Carrie es un agapornis, un inseparable, lovebird en inglés, una especie de lorito pequeño (15 cms.) que no habla pero pía un montón. Es de origen africano, de la sabana, aunque todos los que hay en Europa son descendientes de unos que se trajeron en el siglo diecinueve. Es una cría bastante extendida y apreciada porque entre los originales figuraban todos los colores básicos por lo que, a diferencia de loros y papagayos grandes, teóricamente con ellos se pueden conseguir mezclas de todos los colores. Come semillas de mijo y algo de fruta y lechuga. Es de los pájaros más agresivos que se pueden tener de mascota, pero lo compensan porque a la vez son muy cariñosos y muy listos (increíblemente listos, no os hacéis una idea).
Son pájaros monógamos (de ahí lo de inseparables). Sin su pareja se deprimen (se arrancan las plumas y todo). La única manera de que no la necesiten es criarlos en solitario desde pequeños para que te consideren a ti su pareja, pero la condición es que les tienes que prestar mucha atención. Éste es el caso de Carrie, que por ahora es una pájara muy feliz. A veces nos planteamos comprarle una pareja, pero es un problema. Primero que yo no quiero más pájaros que esto ya es una locura (no calla ni debajo de agua), segundo que es difícil acertar con el género porque cuando son pequeños sólo se sabe analizando el ADN (una pasta), tercero que ¿y si luego no le gusta a Carrie? Nos han contado muchas historias de desamores, odios y hasta violencia entre agapornis. Se me ocurre llevarlo a una tienda tenerlo allí hasta que haga amistad con uno, pero de verdad que no quiero más pájaros.
Carrie y su planta de plástico (luego lo escupe)
Como he dicho, de pequeños no se sabe su sexo. Nosotras le pusimos Carrie porque nos parecía hembra, pero luego todo el mundo que tenía pájaros de éstos nos empezó a decir que era demasiado grande y que piaba mucho para ser hembra (tiene una variedad de sonidos acojonante la jodía –infinita diría yo- , mientras que la gente se queja de que los demás de su especie, machos incluidos, sólo tienen unos pocos). Carrie es enorme para su especie, ya de pequeña era la más grande de sus hermanos, y es que siempre ha comido mucho. No le queríamos cambiar el nombre porque ella ya sabía que se llama así. Tú dices “Carrie” desde cualquier sitio de la casa y te responde (piii), aunque sea en una conversación normal sin darte cuenta. Bueno, te respondía siempre de pequeña, ahora se ha vuelto más lista y si está haciendo algo malo o no quiere que la molesten se calla, la muy tuna, pero es las menos de las veces.
Un día la juntamos con Curro, el agapornis de una amiga de mi madre, y se encantaron. Unos besos… Y nosotras: “va a ser gay…”, pero no. (No le gustan todos, porque con Chuckie, macho constatado también, se odiaba. Chuckie es malísimo, como su nombre indica, y le quería picar, por lo que hubo que separarlos).
¿Cómo hemos descubierto que es hembra?
Bueno, ante todo, supuestamente los agapornis crecen hasta los nueve meses, que es la edad que debe de tener Carrie.
La amiga de mi madre, la dueña de Curro, nos dijo que Curro tenía juguetitos (una rana de goma, un llavero de peluche…) a los que se follaba, y nos preguntó si Carrie hacía lo mismo, y nosotras: “no…”. Pensábamos que era pequeño todavía. Pero es que no era macho.
Esta mañana me he levantado temprano y la he sacado de la jaula, como de costumbre. He notado que piaba más fuerte de lo normal y se comportaba raro. Se ha subido al quicio de la puerta y al cuadro de la electricidad (dos cosas que nunca antes había hecho). Ha estado muy agresiva conmigo. Me ha picado muy fuerte, y siempre suelta cuando le dices “shhhhh”, pero esta vez no. Ya me he mosqueado un montón. Me piaba como regañándome o pidiéndome algo y no sabía interpretarla. Hasta que la veo con las alas extendidas (casi nunca hace eso, cuando se asusta o se enfada lo más que hace es hincharse para aparentar más grande) y el culo en pompa (nunca lo había puesto así) y venga piar muy alto, y dar vueltas en círculo (sobre el teclado). Un jaleo…
Amiga…
Bueno, pues eso, que es hembra.
No sabía muy bien qué hacer, así que le he echado un poco de agua (siempre se divierte mucho bañándose) y parece que se le ha pasado.
En realidad, llevaba ya unos días en que se metía mucho en un bolso medio pijo que tengo para las ocasiones especiales, que estaba colgado de la pared. Ya se había metido alguna vez allí, pero últimamente lo hacía más, lo que nos hizo pensar que buscaba un nido. Por eso, precisamente ayer Abejita se presentó con un nido para pájaros. Se lo enseñamos y no le gusta, pero nada. Le daba miedo el agujero. Le pusimos serrín y nada. Lo pusimos en lo alto de la estantería, en un sitio al que le gusta subirse, y tampoco.
Esta mañana, cuando he visto lo que pasaba, se me ha ocurrido descolgar el bolso y poner en su lugar el nido. Al principio no quería saber nada de él. Le he cambiado su cuerda de sitio y se la he puesto junto al nido (está mucho mejor ahí, por cierto, ya no nos tropezamos constantemente con ella). Se ha posado pero dos minutos. Le he puesto algunos de sus juguetes allí y ha hecho unos acercamientos, pero sigue dándole miedo el hueco, tan oscuro.
Si veo que en un tiempo sigue sin gustarle, igual le regalo el bolso, pero confío en que se vaya acostumbrando, porque eso le ha pasado a veces con juguetes que le hemos comprado (como la escalera), que al principio no les gustaba y luego les encantaba.
Por cierto, tenemos dos libros sobre agapornis y ninguno de ellos explica estas cosas, se centran en tipos y colores, la cría y poco más, creo que el de su comportamiento verdadero es un mundo muy desconocido, y es una pena, porque ya digo que son animales muy inteligentes, y sensibles, lo que me hace suponer que la mayoría están infravalorados y no son muy felices. No son periquitos ni canarios. No llegan a la inteligencia de los loros (dicen que la de éstos se puede equiparar a la de un niño de dos años) pero se les aproxima.
No sé si os habéis dado cuenta, pero Carrie tiene mucho carácter y si le dices que no a algo en lo que ella tiene mucho interés se mosquea, se vuelve y te pica (puede llegar a picar muy fuerte, casi de sangre). Le regañas y te pica más flojito. Le vuelves a regañar y hace un amaguillo, pero ella tiene que quedar por encima. A veces se queda enganchada y va aflojando, aflojando… Ah, y como la dejes mucho tiempo encerrada cuando sale está asesina total.
Luego tiene momentos en que está encantadora y agacha la cabecita para que le rasques. Y lo que más le gusta es que le den besos. Cualquier cosa mala que esté haciendo se le olvida si le das besos.
En realidad es un pájaro muy bueno, porque nos han contado de otros que están asalvajados totales (Chuckie sin ir más lejos). A Carrie hay que saber llevarla, no se la puedes presentar a todo el mundo, aunque es cierto que cuando hay visitas se suele comportar mejor que cuando no y la gente suele quedar encantada (y yo pienso “no sabéis el bicho malo que es…”).
Ay, en estos momentos está piando una cosa exagerada… Pero en fin, da mucha compañía y mucha alegría.
LAS LEYES DE MURPHY DE CARRIE:
1. Si te va a picar siempre lo hará en el trozo de carne más blando (no sabe nada…), ej: entre los dedos, de las manos o de los pies, el cuello, la parte interna del codo…
2. Si hay varios objetos sobre los que posarse irá al más inestable, sensible o susceptible de salpicar o derramarse. (ej. favorito número uno: ceniceros, que vuela toda la ceniza -inexplicablemente también le gusta mordisquear las colillas, pero ése es otro tema, el de nuestra sospecha de su adicción a la nicotina, y los porros ya le flipan-, copas de vino, vasos con cualquier líquido, platos de aperitivos… (para comer hay que encerrarla en su jaula porque se pone a comer cosas que no puede, creo que no ha pillado que es vegetariana, y luego le da diarrea, -le gusta mucho la ensaladilla rusa y la tortilla de patatas, y la cerveza, pero el vino no-.
3. Ante la amplia gama de objetos disponibles en la casa siempre picoteará el que más aprecio le tengas o más te importe o sea más peligroso para su integridad física (ej: cables, la planta más bonita, cigarrillos –por la base, claro-, y sobre todo libros, -pero no todos, le gusta mucho L.E. y su libro de poemas lo tiene todo comido, y cagado-, facturas y documentos importantes… Su verdadera afición es mosdisquear papel, al principio nos preocupaba que fuera malo o se fuera a intoxicar con alguna tinta, pero ya descubrimos que luego lo escupe. También le encantan las pinzas de la ropa de madera, menos mal, con eso se puede quedar entretenida horas.
4. Ante toda la superficie disponible en la casa se cagará donde más te moleste, ej: el teclado, la pantalla del ordenador, el reposabrazos, un vaso o cualquier ropa por estrenar. Carrie caga poco, es duro, verde y muy pequeño (menos de la mitad de la uña del dedo meñique). No da casi asco, se limpia muy fácilmente y no mancha. De pequeño sí que era horroroso, cagaba a todas horas y líquido, por eso nos echa mucho para atrás tener otro.
5. El volumen de los piídos de Carrie y su cercanía a ti es directamente proporcional a la importancia de la conversación telefónica que estés teniendo. Los niveles máximos registrados tuvieron lugar durante una conversación de Abejita con la directora del Departamento de Derecho del Trabajo sobre un cambio de grupo.
Mención aparte merece su predilección por el ordenador, tanto el teclado como la pantalla. De hecho, cuando era bebé se cagó en el teclado de mi portátil y se lo cargó, por lo que ahora tengo uno externo (Abejita otro). Le encanta posarse sobre la pantalla, alguna vez sigue el ratón, y le gusta cuando se refleja, pero lo que de verdad la vuelve loca es el tecleteo, y estar ella en todo el meollo.