Es largo, aviso.
¿Os acordáis de Marta? La de la historia del mafioso… ésa. Que no se llama Marta ni nada, pero bueno. Pues está fatal. Con el mafioso prácticamente ha roto relaciones. El novio, Dani (que tampoco se llama Dani) no aguanta más en el trabajo, dice que es un descontrol de gente y que lo deja en diciembre. El viaje, por lo tanto está suspendido por ahora.
Lo que ha pasado es que la gallega, que se quedó embarazada de Albert, ha estado reclamando su terreno, y me parece bien.
A ver si se quitan a ese tío de encima ya, que no lo puedo ni ver.
Marta, nicho de inseguridades (operada de las tetas y de la nariz hace poco), para aliviar el problema se gastó todo su dinero en comprarse un Porche y redecorar la planta de arriba. El alivio le ha durado un mes y medio aproximadamente.
Parte dos del problema: al final soy yo la hija de puta.
Estoy que oscilo entre extremos de enfado y frialdad.
Me ha llamado S., con la excusa de darme su nuevo número de teléfono. S. es una buenísima persona, muy intuitiva y tiene mucha psicología, por algo ha sido puta, que eso da mucho mundo. Me cuenta que está quemada con Marta, que ha intentado ayudarla pero que no se deja, y que ya pasa, que se retira, que está harta de que la traten mal, que ella también tiene una autoestima que cuidar.
Resulta que el otro día me llamó Marta, era tarde noche y estaba con S. en un bar, borrachas supongo. Empezó a decirme que estaba muy mal, que no tenía a nadie y empezó a llorar. Me preguntó que cuándo iba a verla (vive a unos cien kilómetros), yo le respondí (más o menos, estoy resumiendo todo) que por ahora no tenía pensado ir por esa zona (mi madre vive cerca, voy cada tres semanas o así), pero que cuando lo hiciera la avisaría, que siempre la aviso y quedamos (y es verdad en un noventa por ciento de las veces), que ella sabía que podía contar conmigo y que si era algo grave iría.
Yo tenía en cuenta los factores: a) estaba borracha b) no estaba sola, estaba con S., en quien se puede confiar.
Marta quería que le dijese una fecha en concreto y a mí me pilló que no lo tenía planeado y no me apetecía en absoluto, así que antes que mentirle le dije, muy suavemente, que no lo sabía y que ella no podía esperar que yo estuviese yendo allí cada dos por tres, porque yo tenía mi vida en Málaga. (Vale, quizá no fue el mejor momento para esas aclaraciones, pero odio que me exijan y me obliguen a cosas).
Entonces me dijo la frase: “ES QUE TÚ NO ESTÁS HACIENDO NADA”.
Lo de que yo no estoy haciendo nada es muy relativo (pero mucho mucho) y ella, no es por nada, trabaja por las mañanas tres o cuatro horas nada más y luego se va a su casa a ponerse hasta el culo de pastillas o alcohol, y así todos los días.
Factor a tener en cuenta: en los diez meses que llevo viviendo a aquí ella ha estado en mi casa UNA vez, y fue para recoger el perro que me había dejado cuando se fue de vacaciones. Yo he estado donde ella vive unas diez veces o más. Que no me importa, que no se lo he echado en cara, pero digo yo que si tanto me necesita el mismo camino hay de mi casa a la suya que al contrario.
Le pregunté que si el problema era con Dani, que lo podíamos hablar perfectamente por teléfono. Me dijo que con Dani no era (que yo creo que un poco sí), yo le insistí que por qué era y me dijo que sólo si iba en persona me lo contaría.Yo le respondí que ya vería cuándo podía ir.
Y entonces, con un tono que muy pocas veces se lo había oído (somos amigas desde los ocho años y en todo este tiempo yo he estado mosqueada con ella alguna vez que no le he dicho, pero ella conmigo nunca, según confesión propia y cosa de la que siempre alardea y está muy orgullosa), pues me dijo: “Perdona que te haya molestado”, con retintín. Yo le respondí que como me colgara me iba a enfadar, intenté suavizar la conversación pero ya poco pude hacer y quedamos de manera vaga en hablar otro día.
S. me ha contado que cuando colgó se puso a llorar y montó un espectáculo en el bar de tapas, diciéndole a gente desconocida que estaba desesperada. S. estaba muy ofendida porque dice que si son amigas por qué no habla de los problemas con ella (¿Porque S. le dice las verdades?), y que se ofreció a quedarse en su casa y que Marta le dijo que no.
Dani está fuera, con el yate, y sólo viene los fines de semana. Creo que en la relación entre Marta y S. también influye que Dani no soporta a S. porque piensa que es una mala influencia para Marta, cuando no es en absoluto cierto. Dani sabe que Marta le fue infiel un día, y piensa que fue S. la que estaba con Marta ese día y la influyó mal, pero lo que no sabe Dani es que quien estaba con Marta ese día era yo, pero como no puedo hablar de eso porque es tabú… S. percibe esas malas vibraciones y se siente mal.
Marta a veces trata a S. como inferior porque no es universitaria y ha sido puta, pero está muy equivocada, S., y en este momento más que nunca, controla mucho más que ella. Y si S. tiene poca conversación (que no es cierto), ¡anda que ella! Que no es por nada, le guardo la fidelidad de los muchos años de amistad, pero a Marta no le gusta leer, ni el cine, ni la música, y mí las compras me aburren. De hecho, siempre que voy a verla lo que hacemos es ir a comer a sitios buenos y ponernos hasta arriba de gintonics, y jiji jaja. Y eso una vez pasa, y dos y tres, pero llega el día en que no me apetece beber, o no me apetece quedarme en su casa ni estar al día siguiente echa polvo o tengo que conducir después. Estar con ella más de dos horas seguidas sin beber es un aburrimiento. A mí me gusta beber, pero NO soy alcohólica, y me puedo tirar perfectamente dos semanas sin una cerveza. Hasta Abejita se ha dado cuenta de que no es normal, y ya cuando vamos a verla juntas hacemos el cálculo del tiempo perdido en la borrachera y la resaca. Además es que Marta es muy persuasiva… y me conoce… muy bien además, y yo como soy de voluntad débil siempre me acaba enganchando.
S. me ha contado con detalle lo que yo ya sabía, que tanto ella como el novio están fatal con la bebida, y Marta además con las pastillas. Como Marta es médico tiene acceso directo a todo tipo de pastillas (ése va a ser un gran problema cuando intente desengancharse). Yo la he visto meterse los lexatines a pares pero sólo ella sabe lo que se toma de verdad.
S. dice que no hay manera de convencerla de que vaya a un psicólogo, o a un psiquiatra si a ella le gusta más. Marta en realidad lleva años mal, y hace unos cuatro años un psiquiatra amigo suyo la ayudó mucho, pero según S. ahora no quiere ni oír hablar del tema y dice que no valen para nada. Yo creo que en realidad no va a ver a un psicólogo porque le va a decir que no pruebe alcohol ni las pastillas y eso es lo que ella no quiere.
Hoy la he llamado para ver cómo estaba y no me ha cogido el teléfono. Le he mandado un mensaje diciéndole que cuando tuviera tiempo me llamara para hablar, y nada.
A todo esto yo tengo mis propios problemas (que no cuento aquí, y a casi nadie, pero que llevan dos meses en un punto álgido y no sólo no se suavizan sino que van a peor) y ni putas ganas de ir a verla, ni siquiera de hablar con ella, sobre todo en este momento, que ando enfadada, aunque entiendo que si me necesita haría el esfuerzo. El problema es yo sé que con el problema que tiene, al nivel que está, yo no la puedo ayudar. Ni quiero ni puedo involucrarme de esa manera, (si yo estoy fatal también…, como para ayudar a nadie). Y no me digáis que hable con ella (algo tendré que hablar, pero todo no porque hay cosas que ella no entiende, la conozco mucho, y para qué) porque con ella no se puede, es básica y cabezona como ella sola. Lo único que puedo hacer, si me vuelve a hablar, claro, es intentar convencerla de alguna manera, buscar algún resorte que no se haya utilizado todavía, para que haga terapia.
Yo entiendo que está tan mal que a ese nivel desvarías, pero es que odio que me hagan chantaje emocional, lo odio. No lo soporto. Y menos en ese tono infantil exigente. Yo puedo ser muy generosa, pero no me obligues. Mira ahora hace mucho que no veo a mi otro amigo de la infancia (por cierto, se odian entre ellos desde siempre), que vive en Madrid, y pienso ir a verlo por gusto, como hago de tarde en tarde y él también, porque me apetece y lo echo de menos, y es mucho más lejos, pero mi amigo ni me monta números ni me exige nada y cuando hace falta hablamos por teléfono y ya está, y si nos tiramos un par de meses sin hablar no pasa nada. Y antes era así con Marta también y no entiendo lo que ha pasado ahora, si la he malacostumbrado en los últimos meses o que ella ahora que vivo más cerca que nunca lo ve como una obligación mía o qué. O que está fatal con sus adicciones y no es capaz de discernir lo que constituye una relación sana y lo que no.
Joder, es que lo que ella quiere es que yo esté ahí con mucha más frecuencia, y yo no puedo, ni quiero. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que cogiera dependencia de mí? ¿Hasta que yo le solucionase los problemas?
¿Qué sólo se siente sola y es normal? No lo sé. Pero es que lo que ella necesita es primero ayuda profesional y segundo una ayuda de la que le das a una pareja, o a un amigo pero si por las circunstancias vive al lado (y casi tampoco), porque esto no es una cosa de un día.
¿Y yo qué? Ella no se da cuenta de que me ha quitado el sueño, que a mí esto me afecta y que no puedo ni con mi vida para tener encima que solucionarle la suya?
Abejita lo dice, que la gente que está enganchada suele ser porque es autodestructiva, pero que Marta no sólo es destructiva con ella misma, sino con todo lo que pilla a su paso, y eso es una verdad como un templo. Y desde luego lo que no puedo permitir es que me arrastre a mí también. Mira como S. se ha retirado y conoce la película mejor que yo…
Joder, qué mierda, últimamente me meto en cada embolado sin comerlo ni beberlo…
Si no me llama en los próximos dos días (no sé si quiero, de verdad, porque como me llame igual voy a tener que ir, o al menos poner una fecha y no me apetece nada, pero nada nada), la llamaré yo, que igual no me coge el teléfono otra vez, y si no me lo coge la volveré a llamar en cuatro o cinco días, y si entonces tampoco que le den por culo.
Ya digo, toda la noche en vela por la mierda esta.
Si has llegado hasta el final, felicidades, acabo de darle al blog todo el uso terapéutico del que creo es capaz y lo has presenciado.
Hala, una bonita canción, te la mereces:
David Bowie & Queen - Under Pressure