Blogia
weblog de Iwi

Diario

Un pastorcillo chupándosela a San Pedro

Ancora

 

(Editado: ¡no os perdáis la versión de Minaya !- que se me ha rebelado-)

Nada. Vulgar sí, sólo quería llamar vuestra atención, como cuando Omanero puso “Puta Cataluña ”. Me apetecía hacerlo.

 

Fue la frase de la noche del sábado.

Sí, bebimos, y mucho. Estoy harta, no pienso volver a hacerlo hasta Nochevieja.

Qué agujetas, de bailar, supongo. Me duele todo el cuerpo. Resaca no es una palabra que describa suficientemente bien mi estado físico y mental actual.

 

Ha sido un fin de semana bastante extremo, sin proponérnoslo. Habrá sido la vuelta a los bares antiguos, más vivos que nunca. Habrá sido que Dios los cría y ellos se juntan, la luna, las estrellas, o que lo llevamos dentro.

 

Viernes noche.

Llegamos tarde, por supuesto, a las once, y nos fuimos directamente de tapeo, a uno de mis bares favoritos, básico, cutre y tremendamente efectivo en su función, que es la de alimentar a personas hambrientas. Por siete euros nos bebimos seis cañas y cenamos hasta hartarnos. El hijo de los dueños había crecido hasta ser un hombre y no podía dejar de mirarlo, asombrada del paso del tiempo y comprobar que, menos él, todo lo demás permanecía igual: el olor a plancha, el suelo lleno de colillas y servilletas arrugadas y pringosas, la luz amarillenta, la puerta de rejas y cristal, la decoración básica de cal, madera y cortinas de tela alpujarreña, taburetes y mesitas tan bajas que una vez sentada te llegan por debajo de las rodillas, el poyete con cojines aplastados, hasta las tapas, su cantidad y sabor. Podía recordar las que prefería y reconocí en mí a la de muchos años atrás. En ese momento quise mucho a Abejita .

 

Sábado.

Fuimos a almorzar, quedamos con M. y un amigo suyo. Tetería. Copa en El Espejo. ¿De qué se habla en un grupo de personas cuando tres de ellas son blogueras? De blogs.

Otra copa. De amor, de amistad, del paso del tiempo. Otra copa. De lo divino y lo humano. Sí, hubo más copas.

Apuramos hasta llegar en el último minuto, ahogados, al teatro, a tiempo.

Nos reímos mucho, tuvo momentos brillantes, a pesar de la comentarista que teníamos detrás. Salimos con una sonrisa para irnos a tapear a la siempre socorrida calle Navas.

Quedamos con el amigo y otra chica, japonesa, profesora de japonés que sólo llevaba en España seis meses y no hablaba inglés. Se la veía enrollada, y buena bebedora. Supongo que flipó con nosotros porque teníamos un día surrealista y loco, lleno de frases memorables, muchas de ellas provocadoras por diversión.

Vuelta a El Espejo, porque al señorito no le parecía bien El Círculo. Dos tapas más.

 

 

 

Alguien tuvo la idea de ir al “R incón de San Pedro ”. Un sitio habitual de Abejita y mío, incluso desde antes de conocernos.

El Rincón es un local cuadrado, pequeño, azul oscuro, con una iluminación muy cuidada en la que predominan los rojos. Pinchan música electrónica. Cuando está lleno suele bailar la mitad de la gente, que siempre es la más modernilla del lugar. Teóricamente es de ambiente, pero hay de todo. Se caracteriza por tener un San Pedro ligeramente más grande que el tamaño natural, en un rincón al lado de donde están los djs.

Llegamos, decoración navideña ligera. No había mucha gente pero estaba acogedor, sobre todo porque el paseo de los Tristes es un lugar muy frío en invierno, algunos grados menos que en el resto de la ciudad, a lo que hay que añadir la sensación de humedad por ser paralelo al río. Esto lo compensa lo espectacularmente bonito que es, plagado de puentecillos medievales a los pies de La Alhambra y luces románticas.

En este local hay dos balcones sobre el río Darro con vistas a La Alhambra. De vez en cuando me asomaba. Estaba iluminada, las estrellas detrás, preciosa.

No fumamos un porro, del que yo fumé más, pero estaba poco cargado.

Ahí empezamos a derivar, reírnos e interrelacionarlos con la gente, que cada vez llenaba más el sitio -éste es de los que se petan más tarde-.

Alguien preguntó: "¿eso qué es?, ¿un pastorcillo chupándosela a San Pedro?"

Hasta ese momento no había reparado en que al San Pedro le habían quitado la llave de la mano, por lo que ésta aparecía desnuda cerca del bajo vientre. Como parte de la decoración navideña había una tela. Realmente parecía que la tela estaba dispuesta de forma que simulaba una figura humana (no se sabe si hombre o mujer ni de qué edad), de espalda y con capa por la cabeza, a la altura de las caderas del San Pedro. Nos reímos mucho.

Esto es sólo una pequeña muestra de los comentarios espontáneos que intercalábamos con las conversaciones más profundas.

Las drogas son muy malas, niños, no hagáis esto en casa.

Metimos a la japonesa en nuestras intrigas amorosas y la pobre acabó agobiándose un poco.

Después de eso, nos fuimos al “S ix Colors”, típico bar de ambiente con música aceptable, uno de los más concurridos.

Cuando lo cerraron, con ganas de más y acompañados de los amigos que habíamos hecho esa noche, nos fuimos a la “Zoo”, una discoteca de música electrónica donde suele terminar lo que queda de gente del ambiente. Allí se puede ver la noche granaína más excesiva. “Llegar a la Zoo” es sinónimo de haber agotado la noche.

Llegamos a las seis a casa de los padres de Abejita (ellos no estaban, obviamente, -se habían ido de viaje-) y ésta se puso a cocinar pasta. Nos dormimos de día.

 

Y hoy, cansadísima.

Ná, pero me lo he pasao muy bien.

 

Carrie ha muerto

 

 

Mi pajarito precioso.

 

Hará unas horas. Yo la pisé, sin darme cuenta, y creo que le rompí el cuello o algo, porque tardó dos o tres segundos en morir, en las manos de Abej. Me siento fatal. Estoy hecha polvo, y también me siento muy culpable delante de Abej, aunque ella dice que ha sido un accidente y no me culpa. Tengo momentos en los que no puedo parar de llorar. Sí, que habría sido peor que se hubiera muerto una persona, pero no se ha muerto ninguna persona, se ha muerto Carrie y ya está.

Casi nunca se ponía en el suelo, fue que yo estaba jugando con una pelota y se me cayó al suelo y ella bajaría a ver qué era. Tengo el momento marcado, una sensación extraña en el pie que la pisó y ganas de vomitar. Ahora no puedo evitar ir con mucho cuidado viendo dónde piso, pero ya da igual. Yo pensé que se habría roto una pata o algo así, pero no que se iba a morir.

Minutos antes habíamos estado dándonos besos sonoros, de los que a ella le gustan y a los que respondía con un “pi” muy alto, y ella en medio, celosilla, queriendo participar. Nos habíamos reído mucho. Después de eso, revolucionada, se me había enganchado al cuello del pijama y venía conmigo a la cocina, al baño… y yo “Carrie, ya está bien”, pero no se iba, sólo se bajó ese instante al suelo. Qué mala suerte…

En un momento estaba y al siguiente no. No me lo podía creer. Lo estoy empezando a asumir pero cuesta. Mi Carrie preciosa…

Hemos suspendido las vacaciones, por eso estoy aquí escribiendo un post que nunca imaginé que tendría que escribir, desde luego no tan pronto, pero si estaba el otro día contando lo bonita que era y sus cosas…

Hemos quitado la jaula del medio, su nido, la cuerda y todos los juguetes que vamos viendo. Hemos tenido que ir al banco y al volver ya no estaba Carrie, con sus píos que tanta alegría daban.

Me queda el consuelo de que ha sido un pájaro muy feliz, de eso estoy segura, siempre haciendo lo que le daba la gana, toda mimada y consentida.

Hemos tenido momentos muy felices con Carrie y sé que no volverá a haber un pajarito tan especial como ella. La voy a echar mucho de menos.

Esta noche iremos al jardincillo ese tan bonito que hay al lado de la catedral y la enterraremos allí.

 

¡Carrie es hembra!

Carrie es un agapornis, un inseparable, lovebird en inglés, una especie de lorito pequeño (15 cms.) que no habla pero pía un montón. Es de origen africano, de la sabana, aunque todos los que hay en Europa son descendientes de unos que se trajeron en el siglo diecinueve. Es una cría bastante extendida y apreciada porque entre los originales figuraban todos los colores básicos por lo que, a diferencia de loros y papagayos grandes, teóricamente con ellos se pueden conseguir mezclas de todos los colores. Come semillas de mijo y algo de fruta y lechuga. Es de los pájaros más agresivos que se pueden tener de mascota, pero lo compensan porque a la vez son muy cariñosos y muy listos (increíblemente listos, no os hacéis una idea).

Son pájaros monógamos (de ahí lo de inseparables). Sin su pareja se deprimen (se arrancan las plumas y todo). La única manera de que no la necesiten es criarlos en solitario desde pequeños para que te consideren a ti su pareja, pero la condición es que les tienes que prestar mucha atención. Éste es el caso de Carrie, que por ahora es una pájara muy feliz. A veces nos planteamos comprarle una pareja, pero es un problema. Primero que yo no quiero más pájaros que esto ya es una locura (no calla ni debajo de agua), segundo que es difícil acertar con el género porque cuando son pequeños sólo se sabe analizando el ADN (una pasta), tercero que ¿y si luego no le gusta a Carrie? Nos han contado muchas historias de desamores, odios y hasta violencia entre agapornis. Se me ocurre llevarlo a una tienda tenerlo allí hasta que haga amistad con uno, pero de verdad que no quiero más pájaros.

 


 

Carrie y su planta de plástico (luego lo escupe)

Como he dicho, de pequeños no se sabe su sexo. Nosotras le pusimos Carrie porque nos parecía hembra, pero luego todo el mundo que tenía pájaros de éstos nos empezó a decir que era demasiado grande y que piaba mucho para ser hembra (tiene una variedad de sonidos acojonante la jodía –infinita diría yo- , mientras que la gente se queja de que los demás de su especie, machos incluidos, sólo tienen unos pocos). Carrie es enorme para su especie, ya de pequeña era la más grande de sus hermanos, y es que siempre ha comido mucho. No le queríamos cambiar el nombre porque ella ya sabía que se llama así. Tú dices “Carrie” desde cualquier sitio de la casa y te responde (piii), aunque sea en una conversación normal sin darte cuenta. Bueno, te respondía siempre de pequeña, ahora se ha vuelto más lista y si está haciendo algo malo o no quiere que la molesten se calla, la muy tuna, pero es las menos de las veces.

Un día la juntamos con Curro, el agapornis de una amiga de mi madre, y se encantaron. Unos besos… Y nosotras: “va a ser gay…”, pero no. (No le gustan todos, porque con Chuckie, macho constatado también, se odiaba. Chuckie es malísimo, como su nombre indica, y le quería picar, por lo que hubo que separarlos).

 

¿Cómo hemos descubierto que es hembra?

Bueno, ante todo, supuestamente los agapornis crecen hasta los nueve meses, que es la edad que debe de tener Carrie.

La amiga de mi madre, la dueña de Curro, nos dijo que Curro tenía juguetitos (una rana de goma, un llavero de peluche…) a los que se follaba, y nos preguntó si Carrie hacía lo mismo, y nosotras: “no…”. Pensábamos que era pequeño todavía. Pero es que no era macho.

Esta mañana me he levantado temprano y la he sacado de la jaula, como de costumbre. He notado que piaba más fuerte de lo normal y se comportaba raro. Se ha subido al quicio de la puerta y al cuadro de la electricidad (dos cosas que nunca antes había hecho). Ha estado muy agresiva conmigo. Me ha picado muy fuerte, y siempre suelta cuando le dices “shhhhh”, pero esta vez no. Ya me he mosqueado un montón. Me piaba como regañándome o pidiéndome algo y no sabía interpretarla. Hasta que la veo con las alas extendidas (casi nunca hace eso, cuando se asusta o se enfada lo más que hace es hincharse para aparentar más grande) y el culo en pompa (nunca lo había puesto así) y venga piar muy alto, y dar vueltas en círculo (sobre el teclado). Un jaleo…

 


 

Amiga…

Bueno, pues eso, que es hembra.

No sabía muy bien qué hacer, así que le he echado un poco de agua (siempre se divierte mucho bañándose) y parece que se le ha pasado.

En realidad, llevaba ya unos días en que se metía mucho en un bolso medio pijo que tengo para las ocasiones especiales, que estaba colgado de la pared. Ya se había metido alguna vez allí, pero últimamente lo hacía más, lo que nos hizo pensar que buscaba un nido. Por eso, precisamente ayer Abejita se presentó con un nido para pájaros. Se lo enseñamos y no le gusta, pero nada. Le daba miedo el agujero. Le pusimos serrín y nada. Lo pusimos en lo alto de la estantería, en un sitio al que le gusta subirse, y tampoco.

 

 

Esta mañana, cuando he visto lo que pasaba, se me ha ocurrido descolgar el bolso y poner en su lugar el nido. Al principio no quería saber nada de él. Le he cambiado su cuerda de sitio y se la he puesto junto al nido (está mucho mejor ahí, por cierto, ya no nos tropezamos constantemente con ella). Se ha posado pero dos minutos. Le he puesto algunos de sus juguetes allí y ha hecho unos acercamientos, pero sigue dándole miedo el hueco, tan oscuro.

 

 

Si veo que en un tiempo sigue sin gustarle, igual le regalo el bolso, pero confío en que se vaya acostumbrando, porque eso le ha pasado a veces con juguetes que le hemos comprado (como la escalera), que al principio no les gustaba y luego les encantaba.

Por cierto, tenemos dos libros sobre agapornis y ninguno de ellos explica estas cosas, se centran en tipos y colores, la cría y poco más, creo que el de su comportamiento verdadero es un mundo muy desconocido, y es una pena, porque ya digo que son animales muy inteligentes, y sensibles, lo que me hace suponer que la mayoría están infravalorados y no son muy felices. No son periquitos ni canarios. No llegan a la inteligencia de los loros (dicen que la de éstos se puede equiparar a la de un niño de dos años) pero se les aproxima.

No sé si os habéis dado cuenta, pero Carrie tiene mucho carácter y si le dices que no a algo en lo que ella tiene mucho interés se mosquea, se vuelve y te pica (puede llegar a picar muy fuerte, casi de sangre). Le regañas y te pica más flojito. Le vuelves a regañar y hace un amaguillo, pero ella tiene que quedar por encima. A veces se queda enganchada y va aflojando, aflojando… Ah, y como la dejes mucho tiempo encerrada cuando sale está asesina total.

Luego tiene momentos en que está encantadora y agacha la cabecita para que le rasques. Y lo que más le gusta es que le den besos. Cualquier cosa mala que esté haciendo se le olvida si le das besos.

En realidad es un pájaro muy bueno, porque nos han contado de otros que están asalvajados totales (Chuckie sin ir más lejos). A Carrie hay que saber llevarla, no se la puedes presentar a todo el mundo, aunque es cierto que cuando hay visitas se suele comportar mejor que cuando no y la gente suele quedar encantada (y yo pienso “no sabéis el bicho malo que es…”).

Ay, en estos momentos está piando una cosa exagerada… Pero en fin, da mucha compañía y mucha alegría.

 

LAS LEYES DE MURPHY DE CARRIE:

 

1. Si te va a picar siempre lo hará en el trozo de carne más blando (no sabe nada…), ej: entre los dedos, de las manos o de los pies, el cuello, la parte interna del codo…

 

2. Si hay varios objetos sobre los que posarse irá al más inestable, sensible o susceptible de salpicar o derramarse. (ej. favorito número uno: ceniceros, que vuela toda la ceniza -inexplicablemente también le gusta mordisquear las colillas, pero ése es otro tema, el de nuestra sospecha de su adicción a la nicotina, y los porros ya le flipan-, copas de vino, vasos con cualquier líquido, platos de aperitivos… (para comer hay que encerrarla en su jaula porque se pone a comer cosas que no puede, creo que no ha pillado que es vegetariana, y luego le da diarrea, -le gusta mucho la ensaladilla rusa y la tortilla de patatas, y la cerveza, pero el vino no-.

 

3. Ante la amplia gama de objetos disponibles en la casa siempre picoteará el que más aprecio le tengas o más te importe o sea más peligroso para su integridad física (ej: cables, la planta más bonita, cigarrillos –por la base, claro-, y sobre todo libros, -pero no todos, le gusta mucho L.E. y su libro de poemas lo tiene todo comido, y cagado-, facturas y documentos importantes… Su verdadera afición es mosdisquear papel, al principio nos preocupaba que fuera malo o se fuera a intoxicar con alguna tinta, pero ya descubrimos que luego lo escupe. También le encantan las pinzas de la ropa de madera, menos mal, con eso se puede quedar entretenida horas.

 

4. Ante toda la superficie disponible en la casa se cagará donde más te moleste, ej: el teclado, la pantalla del ordenador, el reposabrazos, un vaso o cualquier ropa por estrenar. Carrie caga poco, es duro, verde y muy pequeño (menos de la mitad de la uña del dedo meñique). No da casi asco, se limpia muy fácilmente y no mancha. De pequeño sí que era horroroso, cagaba a todas horas y líquido, por eso nos echa mucho para atrás tener otro.

5. El volumen de los piídos de Carrie y su cercanía a ti es directamente proporcional a la importancia de la conversación telefónica que estés teniendo. Los niveles máximos registrados tuvieron lugar durante una conversación de Abejita con la directora del Departamento de Derecho del Trabajo sobre un cambio de grupo.

 

Mención aparte merece su predilección por el ordenador, tanto el teclado como la pantalla. De hecho, cuando era bebé se cagó en el teclado de mi portátil y se lo cargó, por lo que ahora tengo uno externo (Abejita otro). Le encanta posarse sobre la pantalla, alguna vez sigue el ratón, y le gusta cuando se refleja, pero lo que de verdad la vuelve loca es el tecleteo, y estar ella en todo el meollo.

 

 

Vida doméstica (nocturna)


Creo que mi hermana tiene razón cuando dice que a veces me llevo sus libros. Me acabo de tropezar con “Cómo cuidar su bonsái”, y yo no tengo ni he tenido nunca bonsáis. Ejem…

(Pero nunca lo reconoceré, nunca. Cogeré el libro y lo depositaré, sin que me vea nadie, como quien no quiere la cosa, en el primer montón de libros suyos que pille).

Sí, era ella la del bonsái, pero creo que se le secó.

Me acuerdo de una anécdota.

Mi hermana tiene un pelo largo y rizado muy bonito. Ella está muy orgullosa de su pelo y se lo cuida bastante. Yo creo que ha debido de probar todos los champús del mercado. Siempre que voy a su casa tiene champús nuevos en el estante de la ducha y yo aprovecho para echármelos. Recuerdo que un día fui, vi un bote nuevo y, como de costumbre, me lo eché. De pronto: “no hace espuma, no hace espuma…”. Total, que voy, miro la etiqueta (siempre suelo mirarlas, pero esa vez se ve que no) y leo: “Abono para bonsáis”.

Nota: No me pasó nada malo ni nada, pero me quedé muerta.

Y ante esta sublime poyada que os acabo de contar, voy a meter una canción o una fotico o algo porque vaya churro de post.

 

Sidonie - Fascinado

Lo comentábamos Abeji y yo, que hoy no estábamos nada inspiradas, pero nada nada.

Encima estamos descontrolando el horario otra vez, cosa a la que somos muy proclives, las dos. (Luego tú verás para levantarse temprano… en el fondo odio que ocurra esto). Todo ha sido porque Abeji hoy no se encontraba bien para ir a clase, nos hemos tumbado en la cama y nos hemos quedado fritas. ¡Tres horas!

Claro, ahora son las cuatro de la mañana y no hay quien nos acueste. Estamos como dos rosas, y unas risas… pero nada de inspiración.

Después de ver las infames series de Cuatro a estas horas (porque era muy tarde para ver una película –a estas alturas podíamos haber visto dos-), hemos decidido sacar un helado de crema con tiramisú, marca Hacendado, del Mercadona (no me cuesta trabajo hacerle publicidad, porque está exquisito) y comérnoslo entero. Es por una buena causa. Nuestro congelador tiene una capa de hielo como para recuperar media Groenlandia, y hay que ir comiéndose las cosas, a ver si un día conseguimos vaciarlo y descongelarlo de una vez.

Después de eso, no satisfecha, he abierto una lata de berberechos, a la que Abeji tampoco le ha hecho ascos.

Entonces Abeji y yo pensamos en hacer un post conjunto, pero la muy traidora, en un momento en que me he despistado, le ha dado un giro al asunto y se ha puesto a leer su ñoño-libro al que está enganchada (no digo cuál es por no hundir nuestra imagen para los restos).

Así que aquí estoy, con los ojos como platos, escribiendo chorradas. Encima Abeji no me deja poner alta la tele porque “es que no hay nada, y tú estás escribiendo” y le molesta para leer. Así que está sin sonido, de fondo, un documental de Canal2Andalucía sobre turismo en Almería que yo no puedo oír. Y tiene que ser apasionante…

 

Viaje a Londres

Canción

¿Lo mejor? Brixta .

¿Lo segundo mejor? Las vistas desde su apartamento.

¿Lo tercero mejor? Las compras de colgantes en el mercadillo de Camden Town.

¿Lo peor? Que perdimos el avión de vuelta y nos quedamos casi sin dinero, pero tampoco fue ninguna tragedia.

Fotos apenas hay, y sólo ésta publicable, porque me llevé la cámara prácticamente sin batería y sin cargador, ¿qué le vamos a hacer? Una es un desastre.

 

Viernes

Nos levantamos temprano, temprano, porque había que hacer la maleta. La ropa no se había secado y fuimos con lo justo. Eso nos preocupaba e incluso pensábamos que tendríamos que hacer algunas compras pero al final no tuvimos problemas en ese aspecto, el cambio climático ha jugado a nuestro favor (el que no se consuela es porque no quiere).

Llegamos al aeropuerto de Málaga con el tiempo justo. Abejita , que es muy nerviosa (no sé si os habéis dado cuenta, Brixta creo que sí) estaba emocionada y a la hora de pasar el control de seguridad hizo algo asombroso: dejó la chaqueta en la cinta y, dando saltitos de felicidad, sin darse cuenta, se coló por el arco detector ¡con bolso y todo! Claro, aquello obviamente pitó lo más grande. “¡Eso no se hace así!”, le respondió la de seguridad, tan sorprendida que no podía evitar partirse de risa, porque Abejita también lo hacía y estaba muy graciosa. Estoy segura de que nadie en el tiempo que lleve allí le habrá hecho algo semejante. Yo creo que pensaría que Abejita no había pasado por un aeropuerto en su vida o algo así. No se daba cuenta de que Abejita pasaba mucho, que ella es así. Fueron risas colectivas. La de seguridad por cierto estaba buenísima (una rubia guapa con tipazo) y encima la cacheó, qué suerte la cabrona, yo también quería.

El vuelo de ida se nos hizo corto. Luego cogimos el Gatwick Express. En Victoria Station hay un puesto que se llama “Wasabi” y está genial. Compramos comida allí. Llamamos a Brixta y quedamos con ella en el punto establecido. Ése fue el único momento del viaje en que hizo mal tiempo. Brixta nos guardó las maletas hasta que salía del trabajo, una hora que empleamos en comer y tomar un café. Volvimos quedar con ella y nos fuimos hasta su casa. Abrimos la primera cerveza y… somos lo peor… todas sin excepción. Acabamos con copas.

Tengo que decir que las vistas desde apartamento de Brixta son espectaculares, preciosas, a todas horas del día.

El caracol tiene mucha música, y muy interesante y buena, toda la que Brixta dice es poca.

De Brixta, ¿qué decir? Es un auténtico encanto, graciosa, divertida… y muy mona. Se portó muy bien con nosotras y desde aquí le doy las gracias de nuevo. Qué pena que viva tan lejos, como pienso de todos los que me caen bien de la blogosfera, pero esto es así. De todas formas con Brixta volveremos a vernos, ¿verdad que sí, Brix?

 

Sábado

Qué resaca, madre mía… No había cuerpo pa ná. Lo de compartir resaca une hasta más que lo previo. Hablamos y hablamos, nos contamos nuestras vidas, nos reímos un montón y comentamos la blogosfera. Eso ya lo había experimentado antes y es algo muy interesante de hacer, poner en palabras y expresiones lo que todos pensamos, compartir esas sensaciones. Sin conocerlos echamos de menos a muchos blogueros.

 

Domingo

Tranquilamente (nosotras siempre), nos fuimos a Camden Town. Estuvimos de compras pero sin mucho estrés. Compramos una pulsera de pinchos, colgantes en el puesto de un tío muy raro que talla en piedra (se acordaba de nosotras después de dos años, increíble), un piercing y un silbato para pájaros. Comimos en unos puestos (japonesa, aprovechando, que aunque os parezca mentira en Málaga no hay ni un restaurante japonés). Después de dar otra vuelta decidimos ir a un pub (café, ¿pa qué?). Lo que iba a ser una o dos cervezas se convirtió en una buena. Se me pasó el tiempo rapidísimo y me hubiese quedado más. Incluso cenamos allí. Acabamos a las mil (las mil son las doce de la noche) y así perdimos el avión, porque nos teníamos que despertar a las dos y nos quedamos dormidas. Somos unas inconscientes totales. Yo creo que en el fondo lo sabíamos, que iba a ocurrir y no nos importaba. Hacía tiempo que no me disociaba tanto de mí misma y hacía gala de una irresponsabilidad tal, pero no me arrepiento en absoluto.

 

Lunes

Nosotras tranquilamente. Una vez perdido el avión, ¿para qué correr? Volvimos a comprar comida en el “Wasabi” famoso (cuando nos da por algo somos cansinas) y nos la comimos en el Gatwick Express de vuelta. Luego en Gatwick nos esperaba un periplo de stand en stand que no se lo recomiendo a nadie, pero tengo que decir que al final EasyJet se portó bien y nos colocó en el primer vuelo disponible. Volvimos a comer (yo fish and chips, Abejita ribs), yo creo que por aburrimiento más que nada, y terminamos de gastarnos los pounds que nos quedaban en chorradas tales como smoothies, chocolatinas, un Baileys nuevo que ha salido de menta y otro de caramelo.

Qué asco de colas y de parafernalia con lo de la seguridad. Todo lo corto que se nos hizo el vuelo de ida se nos hizo de largo el de vuelta, ¡qué pesadilla!

Llegamos a casa a las nueve de la noche, hartitas y prometiendo no viajar en un buen tiempo.

 

Conclusión: Me alegro muchísimo de haber ido, me lo pasé genial.

¡Allá vamos, London!

Primero, dos temas de mi máximo interés:

  1. sobre el medio ambiente
  2. Diario Malaya

 

 

 

(foto de mi amiga Marta -una que se llama Marta de verdad-)

 

London, crónica del día anterior (o de cómo no hago las maletas ni a la de tres):

 

Por la mañana:

Ya hemos cambiado el dinero.

Como ahora vivimos en Málaga casi nos hemos olvidado de las prendas de abrigo de verdad, así que nos disponemos a rebuscar guantes, bufandas, etc.

Miro las previsiones meteorológicas y… lluvia, aguanieve, vientos de 32 km/h… sensación térmica el sábado por la noche de -4 grados C. Vaya tela…

Varias horas después…

Bueno, son las nueve de la noche, en doce horas hay que estar en el aeropuerto y aquí estamos: la casa patas arriba, la ropa por buscar, la maleta por hacer, yo leyendo blogs y Abeji jugando al ordenador, nosotras en nuestras línea, al límite… ¡cómo nos gusta! Y ni pensamiento de hacer nada, al estofado le debe quedar un rato todavía (hoy me ha dado por ahí, lo he hecho exótico, con piña y curry, -a veces me planteo convertir el blog en culinario…-).

23:32 h. Crisis, todavía estamos cenando. Yo digo de hacer la maleta por la mañana, Abejita que como no la hagamos por la noche no viene a Londres (amenaza medio en serio medio en broma) –sabe que yo por las mañanas no soy persona y no doy pie con bola hasta pasadas varias horas, al final me conoce, y yo me sigo engañando después de los años-.

0:00 h. Glups, mejor publico ya esto y cierro el chiringuito. Iba a escribir más cosas, pero se me ha ido el santo al cielo.

Prometo crónica a la vuelta (el lunes por la tarde).

Pasadlo bien. Yo lo haré, no os quepa la menor duda.

Milán

 

 

Loreena Mckennitt & Dead can Dance: Saltarello

 

Sobre las fotos de Milán, nos cuenta Minaya: “En general están muy
mal porque la cámara es mala y porque no recordábais que es al
segundo "flasch" cuando se hace la foto así que están movidas.
Un beso”

Las fotos no son nada espectaculares, una cosita normal, no dice del desparrame y desfase que vivimos –jeje-, pero aquí están:

Minaya, alias Demian (es verdad, qué nombres más feos nos pusimos, a la siguiente cambiamos) y… llamémosla “Noeli”:

 


 


 

Estaré unos días de viaje, seguiré posteando pero quizá no tenga tiempo de nada más. Avisaré cuando vuelva.

 

¿Post?


Últimamente siempre escribo muy tarde, y hoy no me apetece. Me he tomado un par de cervezas, en casa, mientras mi pareja escribe relatos eróticos y nos reímos, y escuchamos a Antony and the Johnsons.

Nunca habíamos estado en noviembre aquí. Es nuevo. La luz amarillenta de la catedral que nos inunda no se apaga hasta las 01:55h.

Las palmeras esas, raras, deben de ser centenarias, pero no sabemos mucho de palmeras, sólo de monumentos. Sólo hace falta darse una vuelta por el Paseo de Los Tristes, un día de otoño, a esta hora, para darse cuenta de porqué.

Y nadie lo entiende, y yo tardé años en darme cuenta, hasta que lo descubrí, que lo aprendido no existe, que tú vives en la capital del mundo cuando el tiempo y el espacio se conjuran para complacerte.

Tú, Minaya , sé que sí.

 

 

Proceso mental

Tengo un c... que me lo piso, me lo piso. La gente me lo dice y va a tener razón.

Resulta que hoy ha llovido mucho en Málaga y algunos coches se han visto arrastrados por una riada.

Me llama mi madre para preguntarme, y yo:

- anda ya, mamá, que eso no ha sido por el centro (sin haber puesto la tele ni la radio en todo el día, es decir, sin tener ni idea)

- que sí, hija, que es por el centro

- bueno, pero a mi coche no le ha pasado nada

- ¿seguro?

- seguuuro (me ha faltado decirle paranoica)

- ¿lo has visto?

- que síííí (mentira gorda)

- bueno, pues no vayas a coger el coche hoy que bla bla bla bla bla bla

 

Chateando me dicen que la riada ha sido en La Malagueta. Glups. Mi coche está a unos cien metros de allí. Bueno, ¿y dónde empieza y termina La Malagueta? Eso nadie lo sabe.

Me ha durado la tensión unos cinco minutos.

Es que está lloviendo tanto… joder, a mí no me apetece vestirme ahora y ponerme chorreando para comprobar que el coche sigue allí. Qué va, es imposible que se lo haya llevado el agua, si estaba en una calle transversal… ¿Cuál es la probabilidad? ¿Una entre diez mil?

Imposible. Imposible.

Así que aquí estoy, tan tranquila y tan feliz, escribiendo mi post.

Además si se lo ha llevado el agua, ¿qué voy a hacer yo? ¿sacarlo a pulso? Ya me llamarían si le hubiera pasado algo, ¿no?

Pero no saben mi teléfono ni nada. ¿Lo tendrán los de tráfico? ¿aunque haya cambiado de domicilio y de número? ¿tráfico está en contacto con telefónica? La verdad es que no sé cómo funciona la cosa.

mmm

mmm

Indeciso

Al final, he aprovechado que ha parado un poco la lluvia y me he acercado. SIGUE ALLÍ. Joder, LO SABÍA.

¡Qué limpito se ha quedado! Jeje

 

 

Canción: Leo García – Morrisey

 

Links que me han llamado la atención:

Aquí explican muy bien lo del canon de los libros que afecta a las bibliotecas.
Bio Mapping Mapas emocionales: Greenwich Emotion Map

 

Amigos adictos

Es largo, aviso.

¿Os acordáis de Marta? La de la historia del mafioso… ésa. Que no se llama Marta ni nada, pero bueno. Pues está fatal. Con el mafioso prácticamente ha roto relaciones. El novio, Dani (que tampoco se llama Dani) no aguanta más en el trabajo, dice que es un descontrol de gente y que lo deja en diciembre. El viaje, por lo tanto está suspendido por ahora.

Lo que ha pasado es que la gallega, que se quedó embarazada de Albert, ha estado reclamando su terreno, y me parece bien.

A ver si se quitan a ese tío de encima ya, que no lo puedo ni ver.

Marta, nicho de inseguridades (operada de las tetas y de la nariz hace poco), para aliviar el problema se gastó todo su dinero en comprarse un Porche y redecorar la planta de arriba. El alivio le ha durado un mes y medio aproximadamente.

Parte dos del problema: al final soy yo la hija de puta.

Estoy que oscilo entre extremos de enfado y frialdad.

Me ha llamado S., con la excusa de darme su nuevo número de teléfono. S. es una buenísima persona, muy intuitiva y tiene mucha psicología, por algo ha sido puta, que eso da mucho mundo. Me cuenta que está quemada con Marta, que ha intentado ayudarla pero que no se deja, y que ya pasa, que se retira, que está harta de que la traten mal, que ella también tiene una autoestima que cuidar.

Resulta que el otro día me llamó Marta, era tarde noche y estaba con S. en un bar, borrachas supongo. Empezó a decirme que estaba muy mal, que no tenía a nadie y empezó a llorar. Me preguntó que cuándo iba a verla (vive a unos cien kilómetros), yo le respondí (más o menos, estoy resumiendo todo) que por ahora no tenía pensado ir por esa zona (mi madre vive cerca, voy cada tres semanas o así), pero que cuando lo hiciera la avisaría, que siempre la aviso y quedamos (y es verdad en un noventa por ciento de las veces), que ella sabía que podía contar conmigo y que si era algo grave iría.

Yo tenía en cuenta los factores: a) estaba borracha b) no estaba sola, estaba con S., en quien se puede confiar.

Marta quería que le dijese una fecha en concreto y a mí me pilló que no lo tenía planeado y no me apetecía en absoluto, así que antes que mentirle le dije, muy suavemente, que no lo sabía y que ella no podía esperar que yo estuviese yendo allí cada dos por tres, porque yo tenía mi vida en Málaga. (Vale, quizá no fue el mejor momento para esas aclaraciones, pero odio que me exijan y me obliguen a cosas).

Entonces me dijo la frase: “ES QUE TÚ NO ESTÁS HACIENDO NADA”.

Lo de que yo no estoy haciendo nada es muy relativo (pero mucho mucho) y ella, no es por nada, trabaja por las mañanas tres o cuatro horas nada más y luego se va a su casa a ponerse hasta el culo de pastillas o alcohol, y así todos los días.

Factor a tener en cuenta: en los diez meses que llevo viviendo a aquí ella ha estado en mi casa UNA vez, y fue para recoger el perro que me había dejado cuando se fue de vacaciones. Yo he estado donde ella vive unas diez veces o más. Que no me importa, que no se lo he echado en cara, pero digo yo que si tanto me necesita el mismo camino hay de mi casa a la suya que al contrario.

Le pregunté que si el problema era con Dani, que lo podíamos hablar perfectamente por teléfono. Me dijo que con Dani no era (que yo creo que un poco sí), yo le insistí que por qué era y me dijo que sólo si iba en persona me lo contaría.Yo le respondí que ya vería cuándo podía ir.

Y entonces, con un tono que muy pocas veces se lo había oído (somos amigas desde los ocho años y en todo este tiempo yo he estado mosqueada con ella alguna vez que no le he dicho, pero ella conmigo nunca, según confesión propia y cosa de la que siempre alardea y está muy orgullosa), pues me dijo: “Perdona que te haya molestado”, con retintín. Yo le respondí que como me colgara me iba a enfadar, intenté suavizar la conversación pero ya poco pude hacer y quedamos de manera vaga en hablar otro día.

S. me ha contado que cuando colgó se puso a llorar y montó un espectáculo en el bar de tapas, diciéndole a gente desconocida que estaba desesperada. S. estaba muy ofendida porque dice que si son amigas por qué no habla de los problemas con ella (¿Porque S. le dice las verdades?), y que se ofreció a quedarse en su casa y que Marta le dijo que no.

Dani está fuera, con el yate, y sólo viene los fines de semana. Creo que en la relación entre Marta y S. también influye que Dani no soporta a S. porque piensa que es una mala influencia para Marta, cuando no es en absoluto cierto. Dani sabe que Marta le fue infiel un día, y piensa que fue S. la que estaba con Marta ese día y la influyó mal, pero lo que no sabe Dani es que quien estaba con Marta ese día era yo, pero como no puedo hablar de eso porque es tabú… S. percibe esas malas vibraciones y se siente mal.

Marta a veces trata a S. como inferior porque no es universitaria y ha sido puta, pero está muy equivocada, S., y en este momento más que nunca, controla mucho más que ella. Y si S. tiene poca conversación (que no es cierto), ¡anda que ella! Que no es por nada, le guardo la fidelidad de los muchos años de amistad, pero a Marta no le gusta leer, ni el cine, ni la música, y mí las compras me aburren. De hecho, siempre que voy a verla lo que hacemos es ir a comer a sitios buenos y ponernos hasta arriba de gintonics, y jiji jaja. Y eso una vez pasa, y dos y tres, pero llega el día en que no me apetece beber, o no me apetece quedarme en su casa ni estar al día siguiente echa polvo o tengo que conducir después. Estar con ella más de dos horas seguidas sin beber es un aburrimiento. A mí me gusta beber, pero NO soy alcohólica, y me puedo tirar perfectamente dos semanas sin una cerveza. Hasta Abejita se ha dado cuenta de que no es normal, y ya cuando vamos a verla juntas hacemos el cálculo del tiempo perdido en la borrachera y la resaca. Además es que Marta es muy persuasiva… y me conoce… muy bien además, y yo como soy de voluntad débil siempre me acaba enganchando.

S. me ha contado con detalle lo que yo ya sabía, que tanto ella como el novio están fatal con la bebida, y Marta además con las pastillas. Como Marta es médico tiene acceso directo a todo tipo de pastillas (ése va a ser un gran problema cuando intente desengancharse). Yo la he visto meterse los lexatines a pares pero sólo ella sabe lo que se toma de verdad.

S. dice que no hay manera de convencerla de que vaya a un psicólogo, o a un psiquiatra si a ella le gusta más. Marta en realidad lleva años mal, y hace unos cuatro años un psiquiatra amigo suyo la ayudó mucho, pero según S. ahora no quiere ni oír hablar del tema y dice que no valen para nada. Yo creo que en realidad no va a ver a un psicólogo porque le va a decir que no pruebe alcohol ni las pastillas y eso es lo que ella no quiere.

Hoy la he llamado para ver cómo estaba y no me ha cogido el teléfono. Le he mandado un mensaje diciéndole que cuando tuviera tiempo me llamara para hablar, y nada.

A todo esto yo tengo mis propios problemas (que no cuento aquí, y a casi nadie, pero que llevan dos meses en un punto álgido y no sólo no se suavizan sino que van a peor) y ni putas ganas de ir a verla, ni siquiera de hablar con ella, sobre todo en este momento, que ando enfadada, aunque entiendo que si me necesita haría el esfuerzo. El problema es yo sé que con el problema que tiene, al nivel que está, yo no la puedo ayudar. Ni quiero ni puedo involucrarme de esa manera, (si yo estoy fatal también…, como para ayudar a nadie). Y no me digáis que hable con ella (algo tendré que hablar, pero todo no porque hay cosas que ella no entiende, la conozco mucho, y para qué) porque con ella no se puede, es básica y cabezona como ella sola. Lo único que puedo hacer, si me vuelve a hablar, claro, es intentar convencerla de alguna manera, buscar algún resorte que no se haya utilizado todavía, para que haga terapia.

Yo entiendo que está tan mal que a ese nivel desvarías, pero es que odio que me hagan chantaje emocional, lo odio. No lo soporto. Y menos en ese tono infantil exigente. Yo puedo ser muy generosa, pero no me obligues. Mira ahora hace mucho que no veo a mi otro amigo de la infancia (por cierto, se odian entre ellos desde siempre), que vive en Madrid, y pienso ir a verlo por gusto, como hago de tarde en tarde y él también, porque me apetece y lo echo de menos, y es mucho más lejos, pero mi amigo ni me monta números ni me exige nada y cuando hace falta hablamos por teléfono y ya está, y si nos tiramos un par de meses sin hablar no pasa nada. Y antes era así con Marta también y no entiendo lo que ha pasado ahora, si la he malacostumbrado en los últimos meses o que ella ahora que vivo más cerca que nunca lo ve como una obligación mía o qué. O que está fatal con sus adicciones y no es capaz de discernir lo que constituye una relación sana y lo que no.

Joder, es que lo que ella quiere es que yo esté ahí con mucha más frecuencia, y yo no puedo, ni quiero. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que cogiera dependencia de mí? ¿Hasta que yo le solucionase los problemas?

¿Qué sólo se siente sola y es normal? No lo sé. Pero es que lo que ella necesita es primero ayuda profesional y segundo una ayuda de la que le das a una pareja, o a un amigo pero si por las circunstancias vive al lado (y casi tampoco), porque esto no es una cosa de un día.

¿Y yo qué? Ella no se da cuenta de que me ha quitado el sueño, que a mí esto me afecta y que no puedo ni con mi vida para tener encima que solucionarle la suya?

Abejita lo dice, que la gente que está enganchada suele ser porque es autodestructiva, pero que Marta no sólo es destructiva con ella misma, sino con todo lo que pilla a su paso, y eso es una verdad como un templo. Y desde luego lo que no puedo permitir es que me arrastre a mí también. Mira como S. se ha retirado y conoce la película mejor que yo…

Joder, qué mierda, últimamente me meto en cada embolado sin comerlo ni beberlo…

Si no me llama en los próximos dos días (no sé si quiero, de verdad, porque como me llame igual voy a tener que ir, o al menos poner una fecha y no me apetece nada, pero nada nada), la llamaré yo, que igual no me coge el teléfono otra vez, y si no me lo coge la volveré a llamar en cuatro o cinco días, y si entonces tampoco que le den por culo.

Ya digo, toda la noche en vela por la mierda esta.

Si has llegado hasta el final, felicidades, acabo de darle al blog todo el uso terapéutico del que creo es capaz y lo has presenciado.

Hala, una bonita canción, te la mereces:

David Bowie & Queen - Under Pressure

 

Japón… o mejor “From Spain to Japan”

Este título, así a bote pronto (el post va de otra cosa) me ha recordado una anécdota. Hace ya unos años vinieron a visitarme unas amigas japonesas, que habían sido compañeras mías en Londres. Se quedaron un mes en mi casa, que dio para mucho, pero en concreto me acuerdo de un día, muy al principio.

No bebían, se emborrachaban con nada, típicas típicas japonesas, de las de tomar fotos a todo, horror ante los tacos y el vello púbico y demás.

Y a mí se me ocurrió llevarlas a la feria de Málaga. Fliparon. Y pillaron una… Claro, el vino dulce de Málaga entra muy bien, y estaba dulce y ellas no sabían nada… Se emborracharon en aproximadamente ¿cinco minutos? Me di la vuelta y me vi a una enganchada del cuello de un tío desconocido… y yo: “¡Mari, Mari, ven pá”. En fin, esas cosas…

En la feria es lo que pasa, te juntas con unos y con otros y acaba un grupo muy heterogéneo. Además eran tiempos en lo que yo era más joven y el alcohol corría que daba gusto. Total, un día, el más intenso, acabamos la Feria de Día con una cogorza considerable en el piso de uno, en el que nos quedábamos unas diez personas, japonesas incluidas. Estaba mi amigo J, que se encargaba del espectáculo gay, y su amiga Rocío, estudiante de arte dramático y muy andaluza ella, que ese día iba vestida de flamenca y a las japonesas le encantaba.

La cosa estaba desfasadita y a mi me empezaban a preocupar mis amigas, pero era imposible controlar el ambiente (no quería que se escandalizaran tanto, aunque ahora que lo pienso qué tontería, y yo creo que en el fondo me daba igual). Entonces Rocío, encantada de la expectación que creaba y de ser el centro de atención, tambaleante, con una encima como un piano, se arrancó con una copla en plan la Piqué. Lo hacía muy bien, la verdad. Y cuando acaba, plantada frente a las japonesas, que la habían observado extasiadas desde el sofá, va y les dice, muy seria y melodramática, con esa voz indescriptible mezcla de borracha e inglés con acentazo andaluz: “¡FROM EHPEIN TU YAPÁN!”, se levanta la falda del vestido hasta la cabeza y… ¡no llevaba bragas!

Reacción de las japonesas:

1) Gritar (El resto: jalear, aplaudir, y revolcarnos de la risa, normal borrachos como estábamos).

2) Aplaudir como descosidas

Me quedé tranquila, oye, ya no podía ocurrir nada peor.

 

Al final una de las japonesas se reveló como lesbiana, fíjate tú.

 

En fin…

 

Yo iba a escribir un post muy cultural sobre la animación japonesa y sus variantes porno, pero ya me he cansado de escribir. Otro día será.

+ Bares

Regina spektor y The Strokes - Post Modern Girls

Este fin de semana vinieron unas amigas (y el perro de una de ellas) y salimos por Málaga. Tremenda noche, todavía tengo agujetas de tanto bailar (la perra, Panduki, se quedó en casa, obviamente, bien separada de Carrie, a la que acosaba).

Por fin descubrí un bar en Málaga que esté bien (y que no sea de ambiente, aunque ambiente hubiera y mucho). Me refiero al NYX, un sitio que algunos denominan de rock español, otros de punk y otros de heavy. Yo creo que alguna gente no tiene mucha idea y llaman así a cualquier local que no sea el típico pijito estándar que tanto abunda por aquí.

El caso es que pincharon una música que estaba muy bien (también se ve que era una noche especial), e incitaba a bailar, electrónica un poquito hard en general, aunque uno de los djs derivaba que daba gusto.

El bar, pequeño, a la vuelta de la esquina del Liceo, tiene dos defectillos: mucho humo y unas luces un poco molestas, pero el resto genial. Entre la gente había de todo, de todas las edades y muy buen rollo general. La decoración… básica y cutre. Si lo que quieren es ser punks lo han conseguido.

Después de eso fuimos al Spektra, en la Plaza de la Mierda (en realidad es la Plaza de San Francisco, pero todo el mundo la llama de esa manera, los malagueños es que son así ellos, directos). Es un sitio más grande y roquero, música menos bailable pero bastante buena. Estaba lleno de muchísimos tíos guapos y en condiciones, cosa rara pero cierta (claro eran de los que van a los sitios por la música y no porque haya tías).

Me hizo gracia uno jovencillo (bastante simpático e inocentón) que le entró a Abejita. Va y le pregunta: ¿crees en el amor a primera vista?, y Abejita, con una sonrisa de oreja a oreja: “síííííííííí”, y el tío, todo frustrado: “¡tienes que decir que no!”. Luego se puso un poquillo pesado con invitarnos a una fiesta. A las tantas, viendo que el único que le gustaba a Ainhoa estaba más interesado en una guiri feísima, nos volvimos al hogar, andando (qué dolor de pies).

Tras comprobar que perro, pájaro y casa seguían como los dejamos nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, comida en terraza cercana, a las cuatro de la tarde, como tiene que ser.

fotos de la resaca (de las ochenta que nos pudimos sacar, las más mostrables, así que imaginaos cómo eran el resto)

“Ahora se estila cada uno en su casa”

Regina Spektor & The Strokes - "Post Modern Girls"

 

“Ahora se estila cada uno en su casa”, dice una vieja del pueblo, refiriéndose a que con el crecimiento del pueblo todo el mundo vive de una manera muy independiente. Hasta no hace tanto yo era la que se rapó y se fue a abortar a Londres.

Sí, me rapé hace más de diez años, dos veces además, porque me gustó. Y me rapé al 0 (lo recomiendo a todo el mundo una vez en la vida, la piel de la cabeza es increíblemente suave y sensible).

A abortar no fui, más que nada porque nunca he estado embarazada, pero a Londres sí, con mi amigo J. Nos fuimos a Londres un fin de semana, nuestras familias se enteraron y todo el mundo pensó y difundió que habíamos ido a abortar (por aquél entonces todavía no le habíamos dicho a nuestras familias que entendíamos). Luego no hubo manera de desmentir el rumor.

Ése viaje a Londres es una de las anécdotas más referidas de mi vida y de la de mi amigo. Lo mejor es cuando nos juntamos los dos para contarlo y hacemos el teatrillo de que nos peleamos. El viaje consistió en “si algo puede salir mal…” al cuadrado, pero es de los que cuando pasa el tiempo te ríes de verdad.Es de las cosas que hay que contar en persona. Cuando nos referimos a esta anécdota, que es muy larga para contar siempre (todo cansa), es sinónimo de noche de buen ánimo y pasarlo bien.

No me quitaba el sueño, me daba más risa que otra cosa, a esas alturas pasaba bastante de la gente del pueblo.

Ahora el pueblo ha crecido tanto que ya es muy difícil llevar la cuenta de todo. Calculo que es unas diez veces mayor, casi todo el crecimiento en los últimos cuatro años. Pasamos de no tener supermercado a que nos pusieran un SuperCor. El Lidl está en construcción.

Lo malo de irse al campo es tener que luchar por esa aceptación otra vez (yo sí sé lo que es un pueblo). Confiemos en que todos sitios hay gente buena. 

A mí me hubiese gustado Casares, pero es demasiado caro, a miles de personas se les ha ocurrido la misma idea.

Pero vamos, que mientras tanto nos quedamos en Málaga, disfrutando del bullicio del centro, de las rutas de bares de tapas, del pescaíto, de olvidarte de guantes y gorros, de las calles peatonales y de los jardincillos de la catedral (son de un exquisito buen gusto, los bancos mal colocados en mi opinión, pero sólo tengo esa pega).

   

Canción fantasma

Yo tenía una novia que se empeñaba en decirme las cosas importantes de nuestra relación a través de canciones. A veces era bonito, pero llegaba el punto en que empezaba a cansar, sobre todo cuando no entendías bien la letra o el significado de una canción, le pedías traducción al idioma de los mortales y se negaba. Al final me exasperaba. Era una relación que no tenía futuro.

Una vez, casi al final, me puso esta canción que me tropezado hace un rato (no sé título ni cantante –lo sabía pero se me ha olvidado completamente-, si alguien la reconoce que se manifieste, por favor).

Me preguntó qué me decía la canción, le dije que nada, que no veía que tuviese nada que ver con nosotras. Mentí, bellacamente. Me jodieron ciertas verdades, pero me molestaba más su papel de víctima.

No se lo merece, porque al final se portó fatal, pero ahora, con el tiempo y la distancia, y sabiendo que no se va a enterar, creo de justicia reconocerle su parte de razón.

 

No tenía futuro…

Viernes 13

You'll wish it were only a nightmare...

 

Este año vuelve tocar mi cumpleaños en viernes trece, lo que pasa es que esta vez no lo voy a celebrar, porque ya lo he celebrado, con un amigo cuyo cumpleaños es diez días antes que el mío (somos del mismo año), yéndonos a Milán. Tampoco lo voy a celebrar porque Abejita no va a estar aquí y, yo que me conozco, prefiero que el día pase de lo más normal.

Abejita no estará porque ahora le toca a ella el viaje con sus amigos. Es lo que tiene. Yo podría haber ido si hubiera querido (que su viaje no es cerrado) pero prefiero aprovechar para ver a la familia.

Y después de contar mi vida tengo que decir que me encanta que mi cumple caiga en viernes trece (cuando cae en martes también). Y eso de su relación con la mala suerte doy fe de que es mentira, porque yo he tenido casi siempre mucha suerte con todo o por lo menos lo normal que todo el mundo cuyo cumpleaños cae en otras fechas.

Este año voy a echar de menos la celebración de Halloween, que lo viví celebrándolo hace dos años en Gales y el siguiente con mis amigos americanos (mejor Gales).  Qué divertido…

Ohhhh, acabo de mirar “viernes 13” en Google buscando una foto del cartel de la película para ilustrar el post y he descubierto esto:

“El miedo a los viernes 13 se llama paraskavedekatriafobia o friggatriscaidecafobia, siendo una forma especializada de triscaidecafobia, o fobia al número 13.” Nunca había oído nada semejante. 

Qué interesante…  (En el 2029 tendré cincuenta y cinco años, si llego).

 ddddddddddddd

No tiene nada que ver, pero he aquí unos gráficos interesantes y bien hechos.

 

Milano

Milano

Canción

EasyJet, Málaga-Milán, 75 euros ida y vuelta, con dos amigos de la facultad, un reencuentro, sin parejas.

¿Por qué Milán? Fue el billete más barato que encontramos en el momento de hacer la reserva.

Nos fuimos el sábado por la mañana y volvimos el lunes más temprano aún.

De Milán me he traído un cinturón del H&M, unas anginas que me tienen asustada y cuyas verdaderas consecuencias aún desconozco, y muchas risas.

Para la ocasión adoptamos unos nombres de guerra. A mí me pusieron Jeanette (por lo de rebelde –qué cabrones son…-), luego estaban Noeli (como los dibujos animados) y Damian (pronunciado "demian" como el de la peli, porque estaba de un malicioso…).

Comimos de escándalo en todas las ocasiones, tuvimos mucha suerte con los restaurantes, que son baratos comparado con España y con lo que una se podría esperar de Milán (allí verdaderamente caros son el alcohol y los taxis). El transporte público es muy efectivo y relativamente barato: el billete 48 horas para metro, tranvía y tren de cercanías costaba 5,5 euros.

También tuvimos suerte con el tiempo que hizo, estupendo, sobre los veinte grados, se podía ir perfectamente en manga corta.

Llegamos y el hotel estaba muy bien, baratísimo y cuatro estrellas (Damian se lo curró, tengo que reconocerlo). Fuimos a almorzar y después de compras. Eso es lo peor, qué consumistas son mis niños, pero bueno, entiendo que por sus trabajos tienen que ir vestidos de una determinada manera y que no podían desperdiciar la ocasión de estar en Milán. Me han dado una con las compras… Creo que tengo pesadillas con zapaterías.

Tras el cafe latte de rigor, paseamos por la ciudad, a ducharse, a cenar y a salir.

Un amigo de Damian que visita con frecuencia Milán nos había dado información de varios sitios de ambiente. Al final pasamos toda la noche en un local que se llamaba “go lounge” o “glounge” porque nos dimos cuenta de que era de los que cerraban hasta más tarde. Estaba genial, la verdad. Tenía de todo, dos plantas, terraza fuera, gente bebiendo de pie en la calle, zona de bar, mesas, zona de sofás y zona de baile, música más que aceptable. Lo peor los baños, unos colones… estaba petado el bar el sábado por la noche. El sitio me encantó. Empezamos en la terraza y luego nos fuimos a bailar.

La perdición fue que ponían mojitos. Ahí tiramos la casa por la ventana. Pasó de todo, vaya noche, incluida peleilla interna que se solucionó pronto. Damian ligó con uno que Noeli y yo apodamos rápidamente “el profe de religión” (tenía toda la pinta) para meternos con él.  Tengo lagunillas pero estuvimos bailando mucho y luego en la calle hablando con mucha gente en un batiburrillo de idiomas que yo no sé cómo nos entendíamos pero lo hacíamos. Al final Noeli conoció a unos que nos llevaron en coche al hotel. A esas alturas Damian ya había desaparecido con el profe de religión. Salió redonda la noche.

A la mañana siguiente yo estaba que no me podía mover, porque encima tenía mucho sueño acumulado. Estaba destrozada, así que me quedé durmiendo mientras éstos se fueron a visitar el castillo. Volvieron para la hora de comer. Con unas resacas considerables y consumiendo agua por litros, tras almorzar y tomarnos unos helados buenísimos, visitamos il Duomo. Muy bonita, me gustó en especial una vidriera (la segunda a la izquierda según se entra) que representaba la lucha entre el bien y el mal y había imágenes del infierno y también los rosetones laterales de la parte trasera. Después de eso fuimos caminando (un montón) hasta la basílica de Santa María No Sé Qué, con la intención de ver el cuadro de La Última Cena de Leonardo Da Vinci, pero había que pedir cita con antelación, así que nuestro gozo en un pozo. Aún así me alegré de haber ido. La basílica era románica, preciosa, qué buen gusto tuvo el que la ingenió. Era moderna y todo. Una pena que parte se destruyó durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras eso estábamos hechos polvo y nos fuimos al hotel a echar una siesta. No me podía dormir… Éstos todavía tuvieron el valor de volver a ir de compras.

Luego fuimos a otra zona de la ciudad, Corso Como, o algo así (cerca de la estación Garibaldi). Para ser domingo había una animación increíble. Cenamos, nos tomamos una copa en un barecillo muy agradable que se llamaba Novecento y nos volvimos al hotel, porque dos horas después teníamos que estar cogiendo el taxi al aeropuerto. Justo cuando me iba a quedar dormida nos tuvimos que levantar para irnos. Qué mal cuerpo. Bueno, encima nos equivocamos de terminal y hubo un poco de desbarajuste y carreras en el aeropuerto. No nos dio tiempo ni a desayunar. Y luego lo peor es que en el avión hacía tantísimo frío que tampoco me pude dormir. ¿Serán de ahí mis anginas o de la gran noche (en la que perdí mi jersey -pero no me importó mucho porque ya vivió lo que tenía que vivir-)?.

Llegué a Málaga hecha un trapo.

Dos días bastante bien aprovechados, da la sensación de que estuvimos más tiempo. Hemos prometido que el año que viene haremos otro viaje similar, pero a otro destino.

Nos hicimos muchas fotos, pero todavía no las he visto. Si luego descubro alguna que merezca la pena la cuelgo.

Valduno

(baños romanos en Asturias)

En estos tiempos del fin de los tiempos podría parecer una pérdida de tiempo (valga la doble redundancia) rebuscar en la historia. Romanos, celtas, católicos, que si la reconquista o la expulsión, ¿llegaron a convivir neandertales y cromañones? ¿qué más da ya?

Estoy suscrita a un blog de arqueología. Siempre me gustó la historia, la prehistoria en especial. En primero de carrera me escapaba de clase y me iba a la facultad de letras. Asistía a las clases que me parecía, sabiendo que nunca tendría que memorizarlo, que no iba a tener exámenes (así me iba, pero ya ¿qué más da?). Soy una feliz…

De los romanos sé mucho, durante años me hartaron (derecho romano, historia del derecho…), pero acabo de leer un artículo que me ha interesado, distraído, evadido…

(no hace falta ni que os lo leáis, no es nada excepcional, para interesante éste ).

No hay (al menos no encuentro) moraleja ni nada por el estilo. Eran otros tiempos, otra vida… Igual que nos ha tocado aquí no podía haber tocado allí.

Hace bastantes años envidié a la generación del 68. Qué tiempos, qué ilusiones, qué energía... Parecía que los siguientes éramos unos cutres conformistas (y lo éramos, pero ellos unos vendidos -si nos ponemos así-).

Nada que ver… para tiempos emocionantes éstos. Nos ha tocado la lotería.

 

Otoño

Ya no hace tiempo de andar en bolas por la casa. Voy a la habitación y me pongo una camiseta vieja que me gusta. Me acuerdo de que ese calorcito que te inunda marca el comienzo del otoño, que por suerte en Málaga suele ser una estación larga y agradable, quitando unos pocos días de lluvia fuerte.

Ya pasé un otoño aquí, hace muchos años, aunque no fue tan bueno como yo esperaba, pero no fue culpa de la estación.

Cuando me vine a vivir a Málaga en enero ése fue uno de los factores que influyeron en la decisión, el buen tiempo. Tenía razón.

Este año la primavera fue larga y buena, el verano mejor de lo esperado, se ve que lo peor es el invierno en esta casa, fresca en verano (dentro de lo soportable), pero fría en invierno, orientada al este.

A Carrie le gusta la casa, porque hay pajaritos en el jardincillo de la calle y se comunica con ellos, los imita más bien, yo creo que los pajaritos pasan. Lo metemos en la jaula y lo acercamos a la ventana abierta hasta que anochece. Luego a dormir en una habitación a oscuras.

Abejita parece una griega o una romana porque, por no ir a por la camiseta, está enredada en una colcha fina y morada. Está tecleando, la luz del atardecer sobre sus hombros (cuyo grado de suavidad sólo yo conozco con tanta precisión), y la observo.

La vida es agradable aquí, ahora, si me olvido de que dos personas que quiero están enfermas, si me olvido de cosas (casi añoro los días en que mi único problema era un suegro retrógrado).

Pero hoy es aquí y ahora.

Los amores antiguos han seguido su propio camino y yo soy más yo que nunca.

Recuerdo lo que escribí, con la perspectiva que da el tiempo puedo decir que era verdad:

 

Al final corrí más que vosotras, corrí más que nadie, dejé atrás la ciudad, sus sinsabores, los vuestros, mi vida tal como la conocía, tu amor. Ni siquiera fue una huida hacia delante, fue simplemente un acto de desesperación. Corrí tanto que nadie me pudo atrapar y descubrí, de nuevo, que amaba mi libertad. El mundo es grande y está lleno de cosas que valen la pena, siempre lo supe y siempre te lo quise hacer entender. Lástima que las cosas no salieran bien.

Mensaje de voz desde el pasado

Soy de Amena, y hoy recibo un mensaje de texto que me informa de que si no utilizo los servicios de amen@mail y el álbum de fotos antes de la próxima semana me desconectarán del servicio. La verdad es que nunca había utilizado esos servicios, pero a una no le gusta que la quiten de nada, así que entré en www.amena.com para ver qué era eso. Después de tener que activar una contraseña y demás protocolos, entro en el famoso correo, y me encuentro con esto:

 

Leo con atención y… ¿mensaje vocal? ¡¡¡¡¿del año 2000?!!!!

Ése fue el año en que obtuve esta tarjeta de teléfono. Ni por asomo pensé que pudiese escuchar ese mensaje, dado que de todo lo relacionado con el teléfono no me funciona nada bien, ni puedo mandar fotos con el móvil ni nada (estoy amargada con eso). Cuál no es mi sorpresa cuando pincho y se empieza a descargar un archivo .wav al ordenador. Vuelvo a pensar, año 2000… dios mío, no me lo puedo creer… ¿qué coño dirá el mensaje?, ¿de quién será? Se me pasa por la cabeza una sombra, pero no… Le doy a Play y… se oye muy bajo… ¿parece mi hermana? No… Subo el volumen. Sólo dura 18 segundos. Le vuelvo a dar a Play y sí, no hay duda, es mi EX (con mayúsculas).

 

¿Qué dice? En tono simpático y muy cariñoso, riendo, dice:

“Hola, Iwita… ¿tengo que hablar? Jajaja, déjame en paz, tía. Iwita es la más tooonta del muundoo, ¿verdad Iwita?, la más tontitaaa, jajajajaja, después ¿a qué le doy? ¿a almohadilla?”.

 

Se ve que era una prueba.

 

¿Qué he pensado yo?

1)      tontita, en su tónica…

2)      parecía que me quería, que todo iba bien, ¿por qué me dejó un mes después?, (bueno, no me voy a hacer la misma pregunta otra vez, ya pasamos por esa fase)

3)      Pero me decía tontita, que ya, que es una forma de hablar, y estaba muy cariñosa, pero me lo decía.

4)      Me gusta su voz, entiendo por qué me gustaba tanto.

 

No tiene mayor importancia, pero en el momento de escucharlo se me ha removido algo por dentro.

Mi EX

Todos tenemos un EX con mayúsculas. Yo por lo menos la tengo. Acabamos fatal, pero ella quería que nos siguiésemos hablando aunque fuera de tarde en tarde. Yo, por no demostrar que me seguía importando, o molestando, acepté. La cosa se quedó así y en realidad es casi mejor, porque es desagradable cruzarte con tu ex por la calle y no decíos ni hola –tengo esa modalidad también-. Además vivíamos en ciudades diferentes –me largué-, por lo que sospechaba que me la cruzaría poco. Hace ya más de cinco años, cómo pasa el tiempo…

La última vez que la vi fue en Mojácar, el verano pasado, que pasaba por allí y la llamé, después de varias llamadas suyas despreciadas -conste-, y quedamos para cenar y tomar una copa con mi pareja y otras dos amigas comunes -más bien suyas, como se me recordó en su momento-. Entonces le comenté que pensaba irme a vivir a Málaga. Se quedó con ganas de seguir hablando conmigo.

Hace unas tres semanas me llama. Cuando le digo que vivo en Málaga se hace la sorprendida. Poco después me dice que el día 1 de septiembre viene una boda en Málaga de una amiga común. Que comamos juntas, que me quiere presentar a su pareja. Ya terminó con la rubia medio analfabeta, ja, lo sabía. Será una insatisfecha toda su vida. Ahora está con una indígena de nosédónde muy guapa, me ha dicho. O es tonta o es joven, apuesto lo que sea.

Total, que nos vamos a ver. No me apetece nada.

Sinceramente, todavía me da miedo que me haga daño. Nos conocemos demasiado bien, y aunque yo he cambiado, algunos resortes siguen ahí.

Es un esfuerzo por que no me quedara un recuerdo absolutamente horrible de aquello, aunque lo fuera verdaderamente,

porque también tuvo sus momentos buenos,

…por hacerme ese favor a mí, no a ella.

Me engaño, pero es sólo un día…

¿Y si no voy? ¿Y si me invento algo?

¿Y qué coño me pongo? Si antes me llamaba gorda, ahora cuando me vea le da un pasmo.

Sé que no lo voy a llevar bien... pero esconderse no sería propio de una persona con tan alta autoestima como la mía...

¿Qué hago? Qué mierda...