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weblog de Iwi

Reencuentros

Fred Astaire - Dancing cheek to cheek

Hay días que se sabe, que va a ser especial, pero otros ni lo sospechas. Hoy ha sido uno de estos últimos.

A media mañana, recibo una llamada: era de una buena amiga que hacía dos años que no veía y meses que no hablaba por teléfono con ella. Es de ésas que viven lejos pero da igual no llamarse, porque se sobreentiende que no pasa nada, y el día que lo hagas será como si no hubiera pasado el tiempo.
Quedamos para tomar café. Durante una hora charlamos animadamente, contándonos todo a trompicones. Recordé, sonriendo para mis adentros, lo mucho que hablaba, cómo enlazaba los temas, sus incisos habituales. Analizamos los acontecimientos de estos dos años, además del período en que compartimos nuestras vidas, esta vez desde una perspectiva más lejana.
La han trasladado en su trabajo y se viene a vivir a Madrid. ¿Quién nos los iba a decir?, con la pena que nos dio cuando nos tuvimos que separar, que pensábamos que ya nunca más podríamos seguir siendo amigas del día a día.
La conversación me produjo mezcla de nostalgia, de alegría por verla y de ilusión por la nueva etapa que nos espera juntas. Me sentía sorprendida por la sensación de que ella conocía lo que yo quería decir sin apenas hablar (sí que me conoce bien, y no se ha olvidado), por redescubrir que nos reíamos por la mismas tonterías, por hablar de nuestras movidas familiares sin ningún pudor, y todo eso mirándola y pareciéndome por momentos una extraña.
Dijo que me veía feliz, como si hubiera dejado atrás un lastre, y tiene razón. Dijo que se alegraba por mí. Probablemente ella es la que conoce mejor la anterior etapa de mi vida y valoro mucho sus opiniones.
Nos faltó tiempo, porque si algo nos unía eran nuestras largas conversaciones intentando arreglar el mundo. Me gustaban las conversaciones sobre política nacional con ella (yo ligeramente más radical), muy constructivas todas. Me hubiera quedado charlando con ella tranquilamente dos horas más, pero ya habrá tiempo. Ahora está inmersa en esa apasionante actividad que es la búsqueda de piso. (Busca uno sobre los ochocientos euros por la zona de Plaza de Castilla, por si alguien sabe de alguno, que me lo comunique).
Hay algunas amistades que sólo te dan problemas, he tenido demasiadas (recalco el demasiadas, por desgracia), pero hay otras que te hacen recordar lo grande que es a veces ese sentimiento.


Después de esa grata sorpresa quedé con otra amiga que no había visto en todo el verano, ya que ella había estado fuera, de vacaciones. Fue una puesta al día más cotidiana, pero extremadamente agradable también. Mientras comentábamos anécdotas y nos reíamos, se produjo otra llamada, más sorprendente aún que la anterior.


Se trataba de JR. No había vuelto a saber de él desde ¡la carrera! (hace unos añitos ya, ¿eh?). Me pareció transportarme en el tiempo. Tiene una voz preciosa JR, y con el tiempo le ha mejorado. Fue una llamada breve, yo iba en un taxi, con mi amiga y más gente, y no podía hablar tranquilamente tampoco.
La llamada fue, más o menos (resumiendo), así:

- Hola, ¿no sabes quién soy?
- Emmm,
(no lo puedo creer, dudo, pero no hay otra) ¿JR?
- ¿Reconoces mi voz?
- Sí
(satisfecha por mi memoria y sagacidad)
- He encontrado tu teléfono… bueno, es una larga historia, porque yo ahora estoy viviendo en Almería, porque aprobé una oposición, pero antes estuve viviendo en Fuerteventura, y me acabo de trasladar aquí, y mi madre había metido las cosas en una caja, por el traslado, y sacando las cosas de la caja… apareció tu teléfono.
(Se perdía en divagaciones, como excusándose por no haber llamado antes, pero a mí no me importaba nada, yo no necesitaba explicación)
- Ya, yo lo último que supe de ti fue un día que nos encontramos en la facultad
(cuando él ya no estudiaba allí, que fue a arreglar unos papeles, y yo andaba por la biblioteca estudiando para los exámenes de mis últimas asignaturas), que me diste tu dirección de correo y la perdí y ya no supe cómo ponerme más en contacto contigo
- Y te llamaba porque quería hablar contigo y que nos contásemos cómo nos va, y a ver si un día nos podemos ver y eso. Yo ya no estoy con el O pus, ni esas movidas raras…
(palabras textuales)
- Sí, muy bien, a mí también me gustaría hablar. Yo ahora vivo en Madrid.
- Ah, yo estuve ahí ayer.
- Qué pena, podríamos habernos visto.
- Me gustaría llamar también a ML, ¿tú no sabrás cómo conseguir su teléfono?
(parece azorado), o bueno, ¿hace muchos años que no la ves?
- Sí, yo tengo su teléfono, lo cambió, y sí que hablo con ella, vamos, hace muy poco que hablé con ella
- ¿Ah, sí?
(está entusiasmado), ¿la sigues viendo?
- Sí, mucho, si quieres ahora te mando su número en un mensaje
- Estaría bien, muchas gracias. Y eso, me gustaría que hablásemos, no ahora…
- Ahora no puedo, porque voy en un taxi con más gente, pero en otro momento sí, mañana, o cuando sea
- Sí, cuando sea
(se ríe, está feliz)
- Pues hablamos.
- Sí, hablamos.
- Hasta luego
- Hasta luego

A continuación le mandé el número de teléfono de ML, divertida pensando en la sorpresa que ML se llevaría en breve.


Tanto JR como ML pertenecían al grupo de amigos de la facultad con los que tenía una relación más estrecha. Recuerdo a JR, guapo (labios carnosos, pómulos marcados, pelo castaño con entradas), alto, hombros anchos, elegante, amanerado (pero nunca se reconocería gay, esa sería nuestra eterna duda), muy sensible, educado, infantil a ratos, divertido, profundo, con una filosofía de pacotilla muy suya pero encantadora, idealista, ingenuo. Era alguien absolutamente único. A JR hay que conocerlo. Se enzarzaba en discusiones inacabables muy tontas con otros miembros del grupo. Los dejabas, volvías al rato, y seguían en las mismas, pero a un nivel más básico aún.
Su pasión era el cine, y sabía bastante de música.
Era muy buena persona.
La época en la que estuvimos más unidos fue cuando era mi compañero de prácticas de penal, y no hacíamos mal equipo, de hecho sacamos bastante buenas notas.
Pero de pronto ocurrió, que JR se empezó a distanciar de los demás, de nosotros. Acudía menos a las citas y no estaba tan involucrado en nuestras vidas.
Siempre fue bastante religioso, y el resto de nosotros nada, y cada vez menos.
Un día, uno de los últimos que lo vi, tomando todos tranquilamente café en mi casa, nos contó que había ido a un retiro espiritual que había organizado el O pus en un monasterio más al sur. Nos contó en qué consistía, que se había aburrido un poco con tanto rezo, pero que cuando hablaban era muy interesante, que lo pasó mal cuando, al ir a ducharse, todos lo hicieron en ropa interior y él, sin saber nada, se quitó toda la ropa y le llamaron la atención.

La siguiente noticia que tuvimos de él fue a través de nuestro amigo M, otro integrante del grupo. Nos contó que JR, que hasta entonces vivía en casa de sus padres, se había mudado a una residencia del O pus, que distaba escasos 500 metros de la anterior, dentro de la misma ciudad. No le encontrábamos el sentido. Nos contó que JR le había dado un mensaje para nosotras: que a partir de ese momento no podía recibir visitas ni llamadas de teléfono que proviniesen de chicas, así que si le teníamos que decir algo, lo hiciésemos a través de M, que M se encargaría de transmitírselo a él. Nos dejó desconcertados a todos. Durante una temporada comentamos su situación, pero según pasó el tiempo nos cansamos de repetir siempre lo mismo, el tema se enfrió y poco a poco nos fuimos acostumbrando a prescindir de JR.

JR por aquel entonces andaba entre tercero y cuarto de carrera, no era torpe, pero un poco vago. Él y yo íbamos bastante paralelos en la carrera. De pronto, justo al año siguiente me cuentan que JR ya ha terminado la carrera. No lo podía creer. Era imposible, si alguien sabía de sus capacidades era yo, que habíamos estudiado juntos, y yo sabía que eso no podía ser así como así. Pero la aprobó, dos años (cuarto y quinto, y las que le quedaran de tercero que no las recuerdo pero alguna tenía que ser) en uno. No os podéis imaginar lo que eso me abrió los ojos sobre el mundo en el que estaba.

La siguiente vez que lo vi fue el día que comentaba antes en el que él ya había terminado la carrera. Yo no quise entrar en profundidades con él, dejándolo hablar (realmente sorprendida de que se dignara en hablar conmigo) y dándolo por perdido. Nos tomamos un café, durante el cual él miraba alrededor constantemente por si lo veían. Me contó que ahora vivía en Málaga, y que le habían ofrecido trabajar en lo que él quisiera, repito, lo que él quisiera. Él dijo que le gustaba el cine. Entonces lo habían metido en comunicación audiovisual de Málaga, para que hiciese la tesis de lo que él quisiera. A él le gustaba especialmente un director norteamericano. Le habían dicho que no había problema, que en breve tendría arreglada una entrevista con ese director en EEUU.

Me dejó su correo, como quien trafica con algo ilegal, yo no recuerdo si le dejé el mío. Tuve la servilleta en la que estaba apuntado el correo una temporada sobre mi escritorio, pero nunca me decidía a escribirle, porque esperaba que pasara un poco más de tiempo y que él tuviese algo nuevo que contarme, pero de pronto un día la servilleta ya había desaparecido.

Esa fue la última noticia que tuvo ninguno de nosotros sobre JR. De tarde en tarde nos acordábamos, cuando nos reuníamos, y nos preguntábamos que habría sido de él, pero ya habíamos perdido totalmente la esperanza de volverle a ver.


Al rato de haber tenido hoy esa conversación con JR, me llama mi amiga ML (otra con la que hablo menos de lo que debiera, pero que da igual, porque es como si fuera mi hermana). ML estaba partida partida partida de la risa.

Extracto de la conversación:

Yo: -Has hablado con él, ¿verdad?
-Sí,
juas juas juas, tía, se acordaba de la predicción que me hizo en ¡el 94!, que me casaría con un tío que todavía no conocía. Y (en voz baja, como costándole reconocerlo) efectivamente me he casado, la verdad. Tía, ¡que se ha hecho funcionario de prisiones!
-¿¿¿¿Quééééé????, ¿¿¿¿JR????
-Sí, ¿no te lo ha contado?
- Noooooo
- Por eso me río, que ¡a JR no le pega nada!
- Pero nada de nada, ¡pero si es un pusilánime!
- Si ya,
juas juas juas , ¡y que una transexual lo ha denunciado por hablarle mal! Juas juas juas
-¿¿¿Él???, ¿hablarle mal?, ¿¿¿él???, pero si él es incapaz de hablarle mal a nadie…
- Sí, si por eso me río, a saber lo que le diría… 
- ¿Y en qué habéis quedado?
- En hablar más otro día, y en que en breve te llamará a ti.



Estoy feliz, jejeje, ¡hemos recuperado a JR!, jejeje, ha vuelto a nosotros, ¡se acuerda!

Es flipante esta historia, la de vueltas que da la vida, y nunca sabes lo nuevo que te vas a encontrar.

 

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10 comentarios

Noeli -

Mondeo era un hombre a un apéndice pegado. No era guapo, ni avispado, ni sensual. A pesar de que fue modelo de dudosa reputación y al menos por un día, eso sí, pagando el mismo las fotos. Tenía el mismo erotismo que un plato sopero, sin embargo contaba con el don más preciado y maravilloso que se pudiese imaginar, máxime en estos tiempos que corren.
Pues sí, Mondeo era la candidez personificada, ni Heidi en sus mejores momentos pudo llegar a superar a nuestro Mondeo. Cuántas noches tuvo que batirse el cobre con J.S. (más conocido como Satanás), en sus peculiares tertulias teológicas. Cuántas veces defendió sus peregrinas ideas a diestro y siniestro hasta perder la voz, pero no el entusiasmo; cuántas muestras de inocencia dió cuando una vez tras otra le encerraron en la terraza de nuestros pisos de estudiantes, cuando había fiesta, hasta que algún alma caritativa veía su apéndice y le dejaba entrar.
Cuántas veces nos habló de su casi pérdida de virginidad y de sus amores platónicos con aquella chica que nunca conocimos. Que triste nos contó su beso frustrado cuando un pequeño trozo de chorizo se interpuso entre sus labios y los dientes de la chica, sin que nuestro Quijote pudiese consumar acción alguna.
Cuánto tardará todavía en descubrir su orientación sexual, cualquiera que sea, y asumirla.
En una ocasión nuestro pusilánime Mondeo fue atracado por un “caco” con un alambre, situación que no sólo ocurrió una vez, sino que se repitió tantas veces como el atracador de pacotilla quiso, porque nuestro Mondeo andaba por las calles de aquélla ciudad estudiantil con algunas pesetillas en el bolsillo que nunca gastaba porque eran para el bus y para el atracador (el que pasara antes).
Que penita daba cuando se iba de las reuniones detrás de J.S., a solo unos pasos, porque le daba miedo caminar al oscurecer, y J.S. no le dejaba ir a su lado ya que entendía que perjudicaba su imagen.
Que agradable nos hizo aquel examen, cuando rompió el banco al sentarse y tuvimos que salir todos de la risa, antes que pudieramos responder sobre el derecho foral en las vascongadas.
Y todo esto con su dedo índice largo e inquisitorial, apuntando a todo y a todos, porque eso si, nadie estaba libre de pecado para el dedo de Mondeo.
Espero que te divierta iwi, quizá te cree un poco de nostalgia, y decidas venir a visitarme. te echo de menos. Besitos.

Iwi -

Perrossss malvados
No, guapos sois vosotros, ¿no te jode?
No iniciemos una guerra que no conviene a nadie, y para una vez que me comentáis podíais poner algo más bonito, menos mal qu este post está ya pasado y no lo va a leer nadie :P
Si escribes tú lo del mondeo lo pongo en un post.

Demian & Noeli -

Fe de erratas: en el anterior comentario, donde dice Jeanette debe leerse Noeli.

Demian y Jeanette -

Desde luego, cuando JR te (o nos) cuente lo de su "época de oscurantismo" le advertiremos de que te haga firmar una claúsula de confidencialidad para que no lo cuentes en el blog porque estás de un cotilla...
Eso eso, perra traidora trascribiendo conversaciones privadas. Se te olvido contar lo de MONDEO, eso es lo más gracioso.
Desde luego, es algo imperdonable. Por cierto, creo que eres bastante subjetiva a la hora de contar algunos aspectos de la historia (lo cual nos ha echo reir bastante), pero sin duda me has confirmado que tienes un gusto totalmente peído; JR tiene sin duda mucha cualidades, y has hablado de algunas de ellas, pero ¿guapo? ¿de verdad te parecía guapo?. Si me vas a describir con tanta benevolencia te doy mi beneplácito. Mil besos guapa, que fue una época muy chula.
Oye, quizás, cuando acabes el espacio de la gente a la que admiras, y entre los que esperamos tener algún espacio, puedas comenzar otro tipo lobatón, a ver si recuperamos a J.S., E., D.,J. y a lo mejor hasta localices al del jersey tan bonito. Ja Ja! Es la mejor razón que he oído nunca para liarse con alguien, pero eso lo contaremos en nuestro blog alternativo de trapos sucios de Iwi.

Iwi -

Hablé con JR por teléfono de nuevo, todo bien, llama a aquello su "época de oscurantismo" y dice que me lo contará con detalle algún día.

Brixta -

¡Me alegro mucho niña! No hay nada como el reecuentro entre viejos amigos de los de verdad. Por eso es bueno hacer limpieza de vez en cuando (You know what I mean).
También me acuerdo de la historia. Menos mal que ha salido de la secta esa.

Iwi -

Salarino, la verdad es que esas mismas palabras "conjunción astral" se me habían pasado por la cabeza, qué casualidad, qué cosas.

Salarino -

Oye, yo no creía en las conjunciones astrales ni en nada de eso, pero hoy (HOY) he recibido noticias de un querido amigo mío del que no sabía nada desde hace dos años y me parece cuando menos muy curiosa la coincidencia.
Me alegro de lo de tu amigo y de tu buen momento, Iwi.

malayerba -

Me acuerdo de la historia de JR que me contaste, y me impresionó mucho que pudiera renunciar a su gente;me alegro que esté de vuelta.Me alegro de que estés feliz, siempre.

macorina -

Me alegro un montón por ti y por tu amigo JR, que consiguió salir del lado oscuro. Dice un amigo mio que si los amigos se pierden es porque nunca se tuvieron. Los tuyos siguen estando ahí. Eso es una grandísima suerte.
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