio gay), adelantando nuestra visita. La cabra tira al monte.
Me quedé impresionada, el barrio gay es diez veces Chueca. Tardamos horas en patearlo. Tiene una zona muy Lavapiés, con sus fruterías y cutretiendas, pero otras que no tienen nada que ver. Dolores Park (zona preferida por las lesbianas) es una maravilla, un parque de colinitas verdes, gente tumbada al sol, perros tras sus palos y gente jugando al tenis en vaqueros. Allí está la Misión de San Francisco de Asís, también llamada Misión Dolores, el primer edificio que se construyó en la ciudad. La calle 18 es una cucada, y la zona dura de Castro St., el meollo de los meollos, impactante, todo tan lleno de banderitas multicolores que parece aquello la feria. Las casas son bonitas, cada una de su color, generalmente de dos plantas y con ventanas victorianas, y el ambiente en general muy agradable.

- - -

Hemos tenido suerte en una cosa: ha coincidido que estábamos aquí con el Moon Festival , el Festival de la Luna de Otoño, que se celebra anualmente en Chinatown.


Me he comprado una cámara, cual turista desenfrenada; no me he podido aguantar. No he sacado ninguna maravilla de foto, todavía me estoy haciendo a la cámara (por supuesto no me he leído las instrucciones), pero he subido algunas muestras a mi página de Flickr .



(sé que está movida...)

 

Tengo que decir que Chinatown está caro en comparación con las tiendas import-export de chinos que abundan en Lavapiés. Aunque tienen un surtido mucho mayor, tampoco son la gran maravilla. Ha sido una pequeña decepción. Encima, me he pateado todas las tiendas buscando una bata china que me gustara y no ha habido manera de encontrar ninguna. Pero me lo he pasado divinamente paseando por las calles llenas de puestecillos, comiendo dim sum, que son tapas pero en chino, y bebiendo cerveza china (ya se me ha olvidado el nombre). También hemos comprado “mooncakes”, que son pastelillos que sólo se comen estos días del año.


Hay de varios sabores y están buenos, los venden en los puestos de la calle (ofrecen muestras para probar a todo el que se acerque) y en las pastelerías, que los fabrican especialmente para estas fechas.
Me ha gustado que el festival no era un espectáculo para turistas, sino una celebración propia que disfrutaban y a la que se notaba daban importancia, y de hecho la gran mayoría de los asistentes eran chinos y la lengua que se hablaba por aplastante mayoría era el chino. Es curioso como, siendo muchos de segunda y tercera generación de inmigrantes, conservan la lengua y muchas de las costumbres.

 

---

Lo peor de San Francisco es la cantidad de gente sin hogar que hay, una exageración, en serio, y repartidos por toda la ciudad, al menos hasta donde he podido ver, que ya viene siendo bastante. La Plaza de Naciones Unidas es un cuadro, da pena. Alguien me comentó que era porque los servicios sociales de San Francisco proporcionan comida y techo a todos ellos, y que por eso vienen desde otras ciudades. Yo no sé por qué será, pero es deprimente, en cada esquina, en cada semáforo, encontrarte con uno de ellos. Encima, la mayoría se nota que tienen minusvalías físicas o enfermedades degenerativas, que es gente que debería tener una pensión, y no estar tirados en la calle. Suelen ser negros, aunque hay de todo.

- - -

Otra cosa que me ha sorprendido de San Francisco, no sé si se podrá generalizar al resto del país, supongo que sí, es el sonido de las sirenas de ambulancias, bomberos y policía. Es muy diferente a las europeas, no sé a qué frecuencia estarán, pero parecen un ser vivo, como si estuvieran matando a alguien o despellejando a un gato. Si las hicieron para llamar la atención desde luego lo consiguieron. Qué desagradable.

- - -

La verdad es que San Francisco no es una ciudad muy grande (sí la Bay Area), unos 700.000 habitantes, y te la puedes recorrer, incluso andando, en unas pocas horas, de norte a sur o de este a oeste. Es una especie de Cádiz a lo grande, está rodeada por el mar por tres lados, por lo que tampoco puede crecer más. Tiene barrios con mucha personalidad, muy distintivos, pero a la vez manejables, y lo mejor es que el transporte público es barato y eficaz. Hay una cosa que me da pena, queda poco tiempo para contemplar el skyline (u horizonte) actual de la ciudad, está prevista en los próximos años la construcción de algunos rascacielos enormes, uno de ellos, por ejemplo, de más del doble de altura que el más alto de la actualidad, la Transamerica Pyramid.
Es un plan muy muy bestia . Tanto edificio nuevo supone más habitantes, los servicios más explotados, y yo no sé si esta gente se lo ha pensado bien, pero creo que eso podría hacer peligrar la alta calidad de vida que ahora mismo se disfruta en San Francisco.

- - -

Tengo que reconocer una cosa muy horrible: anoche vi en la tele la primera entrega de Kid Nation, un polémico programa del estilo de Gran Hermano, pero realizado con niños. Para rodarlo se tuvieron que ir al único estado donde había una laguna legal que permitía cierto trabajo de los menores, simulando un campamento de verano.
Me pudo la curiosidad, y por poder criticarlo luego (y contároslo, claro).
Consiste en cuarenta niños, entre ocho y quince años, dejados de la mano de dios en un pueblo fantasma (unos decorados cutres en medio del desierto). Los niños tienen sus líderes y se tienen que organizar para conseguir agua, cocinar, limpiar… Horrible. Unos llantos, un “me quiero ir a mi casa”…, los mayores amenazando a los pequeños, la organización de la comida lamentable, comiendo guarrerías (simulacros de puré de patatas o pasta con una pinta asquerosa). Imaginaos una sola letrina para cuarenta niños, y nadie que la limpie. Al segundo día ya había niños, los más sensibles, que se iban “al campo”. Tenían que dormir en colchonetas en el suelo, todo muy poco higiénico. A ver, tampoco son niños cosiendo zapatillas Nike, pero hay algo que no cuadra, algo que crea intranquilidad.
Se nota que han metido niños con un nivel de inteligencia muy superior al normal, que no lo llevaban del todo mal. El programa se hace interesante por las opiniones de los niños y cómo interactúan entre ellos, pero es para darle una paliza a los padres. Me encantaría saber, dentro de cuatro o cinco años, lo que opinan esos niños de lo que hicieron sus padres con ellos.

24/09/2007 09:44 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 22 comentarios.

29/09/2007

SF, aquí seguimos

Sigo con mis pequeñas crónicas, a la espera de nuevos tiempos, y tan feliz:

 


 

Hoy está haciendo un poco más de frío. Y ha sido el único día que salí sin chaqueta (cansada de cargarla todos los días), por lo que he tenido que comprarme una. Tengo que decir que las tiendas de segunda mano (casi todas en Haight, el barrio donde comenzaron los hippies y ahora venido a menos) son muy caras, tienen los precios como si fuera ropa nueva, y no es muy bonita, no como en U.K., que por 3, 5 o 10 libras te apañas algo medio decente. Al final, para gastarme veinte euros en una horterada de hace cinco temporadas me he comprado la típica sudadera que pone San Francisco, que es tan calentita y agradable que presiento me va a acompañar gran parte del invierno.
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Ya he estado de museos. Tocaba. El SFMOMA , Museo de Arte Moderno, tiene poca cosa (quizá comparado con lo que estamos acostumbrados a ver en los grandes museos europeos), unos pocos cuadros muy representativos y relleno. Se hace una visita muy ligera. Eso sí, había una exposición temporal de Olafur Eliasson , artista danés cuya obra yo desconocía y me ha gustado mucho. Trabaja con formas geométricas y materiales sacados de la naturaleza (hielo, musgo, roca volcánica), y consigue resultados sorprendentes. Es muy “interactivo”.
Su obra estrella se llama “Your mobile expectations: BMW H2R project, 2007” , o “The Car”, como la conoce todo el mundo. Explico: tú llegas allí y ves una fila de mantas grises colgadas de una pared gris, sobre suelo gris. Tienes que coger una manta, echártela por encima y esperar una pequeña cola. Cuando se forma un grupo de unas diez personas una chica muy mona y simpática abre una puerta que da a una cámara frigorífica enorme. Dentro está la escultura, porque resulta que está construida en hielo y necesita permanecer a muy bajas temperaturas. Es el coche de hidrógeno de BMW cubierto de hielo en unas formas sorprendentes. Es chulo. Si alguien tiene oportunidad de verlo alguna vez lo recomiendo. En la foto no se aprecia nada lo interesante que es.

 


 

The Legion of Honor es un museo más serio en el que destaca mucha obra de Rodin y unos Monets importantes. Y éste no se recorre en media hora.

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Es diferente a España el punto de evolución en la integración de las diferentes culturas. En España los negros, norteafricanos y sudamericanos que se ven por la calle, salvo excepciones, suelen ser de clase social baja o media baja. Aquí hay de todo de todas las clases sociales. Y mucho de todo. Me llama la atención la gran cantidad de japoneses que se ven, y no turistas, como estamos acostumbrados en España, sino que viven aquí o han venido por trabajo. Los restaurantes japoneses suelen estar llenos de… japoneses. Pobres, ricos, pijos, modernos, marujis, de todo, de todo. Y otras veces ves gente de países que no tienes ni idea cuáles son.

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El otro día me compré una pulsera en un puesto de la calle a mitad de precio, y no más barata porque no quise, porque me daba pena el hombre. Hicimos el regateo casi al contrario, él me la quería dejar más barata y yo le quería pagar el precio que me pidió inicialmente. Era palestino musulmán y chavista, y yo pensaba que bastante desgracia era ésa ya en los EEUU. Su familia se había exiliado a Venezuela, por lo que hablaba bien español, y me despidió al grito de ¡Viva Zapatero! En esta ciudad hay de todo.
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Sigo comiendo bien, no, muy bien. No me extrañaría nada que esta ciudad fuera la de mayor número de restaurantes por habitantes. Es increíble, y con tan buena calidad en general. Supongo que la gente se ha acostumbrado a comer fuera, porque tampoco es tan caro (en Madrid sería impensable comer fuera habitualmente para una economía media), y tienen que ser baratos porque hay mucha competencia, es un círculo vicioso y perfecto. También se lleva mucho la cultura del vino, más que la cerveza si me apuráis. Hay winebars por doquier, y numerosas tiendas de venta de vino y todos sus accesorios.
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Me ha sorprendido mucho que aquí hay bastante interés por el tema medioambiental, creo que más que en España, aunque sea difícil establecer esa comparativa, pero creo que sí, se menciona mucho en las noticias y, por ejemplo, en la cafetería del museo “se sentían orgullosos de comprar local”, cosa que no se me pasa por la cabeza ver en la cafetería de, digamos, el Reina Sofía. Aparte, supongo que San Francisco debe ser una ciudad puntera en este aspecto, por su tradición política. Mucho de su transporte público es cero emisiones y se ve reciclaje por las calles.
En California tienen problemas con el agua (como en España, al fin y el cabo el clima en ambas regiones es muy parecido) y están tomando soluciones como el reciclaje del agua usada, que embotellan tras seguir un proceso de purificación. Se veía al alcade de no sé pueblo californiano bebiendo esa agua. Da reparillo, la verdad, pero al final creo que todos tendremos que pasar por ahí.

29/09/2007 08:07 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 11 comentarios.




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