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Resumen

Kirikita, la niña refugiada

El vuelo para el trayecto Madrid- Casablanca con EasyJet sale por unos 30 euros ida y vuelta, pero ¿no es mucho más emocionante hacerlo en coche?
Claro que sí.

Yo sé que por mucho que explique nadie podrá captar completamente la atmósfera que se ha vivido en este viaje, donde se pasaba de la felicidad a la pesadilla varias veces al día y con una facilidad pasmosa.
Para empezar, hay que considerar que si metemos a tres adultos y una niña de tres años en un coche durante varios días, sin ninguna otra influencia del exterior que un disco de punkrock de los 80 (porque había cuatro cds más, pero ése era EL CD), el resultado no puede ser normal.
Sin duda alguna, la protagonista absoluta del viaje ha sido Kirikita, la niña. (Mariquita, dicho con lengua de trapo es Kirikita).
Las conversaciones se vuelven repetitivas:
Me llamo Kirikita”, “no, te llamas Paula”, “no, yo no me llamo Paula”, “te llamas Kirikita”, “noooo”, “te llamas árbol”, “nooo”, “te llamas perro”, “noooo”, “te llamas Candela”, “nooooo”, “Kirikita”, “¡¡¡Que no me llamo Kirikitaaaaa!!!” Así durante horas. Después de varios días de lavado de cerebro la pobre niña casi acepta que se llama Kirikita.
También tenemos como más destacados los juegos del “cocolilo” y el de “me como tu nariz”, y el cuento estrella era “Caperucita” en todas las variantes posibles, por encima incluso de “Los tres cerditos”.
También despliegue de emociones básicas: “estoy triste”, “estoy enfadada”, “estoy triste y enfadada” (cada palabra con su entonación particular, escenificando) o “sólo estoy triste”, “estoy contenta”, “tengo miedo” (y Kirikita, que comienza a demostrar un arte especial para el chantaje emocional, las utilizaba hábilmente para conseguir sus objetivos).
Todo intercalado con la bonita canción: “Yo tengo un amigo que se llama Jesús”, “Yo tengo un amigo que se llama Kirikiiiita…”, y “Allah Akbar” (Alá es grande), por lo del toque local. Una locura.
Al final, aunque Kirikita estuviese dormida los adultos seguíamos hablando de la misma manera. Otra regla era que si otro adulto se unía al grupo, aproximadamente en media hora acababa hablando igual: “ésta sí”, “ésta no”, “me llamo…”, “eres bueno”, “eres maaala”… Conclusión, nivel intelectual general de las conversaciones: de niño de tres años.
Ah, Kirikita tiene sus canciones favoritas, y cansina como ella sola, por la edad que tiene (esa en que los niños son tan repetitivos) y por herencia de la madre, todo hay que decirlo, había que repetir las canciones innumerables veces. “¡Otra vez, otra!” Menos mal que Kirikita tiene buen gusto:
Por orden de preferencia son éstas:
“El Pato” de Talking Heads. Sin duda es la favorita. Cuando en el estribillo cantan “Fa fa fa fa fa…” hay que decir “cua cua cua cuá, cua cua cua cua cua cuá” y si se hace el pato con los brazos mejor que mejor.
“Lompeolas, Lompeolas” de Radio Futura
“Puaj, que asco” de The Clash, durante el estribillo en vez de “Rock the Casbah” hay que decir “puaj, qué asco, puaj qué asco”. Probadlo, pega un montón, ocurrencia de Kirikita.
También le gustan “Love Cats” de The Cure y “Stand and Deliver” de Adam & The Ants (la del caballo, de toda la vida).

Kirikita, la niña refugiada, comenzó a ser refugiada cuando se dejó olvidada su ropita de princesa en casa de la abuela y hubo que comprarle ropitas de niño marroquí en el mercadillo para que no pasase frío, que por cierto, Marruecos NO es el Caribe, hacía un tiempo casi como el de aquí, nos llovió dos días.
Kirikita también se echó un noviete marroquí, un rollo pasajero, era un monstruito de niño y la propia Kirikita renegó de él el último día.
Ah, Kirikita descubrió… ¡el yogur rosa chicle! Se trata de unos yogures con un contenido completamente líquido de aspecto radiactivo y efectivamente de color rosa chicle. Tan solo uno de los adultos tuvo el valor de probarlo y dijo que estaba asqueroso, por lo que los demás no hicimos más intención, pero a Kirikita le encantaban, y debe de tener un gran éxito en Marruecos puesto que encuentras los envases tirados por todas partes. Así que imaginad, cada vez que veía un envase: “quiero rosa chicle, rosa chicle…”. Si la dejabas se podía tomar tres de una vez.
Ah, pequeño detalle, a veces Kirikita se mareaba en el coche y vomitaba, pero la pobre, qué buena es, avisaba para que le dieran una bolsa. Os podéis imaginar el color del contenido, ¿no? Momento cumbre: una de las veces la bolsa estaba agujereada, pasando de mano en mano, chorreando rosa chicle por todo el coche, todos gritando…
El estado general en que estaba el coche por dentro es indescriptible (galletas roídas, botellas vacías, mapas, papel higiénico, toallitas de bebé, papeles varios, cds, fundas de cds, chaquetas, bolsos, bolsas de plástico de contenido incógnita…). Y a lo que habéis imaginado añadid el olor a pollo al ajillo del último día.

Hay más capítulos en este viaje:
  • La primera vomitona de Kirikita, por La Mancha, al mismo tiempo en que caía una tromba de agua espectacular.
  • Cuando diez minutos antes de que salga el ferry nos dicen que uno de nuestros billetes (el del coche) está anulado
  • El frío que pasamos la primera noche
  • El del policía corrupto jubilado, alcohólico, putero y musulmán (creo que cuando se declaraba musulmán quería decir que no era maricón), que conducía de modo suicida, al que nos pegábamos porque era el que conocía los sitios buenos.
  • El particular modo de conducir que tienen en Marruecos, que nos dio tan emocionantes momentos, por no hablar de la espontaneidad de sus peatones o la despreocupación de sus ciclistas y motoristas
  • La hospitalidad marroquí que hacía que tuvieras que comer varias veces, y ninguno sabía cómo negarse. (El pescado buenísimo y muy fresco).
  • El senegalés guapo y caballeroso que nos invitó a restaurante en condiciones
  • “El culto”, escritor marroquí encantador, que nos enseñó su pueblo
  • Perdidos en Casablanca (ése se repetía, era como El día de La Marmota, pues igual, y siempre había alguien que acababa diciendo “es que Casablanca tiene cuatro o cinco millones de habitantes”)
  • "Tenemos que encontrar un super-marché…" (ése se repetía también)
  • "Vamos a coger leña del bosque" ("¿y si robamos un palé?" Ése sí que se repetía)
  • Cuando me tomé un redbull e hice realidad mi sueño de quemar el palé
  • Cuando no llegábamos al ferry de vuelta ni de coña, las discusiones en la frontera con los de allí, cuando llegamos por fin y para celebrar que había salido con retraso (nos habíamos encomendado a Jesús, Alá y las diosas, no sabemos cuales fueron los que funcionaron pero la combinación de los tres da resultado, garantizado) nos tomamos unas cervezas, los mareos luego en el ferry…
En fin, eso por encima y de lo que se puede contar, que ha sido completito el viaje.


PS: Hasta que no he llegado a casa tras las vacaciones y alguien me ha dicho “por lo menos no has tenido que soportar las procesiones” no me he percatado de que era verdad.


11/04/2007 02:42 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 5 comentarios.

Intangible

Hoy he estado hablando con un amigo bloguero, amigo antes de saber que era bloguero (Nay ), de los diferentes tipos de posts que se pueden escribir: de los que simulan un diario, de los artículos sociales…

Hoy vuelvo a mí y a lo que más me gusta, y a él también. Por eso escribo este post intimista, que seguramente nadie entenderá, pero que me servirá de desahogo, de asidero, de pies en la tierra, de grito al aire, a la blogosfera, a Internet, al mundo real, porque como comentaba ayer de pasada y por otros motivos con una bloguera insigne que todos conocéis, éste es más el mundo real, de tan loco y lejano que en ocasiones se vuelve el otro. Son más reales mi cabeza, mis sueños, mis ojos sobre esta pantalla, y vosotros con los que espero comunicarme, que el portero del edificio, cuya vida no me importa, o la plaza y sus borrachos, que son sólo el escenario de mis paseos.

El día, dentro de su normalidad, ha terminado con algo inesperado, una lluvia copiosa que se ha llevado las frivolidades. Recordatorio del tiempo que hace que no te veo, de lo sola que está, del deseo que me desboca.
Recordatorio del tiempo que pasa, de este Madrid, que ya no es el que conocí apenas cuatro años atrás, de Sofía. (Sofía, ya puedo, ya sí, pronunciar tu nombre como una especie de sortilegio. Diosa.)

Y así, desnuda, conseguiré conciliar el sueño, perderme, olvidarme, hasta mañana, en que me vuelva a tropezar, de bruces, con una luz, unos colores y una corporeidad que a veces se me hacen pesados sobrellevar.

13/04/2007 03:15 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 6 comentarios.

El jersey

Mis compis de piso canturrean a Fangoria, les pregunto desde mi habitación qué número de canción es (para ponerla en el post) y me dicen que “La fuerza de vivir”,
- ¡¿Pero qué número?! (sólo tengo ese disco por pistas de audio, sin los títulos)
- ¡La 6!
- ¡Gracias!
- Son cinco mil quinientas
- Vaaale, ve poniéndolo en mi cuenta.


Quizá incurra en una falta de desvelar la intimidad de los que me rodean, pero no se trata de un episodio ni mucho menos grave, totalmente excepcional, y la cosa ha tenido su gracia (sólo para mí, me temo). Además, como siempre se hace en estos casos, cambio los nombres:

Hoy se han peleado. Me ha despertado de mi siesta una voz más aguda, rápida y exaltada de lo normal: “Andrés, tío, ¿qué le has hecho a mi jersey?, ¡¿qué le has hecho a mi jersey?!, ¿por qué siempre pasa igual?, a los tuyos nunca les pasa, tío, a los tuyos nunca les pasa, y es que no es la primera vez, ahí está el polo que me regaló mi madre, que dijiste que lo ibas a arreglar y no me lo podido volver a poner, un polo que vale una pasta, ahí está, pero a los tuyos nunca les pasa, mira cómo ha quedado el jersey, es que no miras, Andrés, es que con mis cosas nunca tienes cuidado, mira como a la tuyas no les pasa, mira cómo ha quedado, ¿no podías leer la etiqueta?, es que no hace falta ni leerla, es que cualquiera sabe que hay lavarlo aparte, y joder, tío, por lo menos podías pedir perdón, ¿no?, pero no, como te da igual, mis cosas te dan igual”. Esto es una pequeña muestra, porque Manuel se ha tirado sus buenos cinco minutos metido en el bucle de su frustración.
Andrés no dice nada, supongo que sabe que lo mejor es dejar al otro que se desahogue, mientras Manuel continúa cual disco rayado y yo, que iba al baño, me espero por no pasar por la zona minada que rodea la lavadora. Manuel sigue con su perorata “esto ya no se puede arreglar…” que ya ignoro. Estupefacta y ojiplática oigo un tímido “pues haberlo lavado tú” y a Andrés que arrastra los pies hacia la habitación. Me espero, porque esto, en muchas otras parejas podría haber sido el detonante de la guerra, pero respiro aliviada al comprobar que en este caso no ha sido así.
Manuel es muy buen tío, y no suele discutir, pero es hecho evidente y manifiesto que tiene en alta estima su ropa (lo es, y hasta yo sabía que ese jersey era su favorito), y el encogimiento y destinte del jersey lo ha llevado hasta el límite de su aguante doméstico.
Dos horas después el episodio del jersey se ha olvidado y canturrean felices a Fangoria. Yo me deleito escuchándolos. Me gusta cuando están felices, que es casi siempre, me lo transmiten. A veces siento, como podéis imaginar, nostalgia por el recuerdo de la vida en pareja, aunque en ciertos momentos, como el de hoy, también alivio.

Fangoria - La fuerza de vivir

cada vez que pasa una generación
se mudan los gestos
que inspiran de nuevo otra revolución
con la edad el tiempo ayuda a percibir
si has nacido tarde,
en tierra de nadie,
sin poder elegir.
en cada época y lugar
hay marcas de identidad,
conductas suicidas que nadie entenderá.

a fuerza de vivir
se aprende a resistir en este vodevil ,
vidas que pasan sin importar
es la ley natural, fuerza incondicional
que ignora nuestra voluntad.

sin querer se impone la desilusión
y llega el momento
de hacer el recuento de lo que se perdió
el ciclo se cerrará
el mundo abandonará
destinos cumplidos por otros que vendrán.

a fuerza de vivir
se aprende a resistir en este vodevil ,
vidas que pasan sin importar
es la ley natural, fuerza incondicional
que ignora nuestra voluntad.



Ya que estamos, incluyo también una de mis canciones favoritas de Fangoria, Electricistas, (junto a Hombres, Eternamente inocente, Retorciendo palabras y Me odio cuando miento, y tantas la verdad, y de las antiguas ya ni te cuento, Cebras, Isis, Perlas Ensangrentadas… yo qué sé, tenía yo un cassette blanco con la pegatina morada del “Deseo Carnal” que hasta hace poco ha estado rondando por ahí, que me amenizó buena parte de mi niñez y adolescencia).

Fangoria - Electricistas

“Me odio cuando miento” es que tiene una letra acojonante, en ocasiones más verdad que todas las cosas (¿y cuando no lo quieres admitir y te lo dice la canción?):
(Me gusta más la versión moody, pero ésta es la que hay)

Fangoria - Me odio cuando miento

 

Vimos pasar el cometa
Tumbados sobre la arena
Hablando de cosas
Que suenan trascendentes
Haciendo promesas
Que tú y yo sabemos que no hay que cumplir
Vimos hundirse la noche
En la distancia más corta
Robando los sueños a la madrugada
Soñando despiertos
Con que es más fácil
Lograr así un final feliz
Y ahora me arrepiento
De no haber sabido aprovechar el momento
Y siento haber oído mi voz diciendo
Que no importa nada
Que son cosas de la vida
Que algún día lo olvidaríamos los dos
aah aah aaaah
Me odio cuando miento
aah aah aaaah
Me odio cuando miento
Nos despedimos despacio
Para alargar el momento
Siendo prudentes
Por no decir cobardes
Y apretando los dientes
Para no decir
Yo me quiero quedar aquí contigo
Y ahora me arrepiento
De no haber sabido aprovechar el momento
Y siento haber oído mi voz
Diciendo que no importa nada
Que son cosas de la vida
Que algún día lo olvidaríamos los dos
aah aah aaaah
Me odio cuando miento
Me odio cuando miento
aah aah aaaah
Me odio cuando miento
También cuando me mienten
Mentiras que pretenden
Borrar los sentimientos
Me odio cuando miento.

 

16/04/2007 02:53 Autor: samikasmiles. #. Tema: Cine y música Hay 8 comentarios.

La cafeína

Lo que hacen la felicidad y el buenrollismo que me acompañan últimamente. Creo que este mediodía ha sido la vez en que más me ha costado aparcar en Madrid, de todos los tiempos. He dado una vuelta de reconocimiento, sólo una, y he tardado una hora. Era imposible. Mientras conducía iba con mi música preferida a toda caña, canturreando y bailandillo. Me fijaba en todos los parkings, previendo el mal menor, y “completo”. Una hora. Pues no me he agobiado ni estresado, ya lo encontraría. Pero veía yo el buen tiempo que hacía, todos en manga corta, las terrazas tan apetecibles… y no me lo he pensado mucho: he cogido, he aparcado donde me ha dado la gana (por no decir otra expresión más malsonante), he puesto las intermitencias, me he sentado en una terracita y he pedido una caña. Así, porque yo lo valgo. He estado al sol, tranquilamente, mirando a la gente pasar, disfrutando de la temperatura y el momento. Cuando he terminado, después de haberme tomado mi tiempo, me he dirigido al coche y ya se acercaba el municipal, que me ha dicho que la próxima se lo lleva con la grúa, yo le he contestado “perdone”, por ser educada, y él me ha respondido “perdone no”, y me ha resbalado tanto que casi me da la risa. Me he contenido, he subido al coche, he arrancado y diez metros después un aparcamiento libre. Ja.

Y esta tarde he quedado para jugar con mi amiga Kirikita, de tres años, (sí, se puede tener una amiga de tres años), a contarle una vez más que el cuento de Cenicienta no acaba con que se casan, sino que se van de marcha, y gritar y volvernos locas haciendo de lobo y cerdito, intercambiando los papeles muertas de la risa.
Leía hace poco en la blog como otra cualquiera un proverbio japonés que dice que el tiempo que uno pasa riendo es tiempo que pasa con los dioses. Pues sí, estoy de acuerdo.

Tengo momentos en los que voy conduciendo, a una velocidad agradable, constante, ligeramente acelerando, la ventanilla bajada y la música a tope, y me siento especialmente libre. A veces, sobre todo cuando llego al final de una cuesta arriba, puedo llegar a soñar que el coche vuela. La versión del anuncio de la mano de BMW pero a lo bestia. Cada uno tiene sus cosas, ¿no?

Quizá el carrito de la montaña rusa, una vez alcanzado el punto álgido, no tenga por qué bajar, quizá se desprenda de la maquinaria y se quede suspendido, arriba, por siempre flotando, como cuando sueño que el coche vuela, y yo ya no me tenga que preocupar más por gritar.

La vida fluye, y o atrapas el momento o lo pierdes.

Quizá haya un truco y yo no lo haya aprendido hasta ahora, quizá sea mi más viejo deseo aun sin saberlo, o quizá yo sea una ingenua de cojones.



¿Y a mí, que me gusta esta canción?: La Gaviota . (que no tiene nada que ver).

Aunque ésta otra, que siempre me perdió, probablemente sea más optimista.

 

19/04/2007 15:45 Autor: samikasmiles. #. Hay 5 comentarios.

Gaviota

Inmune a los vientos, gaviota arsénico, plomo, mercurio y un brillo en los ojos no se sabe si cómplice de la eternidad o anuncio del fin de los tiempos.


23/04/2007 03:46 Autor: samikasmiles. #. Tema: Textos Hay 1 comentario.

Miscelánea

Hacía tiempo que no me daba una vueltita por Internet.

Sus dejo estos enlaces:


  1. Para Nay : Bjork - Earth Intruders , el primer single de su nuevo disco “Volta”. La canción, que no me parece nada del otro mundo, la verdad, es la base de lo que se prevén incontables remixes, pero las otras del álbum, mucho más "pop" de lo que nos tenía acostumbrados, son muy diferentes. Y... habemus conciertum.
  2. noticia
  3. con estrella
  4. noticia curiosa
  5. Últimamente hablé de este tema, la sincronía menstrual , con alguien. La teoría que se da como más plausible es la de la interacción de las feromonas, pero no hay nada concluyente sobre el tema (hala, para las incrédulas Guiño ).
  6. Maco , me he acordado de ti, por la temática. Es de risa .
  7. Arte implicado
  8. Galería de imágenes sobre impactos mundiales del cambio climático

 

 


 

23/04/2007 04:34 Autor: samikasmiles. #. Tema: Me llamó la atención Hay 2 comentarios.

Mi imposibilidad para postear

Editado: 

 

 

Manu Chao - Mentira

De la una no puedo hablar, que no es elegante ni conveniente, de la otra tampoco, no vaya a ser que se entere la gente de su marca de tinte, de la tercera menos, no queramos joderla, el otro se muere si lo hago, y no queremos funerales. A Nay lo traigo frito, angelito, lo voy a dejar ya. De mis compañeros, tres cuartos de lo mismo, que miedo me da el día que descubran mi blog. Tanta vida no tengo. Estoy cohibida, yo así no puedo. ¿Por qué no podré ser como Omanero , que hace unos posts que te cagas sin necesidad de contar su intimidad ni la del vecino? Tengo la sensación de que me vuelvo transparente.

Digo, pues nada, reelaboro un texto antiguo, ¡pero si los he perdido todos!
Luego, sólo se me ocurren cosas escabrosas. Todo lo que no puedo hacer, como el post del sábado, que lo cerré a comments porque pensaba eliminarlo (para no tener que borrar luego los comments de nadie). (A ver, una cosa es una cosa y otra cavarme mi propia tumba dejando por escrito cosas que luego puedan ser utilizadas en mi contra).
Hice la prueba con Kirikita, de tres años, para estudiar el tema de si te prohiben una cosa la vuelve más atractiva, y efectivamente, es innato. Puse una silla en un pasillo por el que nunca se pasa y le dije: “por ahí no se puede pasar”, y un minuto después estaba la niña andando de puntillas hacia el punto prohibido. Pues lo mismo me pasa a mí con los temas inconvenientes.

Así que… tenemos dos opciones:
a) hablo de las mis películas favoritas de todos los tiempos, que es un tema en el que todo es empezar porque enseguida me emociono y no paro. ¿Quizá en otro momento?
b) os cuento mi día, que ha sido normal, por la mañana he llegado tarde a todas mis citas, he cocinado una nueva receta que me ha salido regular, y visto lo poco interesante que está la tele me he puesto a escribir, por hacer algo.
Y ya, ya, que no hay necesidad de escribir tampoco, pero es que yo tengo ganas de hacerlo.
Bueno, no me hagáis caso.
También puedo comentar las noticias:
cae la bolsa y las inmobiliarias se descalabran.

Todo el mundo se pregunta si es el fin de la burbuja inmobiliaria. Yo creo que eso da igual, a estas alturas el fin de la burbuja no beneficia a nadie, y que los pisos estén más baratos (ligeramente, no nos engañemos), no nos saca de nada, porque el que se podía embarcar ya está metido en una hipoteca de por vida. Por eso ha caído la bolsa, y no sólo por los frenos a la especulación por parte de las comunidades autónomas (el poder de las inmobiliarias, que es muchísimo, está perdiendo frente al poder público; un poco tarde, quizá, pero está ocurriendo) ni los intentos de la UE de controlar la inflación subiendo los tipos de interés, sino porque ya apenas queda gente a la que pillar.

Sospecho que esto es sólo el principio de un bache en la economía bastante chungo. Ahora la gente al paro, y de rebote en los demás sectores. No se puede basar la economía de un país en la construcción, y menos con los tiempos que corren. La construcción, tal como se lleva a cabo ahora mismo, es completamente contaminante y lesiva para el medio ambiente.
Por mí, a ver si caen y revientan todos, y aprovechando el bajón se nos ocurre entre todos una economía sostenible y menos dañina para el medio.
Decía Zaplana, muy indignado, que ahora al gobierno no le iba bien ni en economía, blablabla… (primero, da por hecho que antes sí le iba bien, pero aparte, se veía que le afectaba en lo íntimo, ese hombre sólo puede ver la economía en términos de beneficio económico, ¿y el coste social y medioambiental?).

Lo de siempre. Vaya mierda de capitalismo, y de mundo. A ver cómo cambiamos esto, que una mano de pintura no tapa las grietas y se nos cae el chiringuito, se nos cae…

Hala, ya me he desahogado. Sonriente

24/04/2007 16:14 Autor: samikasmiles. #. Tema: Opinión Hay 5 comentarios.

Planchazo

Sábado, 9 de la mañana, suena el móvil y doy por hecho que es el despertador, pero hay algo extraño, el tono es diferente y, cuando con mi tortón mañanero voy a apagarlo, descubro en la pantalla “Número privado”. En circunstancias normales hubiera rechazado la llamada, pero salida de los sueños más profundos, sin tiempo para reaccionar, lo cojo.
-¡Hola!, es la Policía Municipal, de aquí, de Madrid.
¡Chun! Activación.
- Su coche… ¿dónde lo tiene usted aparcado?
Hostiaaaaa. Hace una semana que tengo el coche aparcado en un sitio donde no molesta mucho pero teóricamente no se puede dejar allí. Ya me han pillado, pienso (todo en décimas de segundo), anda que nos son efectivos, ¿cómo coño tiene mi móvil la policía local de Madrid?
- Aaaaandaaaa… digo, con el tono más agradable y sorprendido que encuentro, mientras se me ocurre algo que decir, porque no termino de reaccionar.
- No, no (me dice el municpal, con tono de no hace falta que me cuentes el rollo, que no es para eso por lo que te llamamos), es que su coche ha parecido con la ventanilla rota.
Planchazo.
-    Ah
-    ¿Dónde lo tiene usted aparcado? ¿En la calle Santa Isabel?
-    Siii (hilillo de voz)
-    Número tal
-    Sii
-    Pues están allí unos compañeros porque está toda la documentación revuelta, por si se puede usted pasar.
-    Sí, sí, yo me paso
-    ¿Dónde está usted?
-    Aquí en Lavapiés, cerca
-    ¿Se pasa usted?
-    Sí, yo me paso.

Busco algo que ponerme mientras los pensamientos se agolpan en mi cabeza: dinero, ahora arréglalo, ¿tenía o no tenía al final yo la rotura de lunas incluida en el seguro?, me van a decir algo de dónde lo tengo aparcado, multa, más dinero, lo tendré que denunciar, ¿qué tenía de valor en el coche?, como se hayan llevado el carnet de conducir…, qué me pongo… Y ahora ve para allá, seguro que hace frío.

En esas suena otra vez el móvil:
-    Soy de la policía municipal, otra vez, que si quiere usted se pasan mis compañeros a llevarle la documentación
-    Ah, sí (jooooder, que te la traen a casa, mi valoración sobre la policía acaba de subir varios puntos de golpe)
Le digo la dirección y me promete que vendrán.
Me quedo sentada en el sofá con cara de idiota.

Tardan un cuarto de hora. Traen la documentación, está completa, me cuentan lo que han visto y deduzco que me han robado la radio, me dicen que lo puedo denunciar telefónicamente, cosa que pienso hacer, pero me aconsejan que aún así me pase a ver el coche antes.

Paso, y me vuelvo al sofá, ¿para qué voy a ir?, ya lo veré luego.

Mi radio. Mi raaadio, que se oía de puta madre…

Y estará todo lleno de cristales.

¿Y ahora qué hago yo, con lo temprano que es, que no hay nadie despierto?

Escribir un post.

28/04/2007 11:56 Autor: samikasmiles. #. Tema: Me llamó la atención Hay 14 comentarios.

Pesadilla

DCD - Bylar

 

 

 

La Pesadilla, Henry Fuseli, 1781

 

Ya sé que contar los propios sueños, los que tenemos mientras dormimos, es lo más aburrido para los demás que se puede hacer, es casi como poner a tus invitados el vídeo casero del bautizo de tu sobrino o ese viaje organizado a El Cairo tan bonito. Para el que lo hace, para el que cuenta su sueño, es tan fascinante que no se para a pensar que a los demás les da más o menos igual, por no decir que les importa un comino, porque no pueden recrear esas imágenes tan vívidas ni sintieron esa emoción que todavía dura en la mente del narrador, y seguramente, aunque parezcan prestarle atención, asentirán por inercia y estarán pensando en lo que van a hacer de comer ese día o si les dará tiempo a llegar a tal o cual lugar.

Pero, como el blog es mío, y no puedo siquiera ver vuestras caras de sopor, puesss ahí va:

No suelo tener muchas, pero en los últimos tres meses he tenido tres pesadillas. Pesadillas, de verdad, es decir, malos sueños, no pesadillas de me han robado la radio del coche o intentar darme de baja de un servicio de adsl.

Hará tres meses soñé que había una guerra nuclear. Acojonante. Me dejó una sensación de desasosiego que me duró días. Lo bueno es que me dejó inmunizada frente a cualquier desgracia cotidiana una buena temporada, todo era nimio frente a la posibilidad de aquella catástrofe.

Hace unas dos semanas soñé que había un golpe de Estado ¡en Italia!, y cómo daban las radios la noticia y todo eso. Los servicios secretos iraníes tenían que ver en la operación. Una cosa surrealista total. (Sí, a veces tengo pesadillas de política internacional, me lo tengo que hacer mirar).

Pero miedo, miedo de verdad, pasé la noche del viernes. En esta ocasión no tenía que ver con la política internacional (o sí, vete tú a saber con esas interpretaciones de los sueños tan rebuscadas que a veces se oyen por ahí). El sueño comenzaba con mi madre, mi hermana y yo, en la cocina de mi madre, junto con, y esto es lo más inquietante, el calvo de Telecinco, que lucía un polo azul marino de manga corta. Teníamos una máquina de hacer zumo de naranja de ésas de tubos transparentes de los bares y estábamos todas muy entretenidas con la labor (el calvo era más bien espectador, pero estaba animado también).
De pronto, mi hermana se acercó a la puerta de la cocina que daba a la calle, que ahora estaba abierta, y sin saberlo, activó un mecanismo que hacía que el felpudo se moviera y, del espacio que ocupaba anteriormente, se abriera una puerta y apareciera una escalera corta hacia lo que parecía una planta inferior con luz amarillenta. Mi hermana comenzó a descender por la escalera y junto a ella los demás. Yo no quería dejar la escalera porque tenía la sensación de que la puerta se podía cerrar a nuestras espaldas, pero pensé “qué tontería” y al dar un paso más, efectivamente, en fracciones de segundo, con un golpe seco, se cerró una puerta corredera y metálica tras de mí. Me llevé un susto de muerte. Cuando volví a mirar hacia delante ya sólo pude ver al calvo de lejos, me había quedado sola.
Hasta aquí incluso yo misma me puedo hacer una interpretación medio coherente del sueño, lo grave llegaba a continuación.
Avancé por un ancho pasillo laberíntico, con los techos bajos y antorchas en los muros, y comencé a ver cuerpos, que con horror identifiqué como humanos, colgados de ganchos de las paredes, una cantidad ingente de sangre, intestinos sueltos… Me dio pánico, el corazón se me salía del pecho. Miré a mi alrededor y descubrí dos o tres monstruos deformes que no había duda de que venían a por mí (uno era parecido al ojo de Monstruos SA, pero en versión carne viva sangrante y con las patas más cortas). En serio, hacía años que no sentía ese nivel de angustia. Comencé a correr todo lo que podía, los monstruos se acercaban, pero conseguí saltar por una ventana de tijera que vi abierta. Aterricé en una terraza de lo que parecía el exterior de un castillo. De nuevo estaba al aire libre, pero en una brevísima ojeada descubrí que la terraza no tenía otra salida y que la caída era mortal de necesidad, no se veía ni el fondo. Intenté bajar la ventana de tijera lo más rápido que pude, pero para cuando lo logré uno de los monstruos ya se había interpuesto. Yo apretaba hacia abajo y el monstruo hacía fuerza hacia arriba. De pronto supe que no podría aguantar más la situación, la ventana salió disparada hacia arriba y yo corrí hacia el borde de la terraza. En dos segundos los monstruos me habían alcanzado y me estaban comiendo.

No entiendo cómo mi cerebro me puede hacer estas putadas.

Me desperté tan agitada que el corazón tardó minutos en recuperar su ritmo normal.

Poner los sueños en palabras los desvirtúa, y quizá eso es lo que he intentado hacer contando esto. Supongo que el sueño tendrá alguna interpretación, y me interesa mucho ese tema en general, pero sobre este sueño en concreto renuncio a ella, ya he tenido demasiado.

En compensación por esto, si alguien quiere contar un sueño o pesadilla suya lo leeré atentamente y además le comentaré.

30/04/2007 02:57 Autor: samikasmiles. #. Tema: Me llamó la atención Hay 2 comentarios.




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