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SF, aquí seguimos

Sigo con mis pequeñas crónicas, a la espera de nuevos tiempos, y tan feliz:

 


 

Hoy está haciendo un poco más de frío. Y ha sido el único día que salí sin chaqueta (cansada de cargarla todos los días), por lo que he tenido que comprarme una. Tengo que decir que las tiendas de segunda mano (casi todas en Haight, el barrio donde comenzaron los hippies y ahora venido a menos) son muy caras, tienen los precios como si fuera ropa nueva, y no es muy bonita, no como en U.K., que por 3, 5 o 10 libras te apañas algo medio decente. Al final, para gastarme veinte euros en una horterada de hace cinco temporadas me he comprado la típica sudadera que pone San Francisco, que es tan calentita y agradable que presiento me va a acompañar gran parte del invierno.
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Ya he estado de museos. Tocaba. El SFMOMA , Museo de Arte Moderno, tiene poca cosa (quizá comparado con lo que estamos acostumbrados a ver en los grandes museos europeos), unos pocos cuadros muy representativos y relleno. Se hace una visita muy ligera. Eso sí, había una exposición temporal de Olafur Eliasson , artista danés cuya obra yo desconocía y me ha gustado mucho. Trabaja con formas geométricas y materiales sacados de la naturaleza (hielo, musgo, roca volcánica), y consigue resultados sorprendentes. Es muy “interactivo”.
Su obra estrella se llama “Your mobile expectations: BMW H2R project, 2007” , o “The Car”, como la conoce todo el mundo. Explico: tú llegas allí y ves una fila de mantas grises colgadas de una pared gris, sobre suelo gris. Tienes que coger una manta, echártela por encima y esperar una pequeña cola. Cuando se forma un grupo de unas diez personas una chica muy mona y simpática abre una puerta que da a una cámara frigorífica enorme. Dentro está la escultura, porque resulta que está construida en hielo y necesita permanecer a muy bajas temperaturas. Es el coche de hidrógeno de BMW cubierto de hielo en unas formas sorprendentes. Es chulo. Si alguien tiene oportunidad de verlo alguna vez lo recomiendo. En la foto no se aprecia nada lo interesante que es.

 


 

The Legion of Honor es un museo más serio en el que destaca mucha obra de Rodin y unos Monets importantes. Y éste no se recorre en media hora.

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Es diferente a España el punto de evolución en la integración de las diferentes culturas. En España los negros, norteafricanos y sudamericanos que se ven por la calle, salvo excepciones, suelen ser de clase social baja o media baja. Aquí hay de todo de todas las clases sociales. Y mucho de todo. Me llama la atención la gran cantidad de japoneses que se ven, y no turistas, como estamos acostumbrados en España, sino que viven aquí o han venido por trabajo. Los restaurantes japoneses suelen estar llenos de… japoneses. Pobres, ricos, pijos, modernos, marujis, de todo, de todo. Y otras veces ves gente de países que no tienes ni idea cuáles son.

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El otro día me compré una pulsera en un puesto de la calle a mitad de precio, y no más barata porque no quise, porque me daba pena el hombre. Hicimos el regateo casi al contrario, él me la quería dejar más barata y yo le quería pagar el precio que me pidió inicialmente. Era palestino musulmán y chavista, y yo pensaba que bastante desgracia era ésa ya en los EEUU. Su familia se había exiliado a Venezuela, por lo que hablaba bien español, y me despidió al grito de ¡Viva Zapatero! En esta ciudad hay de todo.
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Sigo comiendo bien, no, muy bien. No me extrañaría nada que esta ciudad fuera la de mayor número de restaurantes por habitantes. Es increíble, y con tan buena calidad en general. Supongo que la gente se ha acostumbrado a comer fuera, porque tampoco es tan caro (en Madrid sería impensable comer fuera habitualmente para una economía media), y tienen que ser baratos porque hay mucha competencia, es un círculo vicioso y perfecto. También se lleva mucho la cultura del vino, más que la cerveza si me apuráis. Hay winebars por doquier, y numerosas tiendas de venta de vino y todos sus accesorios.
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Me ha sorprendido mucho que aquí hay bastante interés por el tema medioambiental, creo que más que en España, aunque sea difícil establecer esa comparativa, pero creo que sí, se menciona mucho en las noticias y, por ejemplo, en la cafetería del museo “se sentían orgullosos de comprar local”, cosa que no se me pasa por la cabeza ver en la cafetería de, digamos, el Reina Sofía. Aparte, supongo que San Francisco debe ser una ciudad puntera en este aspecto, por su tradición política. Mucho de su transporte público es cero emisiones y se ve reciclaje por las calles.
En California tienen problemas con el agua (como en España, al fin y el cabo el clima en ambas regiones es muy parecido) y están tomando soluciones como el reciclaje del agua usada, que embotellan tras seguir un proceso de purificación. Se veía al alcade de no sé pueblo californiano bebiendo esa agua. Da reparillo, la verdad, pero al final creo que todos tendremos que pasar por ahí.

29/09/2007 08:07 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 11 comentarios.

SF, cont.

Editado: ¡¡más fotos!!

 

Aquí seguimos. Nos está haciendo un tiempo fantástico, sólo chispeó un poco el sábado por la mañana, pero el resto soleado y muy agradable, de llevar manga corta, como mucho una chaquetilla por la noche.

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Continúa nuestro particular festival gastronómico.
Hay un detalle que me gusta de las costumbres de San Francisco y es que en todos los restaurantes, nada más sentarte, te ponen un vaso grande de agua con hielo, de tal manera que si no quieres otro tipo de bebida con eso haces la comida (te ponen más agua si quieres). En algunos sitios la sirven con unas gotas de limón.
Todavía flipo con lo baratos que están aquí los precios de la comida: una hamburguesa grande por 1,75$ (grande es grande de la hostia, -al cambio 1,25 euros-), 2,25$ con bebida, en pleno centro financiero. Por eso no comes en España ni de coña. Claro que no es que esté barato aquí, es lo caro que está en España.
Hay un japonés divino aquí al lado, cuesta entre 5 y 10 dólares el plato (10 dólares sólo vale el plato más caro, el sashimi de atún), e incluye la sopa miso (deliciosa) y arroz. Total, que comes muy sano por unos 5 euros.
También estuve en un mexicano, Chevy's Mexican Restaurant (201 3rd St/Howard) donde ponían unos platos tremendos, enormes, y un postre de piña caramelizada que es de los mejores que he probado en mi vida (empalagoso un rato, pero a mí me gustan así).
Y si alguien viene alguna vez, recomiendo fervorosamente los desayunos en “Mels drive-in” (Mission St. a la altura del SFMOMA). De todos los locales en que he estado es de los más caros, desayunos por unos 6-8-10 $. Pero… ¡qué desayunos! Te quedas comido para todo el día. Su plato estrella, que fue el que yo me pedí, es la tostada francesa muy thick (te ponen tres, con jarabe de arce). Los desayunos suelen ser de salchichas, patatas asadas, huevos en todas sus variantes, bacon… pero, atención, nada está excesivamente graso. Es un local siempre abarrotado, típico americano, con su jukebox, música country, y sillas y bancos acolchados de escai. Me encanta un detalle: según te acabas el café viene un camarero y si quieres te rellena.

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Cuando comimos en el mexicano en realidad íbamos al museo, pero acabamos en Castro/Mission (el barrio gay), adelantando nuestra visita. La cabra tira al monte.
Me quedé impresionada, el barrio gay es diez veces Chueca. Tardamos horas en patearlo. Tiene una zona muy Lavapiés, con sus fruterías y cutretiendas, pero otras que no tienen nada que ver. Dolores Park (zona preferida por las lesbianas) es una maravilla, un parque de colinitas verdes, gente tumbada al sol, perros tras sus palos y gente jugando al tenis en vaqueros. Allí está la Misión de San Francisco de Asís, también llamada Misión Dolores, el primer edificio que se construyó en la ciudad. La calle 18 es una cucada, y la zona dura de Castro St., el meollo de los meollos, impactante, todo tan lleno de banderitas multicolores que parece aquello la feria. Las casas son bonitas, cada una de su color, generalmente de dos plantas y con ventanas victorianas, y el ambiente en general muy agradable.

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Hemos tenido suerte en una cosa: ha coincidido que estábamos aquí con el Moon Festival , el Festival de la Luna de Otoño, que se celebra anualmente en Chinatown.


Me he comprado una cámara, cual turista desenfrenada; no me he podido aguantar. No he sacado ninguna maravilla de foto, todavía me estoy haciendo a la cámara (por supuesto no me he leído las instrucciones), pero he subido algunas muestras a mi página de Flickr .



(sé que está movida...)

 

Tengo que decir que Chinatown está caro en comparación con las tiendas import-export de chinos que abundan en Lavapiés. Aunque tienen un surtido mucho mayor, tampoco son la gran maravilla. Ha sido una pequeña decepción. Encima, me he pateado todas las tiendas buscando una bata china que me gustara y no ha habido manera de encontrar ninguna. Pero me lo he pasado divinamente paseando por las calles llenas de puestecillos, comiendo dim sum, que son tapas pero en chino, y bebiendo cerveza china (ya se me ha olvidado el nombre). También hemos comprado “mooncakes”, que son pastelillos que sólo se comen estos días del año.


Hay de varios sabores y están buenos, los venden en los puestos de la calle (ofrecen muestras para probar a todo el que se acerque) y en las pastelerías, que los fabrican especialmente para estas fechas.
Me ha gustado que el festival no era un espectáculo para turistas, sino una celebración propia que disfrutaban y a la que se notaba daban importancia, y de hecho la gran mayoría de los asistentes eran chinos y la lengua que se hablaba por aplastante mayoría era el chino. Es curioso como, siendo muchos de segunda y tercera generación de inmigrantes, conservan la lengua y muchas de las costumbres.

 

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Lo peor de San Francisco es la cantidad de gente sin hogar que hay, una exageración, en serio, y repartidos por toda la ciudad, al menos hasta donde he podido ver, que ya viene siendo bastante. La Plaza de Naciones Unidas es un cuadro, da pena. Alguien me comentó que era porque los servicios sociales de San Francisco proporcionan comida y techo a todos ellos, y que por eso vienen desde otras ciudades. Yo no sé por qué será, pero es deprimente, en cada esquina, en cada semáforo, encontrarte con uno de ellos. Encima, la mayoría se nota que tienen minusvalías físicas o enfermedades degenerativas, que es gente que debería tener una pensión, y no estar tirados en la calle. Suelen ser negros, aunque hay de todo.

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Otra cosa que me ha sorprendido de San Francisco, no sé si se podrá generalizar al resto del país, supongo que sí, es el sonido de las sirenas de ambulancias, bomberos y policía. Es muy diferente a las europeas, no sé a qué frecuencia estarán, pero parecen un ser vivo, como si estuvieran matando a alguien o despellejando a un gato. Si las hicieron para llamar la atención desde luego lo consiguieron. Qué desagradable.

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La verdad es que San Francisco no es una ciudad muy grande (sí la Bay Area), unos 700.000 habitantes, y te la puedes recorrer, incluso andando, en unas pocas horas, de norte a sur o de este a oeste. Es una especie de Cádiz a lo grande, está rodeada por el mar por tres lados, por lo que tampoco puede crecer más. Tiene barrios con mucha personalidad, muy distintivos, pero a la vez manejables, y lo mejor es que el transporte público es barato y eficaz. Hay una cosa que me da pena, queda poco tiempo para contemplar el skyline (u horizonte) actual de la ciudad, está prevista en los próximos años la construcción de algunos rascacielos enormes, uno de ellos, por ejemplo, de más del doble de altura que el más alto de la actualidad, la Transamerica Pyramid.
Es un plan muy muy bestia . Tanto edificio nuevo supone más habitantes, los servicios más explotados, y yo no sé si esta gente se lo ha pensado bien, pero creo que eso podría hacer peligrar la alta calidad de vida que ahora mismo se disfruta en San Francisco.

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Tengo que reconocer una cosa muy horrible: anoche vi en la tele la primera entrega de Kid Nation, un polémico programa del estilo de Gran Hermano, pero realizado con niños. Para rodarlo se tuvieron que ir al único estado donde había una laguna legal que permitía cierto trabajo de los menores, simulando un campamento de verano.
Me pudo la curiosidad, y por poder criticarlo luego (y contároslo, claro).
Consiste en cuarenta niños, entre ocho y quince años, dejados de la mano de dios en un pueblo fantasma (unos decorados cutres en medio del desierto). Los niños tienen sus líderes y se tienen que organizar para conseguir agua, cocinar, limpiar… Horrible. Unos llantos, un “me quiero ir a mi casa”…, los mayores amenazando a los pequeños, la organización de la comida lamentable, comiendo guarrerías (simulacros de puré de patatas o pasta con una pinta asquerosa). Imaginaos una sola letrina para cuarenta niños, y nadie que la limpie. Al segundo día ya había niños, los más sensibles, que se iban “al campo”. Tenían que dormir en colchonetas en el suelo, todo muy poco higiénico. A ver, tampoco son niños cosiendo zapatillas Nike, pero hay algo que no cuadra, algo que crea intranquilidad.
Se nota que han metido niños con un nivel de inteligencia muy superior al normal, que no lo llevaban del todo mal. El programa se hace interesante por las opiniones de los niños y cómo interactúan entre ellos, pero es para darle una paliza a los padres. Me encantaría saber, dentro de cuatro o cinco años, lo que opinan esos niños de lo que hicieron sus padres con ellos.

24/09/2007 09:44 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 22 comentarios.

SF, primeras impresiones

Tengo internet, y va como el rayo, lo que apenas tengo es tiempo, pero os cuento:

Lo primero que hicimos, nada más llegar, fue subir al tranvía.
Acabamos en Fisherman´s Wharf, la zona del puerto viejo, ahora muy comercial, una toma de contacto quizá en exceso turística pero adecuada, para hacer boca.

Con el City Pass (que cuesta 54$ y merece totalmente la pena) tienes transporte público durante una semana, además de algunas atracciones de la ciudad, como museos y una visita al Acuarium, el cual, ya que estábamos allí, aprovechamos para ver. No es gran cosa, pero está bien porque no se hace pesado, y no tiene espectáculos horrorosos; por ejemplo, los leones marinos están en libertad. Eso sí, toqué un tiburón (hay que hacerlo en el lomo, entre las dos aletas) y una raya.

En el Pier 39 hay unas tiendecitas de lo más. Me encantó una de adornos de Halloween, como nuestros belenes navideños pero de tumbitas, calabazas y demás parafernalia. También me llamaron la atención una de cajas de música y otra de motivos marinos.

La comida típica de aquí es el clam chowder, una sopa sobre un pan francés redondo (sourdough) abierto por arriba. Está delicioso, pienso repetir.

Otro producto típico es el chocolate Ghirardelli. En el Starbucks del puerto (estarán globalizados, pero los zorros saben cuándo no hacerlo) sirven como especialidad crepes, una de cuyas variedades consiste en una tableta entera de chocolate Ghirardelli fundida encima. No comments.
Cenamos un centollo con vino blanco en un restaurante que hay en la planta de arriba del muelle, con enormes ventanales que dan al Golden Gate. Eso es vida.
El vino de California es barato (de precio) y de excelente calidad, yo creo que si tenía tan mala impresión de él es porque probablemente el que nos llega a Europa no sea muy bueno, o yo no hubiera probado una muestra lo suficientemente amplia, pero a partir de ahora todos mis respetos.
Bueno, llevo poco tiempo aquí y mi experiencia es sobre todo culinaria. Me dijeron que los mejores de la ciudad eran los restaurantes asiáticos, sobre todo los tailandeses y vietnamitas, y me dio agonía por el picante, todo para mí, por lo que tengo el estómago echado abajo, y eso que suele ser a prueba de bombas. A ver cómo continúa la cosa.
Y muchos donuts, tartas, helados, caramelos raros…

La bahía y el Golden Gate son una pasada, como imagináis y hemos visto en mil películas. Creo que fue en el documental “El celuloide oculto” donde se hace una referencia a alguien que dijo que las películas sí eran verdad, porque cuando la gente volvía después de su primera visita a EEUU siempre decía “es como en las películas”. Pues eso, sí, casi.

Las calles son muy humanas y, a pesar de las cuestas, invitan a pasear (menos mal que estoy andando –y mucho-, si no no sé qué sería de mi bella y esbelta figura, y aún así, no sé cómo acabará la cosa).
Los edificios son bastante bonitos, y el ambiente en ocasiones me recuerda al de Notting Hill, por poner un referente europeo.
Es una ciudad muy cosmopolita, pero sobre todo europea, al estilo de Inglaterra, Bélgica o Ámsterdam, aunque original por las calles en cuesta. Por los tranvías en cuesta le encuentro similitud con Lisboa, también por el mar al fondo, y a ratos recuerda a Barcelona, pero es más anglosajona.
El toque americano se lo dan los cochazos que de vez en cuando te cruzas, además de detalles como la manera de vestir de la gente, más informal que en Europa en general (lo que me parece estupendo).

La gente me resulta amable, más que la media de ciudades que he visitado (o al menos ésa es mi primera impresión), y uno rápidamente se hace al terreno.
Hay turistas como en todas partes, pero no son tan agobiantes como en España (claro, eso es difícil). Además el tipo de turista me parece que es fundamentalmente interno y, entre eso y que es una ciudad muy cosmopolita, apenas se distinguen de los habituales.

La globalización hace estragos, cada vez más, y la mitad de las cosas que venden en las tiendas de aquí también las encuentras en los chinos de Lavapiés o en las tiendas de ropa de la Gran Vía (nada más salir a la calle me encontré con una chica que llevaba mi misma chaquetilla negra que compré en el H&M de Madrid, se me quedó mirando con cara de mala hostia, mientras que a mí me hizo mucha gracia la coincidencia, aunque cuando pensé que a ella le había costado más barata y que si yo me hubiera esperado unos días también me hubiera salido así, me cambió la sonrisa), pero todavía, rebuscando un poco, se encuentran diferencias interesantes.

¿Lo mejor? El dólar en su vida ha estado más débil frente al euro que en estos momentos, lo que hace que casi todo, al cambio, esté bastante barato. Un café te sale más barato que en Madrid y comer ni te cuento. Aquí se come bien por diez euros por persona (y cuando digo bien me refiero a muy bien, que estoy tirando por lo alto).
La ropa también está muy barata, y los zapatos, y todo lo tecnológico. Esto va a acabar siendo mi perdición, lo sé.

En definitiva, esta ciudad es una pasada, voy a estar un tiempo respetable y me da la sensación de que me va a faltar, pero pienso aprovecharlo lo más que pueda, visitar cada rincón y disfrutar de cada momento. Hasta ahora está saliendo todo redondo, espero que siga así.

En el avión me hice muy amiga de una chica española muy simpática que trabaja en Berkeley, con la que hemos vuelto a quedar, y mi compañero de piso vivió en esta ciudad no hace mucho y me ha dado una lista de lugares y consejos interminable, pero si alguien tiene alguna recomendación, en especial gastronómica, será bienvenida.

Hablando de otra cosa, y de lo mismo, aquí la primera noticia en todos los medios es lo que está pasando en Jena y las manifestaciones en contra del racismo, no sé qué se habrá oído en España de esto.
También hay debate con la sanidad pública, lamentable, me da pereza reproducir las barbaridades que sueltan algunos. Y Schwarzenegger es un zorro, cuando le conviene le da la razón a Bush y cuando no barre para sus votos, da miedo ese tío, tiene bastante poder.

Viendo la tele me he quedado flipada con los anuncios relacionados con la sanidad y la estética. Ejemplo: se ve un león que ruge, es tu hambre, luego se ve un gatito, y tu hambre se puede ver reducida a un gatito con un gracioso implante de ¡reducción de estómago!. Flipping, flipping. Pero el que más gracia nos ha hecho ha sido el de los abueletes en silla de ruedas haciendo coreografías y de excursión por el monte con el nuevo modelo de sillas motorizadas.

No me he hecho ninguna foto y, aunque no soy de fotos, estoy sufriendo, porque hay cada rincón... No me traje cámara y estoy en la duda de si comprarme una, porque al fin y al cabo la mía es muy antigua, sólo permite veinte fotos y la batería no le dura nada (y encima no encuentro el cable del ordenador, que por eso no me la he traído). Mañana veré. Todo puede ser que para poder llegar a México me tenga que agenciar una esquina.

Y quedan días, quedan días…

Mmmmm, lo que no se ve en las películas:
San Francisco huele muy bien, a mar, a caramelo y a flores. :)

22/09/2007 16:03 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 21 comentarios.

un breve

20070917232822-golden-gate.gifMe voy de viaje, por lo que frecuentaré menos estos lugares virtuales, pero creo que dispondré de internet, así que no os libraréis del todo de mí. Iré informando según tenga tiempo.

Hasta muy pronto.

Iwi.

17/09/2007 23:28 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

Reencuentros

Fred Astaire - Dancing cheek to cheek

Hay días que se sabe, que va a ser especial, pero otros ni lo sospechas. Hoy ha sido uno de estos últimos.

A media mañana, recibo una llamada: era de una buena amiga que hacía dos años que no veía y meses que no hablaba por teléfono con ella. Es de ésas que viven lejos pero da igual no llamarse, porque se sobreentiende que no pasa nada, y el día que lo hagas será como si no hubiera pasado el tiempo.
Quedamos para tomar café. Durante una hora charlamos animadamente, contándonos todo a trompicones. Recordé, sonriendo para mis adentros, lo mucho que hablaba, cómo enlazaba los temas, sus incisos habituales. Analizamos los acontecimientos de estos dos años, además del período en que compartimos nuestras vidas, esta vez desde una perspectiva más lejana.
La han trasladado en su trabajo y se viene a vivir a Madrid. ¿Quién nos los iba a decir?, con la pena que nos dio cuando nos tuvimos que separar, que pensábamos que ya nunca más podríamos seguir siendo amigas del día a día.
La conversación me produjo mezcla de nostalgia, de alegría por verla y de ilusión por la nueva etapa que nos espera juntas. Me sentía sorprendida por la sensación de que ella conocía lo que yo quería decir sin apenas hablar (sí que me conoce bien, y no se ha olvidado), por redescubrir que nos reíamos por la mismas tonterías, por hablar de nuestras movidas familiares sin ningún pudor, y todo eso mirándola y pareciéndome por momentos una extraña.
Dijo que me veía feliz, como si hubiera dejado atrás un lastre, y tiene razón. Dijo que se alegraba por mí. Probablemente ella es la que conoce mejor la anterior etapa de mi vida y valoro mucho sus opiniones.
Nos faltó tiempo, porque si algo nos unía eran nuestras largas conversaciones intentando arreglar el mundo. Me gustaban las conversaciones sobre política nacional con ella (yo ligeramente más radical), muy constructivas todas. Me hubiera quedado charlando con ella tranquilamente dos horas más, pero ya habrá tiempo. Ahora está inmersa en esa apasionante actividad que es la búsqueda de piso. (Busca uno sobre los ochocientos euros por la zona de Plaza de Castilla, por si alguien sabe de alguno, que me lo comunique).
Hay algunas amistades que sólo te dan problemas, he tenido demasiadas (recalco el demasiadas, por desgracia), pero hay otras que te hacen recordar lo grande que es a veces ese sentimiento.


Después de esa grata sorpresa quedé con otra amiga que no había visto en todo el verano, ya que ella había estado fuera, de vacaciones. Fue una puesta al día más cotidiana, pero extremadamente agradable también. Mientras comentábamos anécdotas y nos reíamos, se produjo otra llamada, más sorprendente aún que la anterior.


Se trataba de JR. No había vuelto a saber de él desde ¡la carrera! (hace unos añitos ya, ¿eh?). Me pareció transportarme en el tiempo. Tiene una voz preciosa JR, y con el tiempo le ha mejorado. Fue una llamada breve, yo iba en un taxi, con mi amiga y más gente, y no podía hablar tranquilamente tampoco.
La llamada fue, más o menos (resumiendo), así:

- Hola, ¿no sabes quién soy?
- Emmm,
(no lo puedo creer, dudo, pero no hay otra) ¿JR?
- ¿Reconoces mi voz?
- Sí
(satisfecha por mi memoria y sagacidad)
- He encontrado tu teléfono… bueno, es una larga historia, porque yo ahora estoy viviendo en Almería, porque aprobé una oposición, pero antes estuve viviendo en Fuerteventura, y me acabo de trasladar aquí, y mi madre había metido las cosas en una caja, por el traslado, y sacando las cosas de la caja… apareció tu teléfono.
(Se perdía en divagaciones, como excusándose por no haber llamado antes, pero a mí no me importaba nada, yo no necesitaba explicación)
- Ya, yo lo último que supe de ti fue un día que nos encontramos en la facultad
(cuando él ya no estudiaba allí, que fue a arreglar unos papeles, y yo andaba por la biblioteca estudiando para los exámenes de mis últimas asignaturas), que me diste tu dirección de correo y la perdí y ya no supe cómo ponerme más en contacto contigo
- Y te llamaba porque quería hablar contigo y que nos contásemos cómo nos va, y a ver si un día nos podemos ver y eso. Yo ya no estoy con el O pus, ni esas movidas raras…
(palabras textuales)
- Sí, muy bien, a mí también me gustaría hablar. Yo ahora vivo en Madrid.
- Ah, yo estuve ahí ayer.
- Qué pena, podríamos habernos visto.
- Me gustaría llamar también a ML, ¿tú no sabrás cómo conseguir su teléfono?
(parece azorado), o bueno, ¿hace muchos años que no la ves?
- Sí, yo tengo su teléfono, lo cambió, y sí que hablo con ella, vamos, hace muy poco que hablé con ella
- ¿Ah, sí?
(está entusiasmado), ¿la sigues viendo?
- Sí, mucho, si quieres ahora te mando su número en un mensaje
- Estaría bien, muchas gracias. Y eso, me gustaría que hablásemos, no ahora…
- Ahora no puedo, porque voy en un taxi con más gente, pero en otro momento sí, mañana, o cuando sea
- Sí, cuando sea
(se ríe, está feliz)
- Pues hablamos.
- Sí, hablamos.
- Hasta luego
- Hasta luego

A continuación le mandé el número de teléfono de ML, divertida pensando en la sorpresa que ML se llevaría en breve.


Tanto JR como ML pertenecían al grupo de amigos de la facultad con los que tenía una relación más estrecha. Recuerdo a JR, guapo (labios carnosos, pómulos marcados, pelo castaño con entradas), alto, hombros anchos, elegante, amanerado (pero nunca se reconocería gay, esa sería nuestra eterna duda), muy sensible, educado, infantil a ratos, divertido, profundo, con una filosofía de pacotilla muy suya pero encantadora, idealista, ingenuo. Era alguien absolutamente único. A JR hay que conocerlo. Se enzarzaba en discusiones inacabables muy tontas con otros miembros del grupo. Los dejabas, volvías al rato, y seguían en las mismas, pero a un nivel más básico aún.
Su pasión era el cine, y sabía bastante de música.
Era muy buena persona.
La época en la que estuvimos más unidos fue cuando era mi compañero de prácticas de penal, y no hacíamos mal equipo, de hecho sacamos bastante buenas notas.
Pero de pronto ocurrió, que JR se empezó a distanciar de los demás, de nosotros. Acudía menos a las citas y no estaba tan involucrado en nuestras vidas.
Siempre fue bastante religioso, y el resto de nosotros nada, y cada vez menos.
Un día, uno de los últimos que lo vi, tomando todos tranquilamente café en mi casa, nos contó que había ido a un retiro espiritual que había organizado el O pus en un monasterio más al sur. Nos contó en qué consistía, que se había aburrido un poco con tanto rezo, pero que cuando hablaban era muy interesante, que lo pasó mal cuando, al ir a ducharse, todos lo hicieron en ropa interior y él, sin saber nada, se quitó toda la ropa y le llamaron la atención.

La siguiente noticia que tuvimos de él fue a través de nuestro amigo M, otro integrante del grupo. Nos contó que JR, que hasta entonces vivía en casa de sus padres, se había mudado a una residencia del O pus, que distaba escasos 500 metros de la anterior, dentro de la misma ciudad. No le encontrábamos el sentido. Nos contó que JR le había dado un mensaje para nosotras: que a partir de ese momento no podía recibir visitas ni llamadas de teléfono que proviniesen de chicas, así que si le teníamos que decir algo, lo hiciésemos a través de M, que M se encargaría de transmitírselo a él. Nos dejó desconcertados a todos. Durante una temporada comentamos su situación, pero según pasó el tiempo nos cansamos de repetir siempre lo mismo, el tema se enfrió y poco a poco nos fuimos acostumbrando a prescindir de JR.

JR por aquel entonces andaba entre tercero y cuarto de carrera, no era torpe, pero un poco vago. Él y yo íbamos bastante paralelos en la carrera. De pronto, justo al año siguiente me cuentan que JR ya ha terminado la carrera. No lo podía creer. Era imposible, si alguien sabía de sus capacidades era yo, que habíamos estudiado juntos, y yo sabía que eso no podía ser así como así. Pero la aprobó, dos años (cuarto y quinto, y las que le quedaran de tercero que no las recuerdo pero alguna tenía que ser) en uno. No os podéis imaginar lo que eso me abrió los ojos sobre el mundo en el que estaba.

La siguiente vez que lo vi fue el día que comentaba antes en el que él ya había terminado la carrera. Yo no quise entrar en profundidades con él, dejándolo hablar (realmente sorprendida de que se dignara en hablar conmigo) y dándolo por perdido. Nos tomamos un café, durante el cual él miraba alrededor constantemente por si lo veían. Me contó que ahora vivía en Málaga, y que le habían ofrecido trabajar en lo que él quisiera, repito, lo que él quisiera. Él dijo que le gustaba el cine. Entonces lo habían metido en comunicación audiovisual de Málaga, para que hiciese la tesis de lo que él quisiera. A él le gustaba especialmente un director norteamericano. Le habían dicho que no había problema, que en breve tendría arreglada una entrevista con ese director en EEUU.

Me dejó su correo, como quien trafica con algo ilegal, yo no recuerdo si le dejé el mío. Tuve la servilleta en la que estaba apuntado el correo una temporada sobre mi escritorio, pero nunca me decidía a escribirle, porque esperaba que pasara un poco más de tiempo y que él tuviese algo nuevo que contarme, pero de pronto un día la servilleta ya había desaparecido.

Esa fue la última noticia que tuvo ninguno de nosotros sobre JR. De tarde en tarde nos acordábamos, cuando nos reuníamos, y nos preguntábamos que habría sido de él, pero ya habíamos perdido totalmente la esperanza de volverle a ver.


Al rato de haber tenido hoy esa conversación con JR, me llama mi amiga ML (otra con la que hablo menos de lo que debiera, pero que da igual, porque es como si fuera mi hermana). ML estaba partida partida partida de la risa.

Extracto de la conversación:

Yo: -Has hablado con él, ¿verdad?
-Sí,
juas juas juas, tía, se acordaba de la predicción que me hizo en ¡el 94!, que me casaría con un tío que todavía no conocía. Y (en voz baja, como costándole reconocerlo) efectivamente me he casado, la verdad. Tía, ¡que se ha hecho funcionario de prisiones!
-¿¿¿¿Quééééé????, ¿¿¿¿JR????
-Sí, ¿no te lo ha contado?
- Noooooo
- Por eso me río, que ¡a JR no le pega nada!
- Pero nada de nada, ¡pero si es un pusilánime!
- Si ya,
juas juas juas , ¡y que una transexual lo ha denunciado por hablarle mal! Juas juas juas
-¿¿¿Él???, ¿hablarle mal?, ¿¿¿él???, pero si él es incapaz de hablarle mal a nadie…
- Sí, si por eso me río, a saber lo que le diría… 
- ¿Y en qué habéis quedado?
- En hablar más otro día, y en que en breve te llamará a ti.



Estoy feliz, jejeje, ¡hemos recuperado a JR!, jejeje, ha vuelto a nosotros, ¡se acuerda!

Es flipante esta historia, la de vueltas que da la vida, y nunca sabes lo nuevo que te vas a encontrar.

 

05/09/2007 05:54 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 10 comentarios.

Temporalmente coja

¿Recordáis la escena de "Quemados por el sol" cuando hay un trozo de cristal sobre la hierba, al lado de río, donde celebran ese bucólico picnic, y el protagonista, aún viendo al otro descalzo y con riesgo de cortarse, se calla la presencia del cristal? Bueno, si no habéis visto la película obviamente no la vais a recordar, pero tengo que decir que es una de mis escenas favoritas de siempre, por la tensión sostenida, por cómo gradúa el nivel del maldad del protagonista.

(Primer minuto y medio, el joven no sólo le está tonteando a la mujer del otro –su antigua amante-, sino que piensa traicionarlo y denunciarlo como parte de las purgas que tuvieron lugar en la URSS tras la Revolución –que de eso va la película, de ahí “Quemados por el sol”-):



Precisamente comentaba hace no mucho esta escena. Casualidad.

Me he cortado en la planta del pie, con un cristal. Un buen tajo, cinco puntos de sutura. La profundidad era impresionante, de una falange, vamos que por poco no me queda pie que atravesar.
Soy una persona muy aprensiva. Estoy afectadilla. Sangró bastante.

 

 



Un tiempo antes se había roto un vaso y se ve que me dejé un trozo por recoger, supongo que habría caído lejos. Lo pisé con todas mis ganas, el pie descalzo.

Después del momento horror fui al hospital. Lo que allí ocurrió da para un post en sí mismo. Si la persona que me acompañó (gracias de nuevo) quiere contarlo, según su particular manera, que lo haga.

Yo sólo digo que las inyecciones de anestesia en la planta del pie son lo más de lo más.

Ya pasó lo peor, y sobre todo, menos mal que no fue nada más grave.

El corte está justo donde se apoya el pie, lo que me impide andar. Puedo dar pasitos apoyando sólo el talón, pero la postura forzada hace que se cargue el empeine y al poco rato me duela demasiado. En fin, que estoy coja.

Qué bonita semana me espera por delante, con todo el calor de agosto en Madrid y sin poder salir de mi casa. Creo que me voy a buscar unas muletas (nunca antes había andado con muletas), que el bastón no va a ser suficiente. Me veía yo ya con mi bastón, mis tres canas sacadas al viento, tan de película.

Ir a la cocina y al baño es una aventura ahora. Ir a por agua, parece que voy al río. Las escaleras (no hay ascensor) el Himalaya y yo de alpinismo. Ducharse, una playa de ésas con piedras, a riesgo de caerte y matarte a cada instante. Mi cama (de las de Ikea, con escalera de casi dos metros para ahorrar espacio), si ya antes era bastante incordio, ahora parece la cárcel.


Y un calorín general…

 

 

Bueno, ya me he quejado mi ratito. No hace falta que me digáis “pobrecita”, “que te recuperes” y todo eso, que lo presupongo, era sólo quejarme un rato. Soy bastante quejica yo, es uno de mis defectos. Últimamente lo tenía bastante controlado, pero hoy me he soltado la melena.

Bueno, y éste es sólo el principio de la historia, ya iré descubriendo nuevos inconvenientes según se vayan presentando. Os mantendré informados, porque esta semana me da la impresión de que voy a estar muuucho por internet. Con el calor que echa el bicho éste, por favor…

 

31/07/2007 21:07 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 8 comentarios.

La cosa, propiamente dicha

All is full of love

Llegué, a través del país ése, el del miedo, las prohibiciones, el aparente bienestar y el brillo de los felices.

Tras “la línea” me esperaba un hogar, frágil, reconocible, tanto que podría haber sido el mío.

Tardamos tres días en partir, atrapadas por el rojo.

Siguiendo mi costumbre, salimos tarde, dirección San Quintín. Por el nombre pudiera parecer lejos, pero era sólo el principio. Tres horas y motel. Bueno, nos perdíamos, muchas horas y motel. Aquello no está precisamente bien señalizado. Llegamos entrada la noche.

Soy incapaz de describir el viaje fríamente, lo que en términos prácticos significa que no lo describiré bien.

Salimos al día siguiente, en serio ya. El desierto comenzó a hacerse presente. Cactus de esos típicos de las pelis de vaqueros, que se llaman “cardones”. Enormes, bosques de cardones.

"Cirios”, que son como los cardones, pero de un solo palo. Valles de cirios.

Desierto quiere decir muchos kilómetros sin verde (verde tradicional, que sí cactus) ni habitantes.

Muchos kilómetros.

300, o muchos. Más de 700 al final. El doble de vuelta.

Pueblo a mitad de camino llamado Cataviña. Pueblo = ¿diez casas?

Desierto. Desvío. Desierto. Volcanes. “Cuesta del Diablo”. Bajada en picado, aparición del Golfo de California: bahía adornada por multitud de islas vacías. El mar quieto, había que buscar la gasolinera y contactar con “Sergio”, que nos diría dónde estaba “Antonio el de las tortugas”, que nos alquilaría una choza en la playa.

Hecho. Allí nadie cerraba las puertas. Por no cerrar no había ni puertas.
En la choza de al lado estaba Tom, un guiri viejo y feliz que tenía dos pastores alemanes que eran dos soles. Teníamos nevera y todo, conectada a la batería de un camión, éramos la potentadas del lugar.
En dos días pasaron dos o tres viajeros más, y es julio.

El cielo más espectacular que he visto en mi vida. Ella también los ha visto así, pero lo suyo no cuenta. “Qué bonitas las luces del cielo”.

Playa. La verdad es que de noche en el agua me salió un bicho (cosa enorme) y salí escopeteada.

Comimos marisco casi todos los días. Yo, extasiada.

A veces hacía mucho calor.

La carretera transpeninsular hace zigzag por toda la península, centenares de kilómetros de desierto en cada transición.

Por capricho poníamos a Chavela en la radio del coche, o a Silvio, Chico Buarque o Antony, o a muchos, que daba tiempo.

Guerrero Negro, costa Pacífico, marisco, salinas, marismas, continuamos.

Desierto. Cuando digo desierto es desierto, no me repito más.

Oasis. Nunca había visto uno en mi vida. Es como en las películas, un grupito de palmeras sobre una base de agua en mitad de un secarral. Pues oasis. Allí viven algunas personas y da mucha alegría al llegar.

Desierto.

Controles militares. En todo el viaje sufrimos seis o siete. ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? (Ésas preguntas que se hace la humanidad desde el principio de los tiempos, te daban ganas de contestarle una barbaridad, pero te contenías). A veces nos interrogaban, a veces nos registraban más. Se supone que buscan drogas. Sobre todo había cola a vuelta. Nos reíamos. (Recuerdo especialmente un control). Como hace calor ponen maniquíes para dar el alto. Les hubiéramos sacado fotos pero nos conteníamos, no era plan de buscar problemas.

Santa Rosalía, en la costa del Golfo (9000 hab), lo más habitado en 300 kilómetros a la redonda, por lo menos. Antiguo pueblo minero –cobre-, explotado por una compañía francesa, ahora en decadencia. Las casas eran de madera, prefabricadas, cien años de antigüedad, coloristas. Eiffel diseñó la iglesia, de chapa. Cuando llegamos había misa. En la casa de la cultura se daban clases de bailes polinesios.

Mulegé, costa del Golfo, otro oasis, llegamos anocheciendo.
Calor y humedad para reventar. Si hay algún culo del mundo (con todos mis respetos, que para ellos seremos nosotros), es éste.

Playa.

Yo, con todo lo que lo he criticado, pegada a ese aire acondicionado.

Cataviña, de nuevo. Hotel perdido (diez horas rezando para que hubiera habitación, que si no con las cascabel nos tocaba dormir), hotel maravilloso, caro, con piscina, bonito, colores mexicanos, cardones. A vivir me quedaba yo allí.

 

(En la foto salgo yo, pequeñita, a la derecha, para que veáis las dimensiones de estos "cardones").

Desierto.

San Quintín, de día, tiene interminables playas de arena blanca, y los lugareños parecen no apreciarlas. Dunas y pelícanos, y evangelistas bautizando, vestidos de blanco. Así, como fauna autóctona. El agua está más fría en el Pacífico que en el Golfo, cuestión de gustos.

Y vuelta a Ensenada, que parece el súmmum de la civilización.

Tijuana, San Diego, Philadelphia… Madrid.

Muy mal descrito todo, no puedo hacer simulación de análisis sociológico porque pocas personas había. Es tan diferente que por mucho que diga no refleja la realidad, de tan inhóspito y remoto.

Veinte mil maneras y perspectivas habría de describir este viaje, ésta es sólo una.

24/07/2007 04:23 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 7 comentarios.

Preludio onírico

A los amigos blogueros: os he leído, todo todo, como la niña del anuncio. No he respondido por falta de tiempo, y por falta de disposición, más probablemente. Especialmente a la “Mala” (dame tiempo).

Fui al concierto de Björk, el 18, en Las Ventas. Björk es divina, definitivamente. Cantó “Hunter”, oh sorpresa, la segunda, y Bachelorette, y casi todas. “All is full of love” no, Nayib la echó de menos.

Más que “preludio onírico” debería llamar a esto “preludio alcohólico”, pero una es fina.

Yo pretendía haceros un resumen de mis vacaciones, día por día, lo que pasa es que tengo tal cúmulo de sensaciones que no doy abasto. Necesitaría a la dueña de Tizón, tan psicoanalítica y práctica ella, pero está por los nortes.

Lo suyo era eso, un día por día, y no es sólo el atasco emocional, sino el destartalo alcohólico. “Como Humphrey Bogart, en la barra de un bar”, decía Nayib hace unas horas. Sí.

Pagan poetry. (También la cantó).

Quería contar el viaje, esas horas, los kilómetros por el desierto. El amor y el paisaje lunar. La brevedad y la eternidad todo en uno, como el champú y el acondicionador.

Quizá esto se quede en preludio, y no llegue a más, me temo que suelo ser así.
Por si las moscas, os dejo las fotos (algunas)

Luego llegaron los días de Madrid, como si no conociera la ciudad, pisarla como nueva. La vida me regala otra vida, pequeña, contenida.

Durante meses no quise pensar en el futuro, supeditándolo todo a pequeños planes, a la inmediatez.

Ahora la vida se extiende ante mí como ese desierto, inmensa, abierta. Deseo hecho realidad, maldición que soportar. La copa se acaba y la vida queda. Dramática me he puesto.

Las imágenes luchan por su puesto en la memoria, y yo me niego a darle prioridad a ninguna…

24/07/2007 02:14 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 2 comentarios.

CERRADO POR VACACIONES

Como ya dije en un post anterior, el lunes (2 de julio) me fui de vacaciones, y aquí estoy, living la vida loca, muy contenta, la verdad.

Estaré fuera un par de semanas, y en este tiempo no escribiré ningún post.

Pasadlo bien, tanto si os váis de viaje como si os quedáis en vuestros lugares habituales.

Nos leemos pronto.

Iwi

 

05/07/2007 01:26 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 4 comentarios.

Pasaporte, en Madrid y verano

 

 

 

Llevaba varios días queriéndome renovar el pasaporte. En realidad, el que tengo no caduca hasta octubre, pero como es el modelo antiguo, y el lunes parto hacia los USA, necesitaba el nuevo.
Me empezaba a urgir, y el viernes, por circunstancias que no vienen al caso, no pude ir.
Miré por internet cuál era la comisaría más cercana a mi casa y los horarios. Lo ponía bien claro: calle Tal, número Tal, de 9 a 14 horas.

El lunes, a eso de las once, me dirigí tan tranquila a la comisaría, y nada más llegar, veo una especie de tumulto en la puerta. Me acerco, agudizo el oído y casi me caigo para atrás. No quedan números. ¿Números? No quedan números. Para hoy no hay números. El policía de la puerta sólo hace repetir la misma frase. ¿Y a qué hora hay que venir? A las nueve, mañana a las nueve se repartirán nuevos números.
Menos mal que me dediqué a hacer preguntas a los que se encontraban allí esperando, porque descubrí que había que irse a las siete y media para hacer cola porque si llegabas a las nueve o más tarde ya no pillabas número.
En ese momento también tuve la lucidez de ir a preguntarle a la de información (espera cola) si la foto que acababa de hacerme en el fotomatón era válida para el pasaporte, y me dijo que ése modelo sí, pero que la foto en concreto no, porque tenía un ¡brillo blanco! Toma ya. Tres euros tirados.

Me pregunto yo… sé que quizá es una pregunta tonta: si es una comisaría que se dedica exclusivamente a la tramitación de documentación, ¿por qué pone en el horario de 9 a 14?, ¿por qué en ningún sitio explican que si no vas de siete y media a ocho y media no te atenderán?
Encima el policía de la puerta tampoco te lo explica si no lo sonsacas. Y tampoco lo explica ningún cartel. Tan sólo hay colgado uno, viejo, donde figura escrito a mano, con una letra casi gótica: “Agotados los números para pasaporte”.
También hay otro que explica que el plazo de tramitación es de cuarenta y ocho horas. Ahí respiré tranquila. Me daba tiempo.

También me enteré, exponiendo mi caso a unos y a otros (en realidad casi todos se encontraban en circunstancias parecidas), que si a ultimísima hora te presentas en el aeropuerto, con un billete, te lo hacen en el acto, pero no quise ser tan arriesgada.

Total, informada, me fui a hacer unas compras para mi viaje y de tapeo con una amiga.

En un grave error de cálculo, esa misma noche, no se sabe cómo, acabé de copas con mi amiga, y llegué a casa pasada la una de la noche, con un tajón respetable.

No tengo remedio ninguno. ¿A quién se le ocurre?

Qué horror, qué mal cuerpo cuando me desperté. Muriéndome, descubrí que había overbooking en el baño, por lo que al final he llegado a las ocho a la comisaría.

Había una cola importante, aunque estaban mezclados los del DNI (que también van por número) y los del pasaporte.
A las nueve repartieron los números (algunas personas que habían esperado cola se quedaron sin ellos), y a mí me tocó el 59. Guardé el número, modelo carnicería, cuidadosamente en mi cartera, no fuéramos a tonterías.

No parecía mal número, el 59. La cosa aparentemente mejora cuando veo (en una pantallita luminosa, modelo carnicería igualmente) que empieza a contar a partir del once.

El pánico empieza a cundir cuando descubrimos (yo y los amigos que a esas alturas ya me había hecho) el ritmo al que evolucionaba la cosa. A los pasaportes se dedicaba una sola funcionaria, y ¿cómo describirla? ¿parsimoniosa?.

Hicimos cálculos, iba a unos trece números por hora. Sin embargo nos resistíamos a aceptarlo, pensábamos que en algún momento aquello aceleraría de alguna manera mágica.

Desayunamos, me hice nuevas fotos. Me dio tiempo a buscar una tienda de fotografía (por no sacar brillos esta vez), pero estaba cerrada. Otros tres euros en un fotomatón. Cinco años más con un pasaporte con foto con cara de espanto, con lo bien que había salido en las "inservibles".
Nos dedicábamos a estudiar los movimientos de la funcionaria, a criticarla (obviamente), a contar experiencias similares, a despotricar de la Administración.

La gente se llamaba de nombre su número, de apellido DNI o Pasaporte. Por ejemplo, yo era 59 Pasaporte. Aunque al final se hicieron grupos más cerrados y ya nos llamábamos por el nombre verdadero.

Charlando con unos y con otros, me enteré que de las quince comisarías que expiden documentos en Madrid cinco están en obras. Nadie ha pensado, obviamente, en trasladar a esos funcionarios a las que se mantienen abiertas, ni en hacer las obras en invierno, o qué digo yo, en otoño, ¿primavera? No, en verano, que es cuando casualmente (y lo saben) las comisarías se desbordan de gente que viene a renovar sus documentos porque se va de vacaciones.

Caso aparte merecen los niños. Hé ahí otra. Los niños, que acaban de coger vacaciones, ya pueden ir a comisaría y sacar los pasaportes para viajar con sus padres.
Cuando veíamos que padre/madre con niños se acercaba al mostrador nos echábamos a temblar, tardaban considerablemente más que los “singles”. Supusimos que, al ser la primera emisión de pasaporte, la gestión era más larga. Los extranjeros también eran temidos, pues solían echar su rato, aunque no comparable al de los niños.

Me he encontrado con gente que venía de otras comisarías, dándolo por imposible, y decían que la comisaría a la que yo fui es la mejor.

Por lo visto, en la de Santa Engracia (que abre también por la tarde, no como a la que yo fui), la cola es kilométrica, y a las dos, cuando cierran, después de no haber podido hacer nada en toda la mañana, la gente se queda esperando hasta que a las cuatro vuelvan a abrir.

Nos alucinábamos continuamente cada vez que el policía de la puerta le decía a todo el que iba llegando (sin tener ni idea de dónde se estaba metiendo y guiándose tan sólo por los horarios publicados en internet o colgados de la puerta, como yo había ido el día anterior) que no quedaban números, que mañana a las nueve. A veces éramos nosotros mismos a los que nos daba pena la gente y le explicábamos bien cómo iba toda la movida. Al no dar correctamente la información, no sólo le estás haciendo perder a la gente un día, sino dos, pues el primero se suele pagar la inocentada, si no es de no conseguir número, como me pasó a mí, de pensar que vas a tardar mucho menos de lo que al final tardas.
En un momento determinado, viendo que aquello avanzaba tan poco y empezándonos a asustar un poco, decidimos esperar un rato en la cola de información (no había otra cosa que hacer) y preguntar si había la posibilidad de que se quedase gente fuera a pesar de tener número. Y nos respondieron categóricamente que no, que si teníamos número nos atendían. Respiramos aliviados, sobre todo porque en mi grupo éramos de la zona de los cincuenta y tantos y los sesenta y pocos, y sabíamos que más o menos entrábamos, pero a pesar de las palabras de la de información, no nos terminaban de cuadrar las cuentas sobre cómo iban a entrar los 99.

Así pasaron las diez, las once, las doce (parece la canción de Sabina) y… ¡la una! Me atendieron, por fin, a la una.

La señora que llevaba el 99 tiene que estar contentísima, sobre todo por las mentiras que nos echaron los de información diciendo que entrábamos todos. Es completamente imposible que esa señora haya entrado según el ritmo que hasta la una pude observar.

Ah, y el cartelito que pone en la puerta de que los pasaportes te los dan a las cuarenta y ocho horas es mentira, yo puedo ir a recogerlo el viernes de nueve a dos. Eso son setenta y dos horas, si no se me ha olvidado contar.

Aunque bueno, visto como está la cosa, hasta contenta debería de estar de que por fin vaya a tener mi nuevo pasaporte e irme de vacaciones.

Había pensado en sacarme el carnet de conducir internacional. Le van a dar mucho. Pienso conducir, si al final lo hago, con mi carnet normal de España.
Una canción , para relajarme/relajarnos.

¿Funciona el Odeo? No, no lo puedo creer:


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26/06/2007 17:20 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 10 comentarios.

Conexión maldita

Aprovechando que ha venido un amigo a visitarme este fin de semana, he decidido bajarme al sur en coche con él.
Como yo suelo hacer las cosas, siguiendo mi línea, he planificado de pm el viaje, pero ejecutado fatalmente mal. Empecé ya descuadrando el sábado por la noche, cuando me dormí bastante más tarde de lo previsto. Con gran falta de sueño, el día transcurrió como si nada pasara: tranquilamente quedamos con gente, comemos, con mis cañitas, vamos a otro sitio, un café relajado, a la velocidad del rayo hago la maleta, relajadamente departimos con mis compañeros de piso y salimos a las siete y pico de la tarde.

Mi madre no espera ni a que llegue para echarme la bronca. Lo hace por teléfono, por salir tan tarde y conducir de noche. Decido aplicar la técnica “me resbala”.

El objetivo principal del viaje es dejar mi coche en el garaje de mi madre (sí, me he rendido, es insufrible el estrés al que me somete en Madrid, además del gasto económico), unos papeleos y recuperar unos documentos de entre el montón de papeles arrebujados que guardé después de la mudanza.

El viaje se me hace ligero para lo que cabía esperar. Mi amigo se ofrece a conducir, pero me niego. Echaré de menos mi coche.

Llego a casa de mi madre, relativamente temprano para lo pensado, a la una y media, esperando comité de bienvenida, confeti y banda de música, por lo menos. Decido no dar en el timbre, usar mis llaves y darles una sorpresa. “¡¡¡Hoooola!!!” Silencio. La única iluminación viene de una lamparita del pasillo. Veo un ordenador encendido, debe haber una persona cerca. “Hooola”. El ordenador se había quedado pillado en “error en Explorer…” antes de apagarse y le doy a “finalizar programa”. Me dirijo a la cocina. “¿Hola?” Nadie.
¿Mamááá?”.
Voy al dormitorio, se levanta mi madre, me da un beso, me dice que si tengo hambre hay ensalada en la nevera y se vuelve a la cama.

Vaya.

Me como la ensalada, porque desde la comida del mediodía no me he echado nada al cuerpo.

Quiero hablar con alguien.
Debería estar cansadísima y tener un sueño demoledor, pero no.
Quiero hablar con alguien, algo de animación. No están ni los gatos.

¿Qué pasa aquí, por qué no tengo sueño? De pronto, caigo en la cuenta: además del café de la sobremesa me he tomado dos redbulls por el camino.
Yo no sabía lo que era un redbull hasta hace tres meses. Detestaba su sabor, pero, ajá, existe el “light”, que no está tan malo (el sabor a medicina está levemente atenuado) y con un poquito de esfuerzo se puede tomar. Bonita cosa he descubierto, con lo mal que sé que me sientan los excitantes.

Decido retirarme a mi habitación, en la planta de arriba. Subo la maleta y según la deshago, me doy cuenta de la gran cagada: me he dejado en Madrid las llaves del baúl de los papeles. Bieeen.

No hay dolor. Mañana pensaremos la solución.
A falta de personas reales, me decido por las virtuales y me dispongo a encender el ordenador.
A ver… “Preferencias del sistema”, “Red”, “casa madre” (ya lo había configurado en una ocasión anterior, hace unos tres meses, cuando se instaló el wifi en esta casa, y el ordenador lo recuerda). Perfecto. Esperamos un segundo, unos segundos…, un minuto… Empiezo a mirar a mi alrededor, desconcertada, como si la respuesta me fuera a venir del exterior. Bueno, igual no lo he hecho bien. Empiezo a toquichear opciones. Nada. Reinicio el ordenador, no sé por qué, pero lo hago. De pronto aparecen unas letritas “Jazztel Wireless”. JA. Ya está.
Leo el post de Omanero y pienso: “qué gracia, justo estaba yo con la conexión, pero ya está arreglado, mira tú, es verdad que los macs son fáciles”. En ese momento, salta el Messenger del Dock, señal de que se ha caído. Miro el AirPort y ¡su p... madre!, otra vez en blanco. (El AirPort en los mac, para el que no lo sepa, es como un medidor de cobertura del wifi, con cuatro rayitas que se ven rellenas o no dependiendo de la calidad de la señal). Aquí me desquicio. ¡Ahora no he tocado nada, no puede desaparecer así como así! Es imposible que sea por culpa de nada que se haya hecho a través del otro ordenador porque son las mil de la noche y está apagado, que lo he apagado yo con mis manitas. ¿Qué pasa aquí? Espero, quizá sea algo momentáneo, espero, espero, me leo las páginas que tenía abiertas, para hacer tiempo, espero, y no.

Houston, tenemos un problema.
Es ese momento intento tranquilizarme a mí misma porque me doy cuenta de que es una combinación fatal la desesperación por arreglar una conexión con la ingesta masiva de redbull.

A ver, tranquilidad. Volveré a repetir los pasos que di anteriormente, me digo. Acabo apagando y encendiendo el ordenador tres veces. Rendida ante la evidencia, decido bajar y comprobar que los cables del router están bien ajustados. Los aprieto, uno por uno, y subo. Nada. No puede ser que no funcione, porque hace un momento ha funcionado, y era la de esta casa, no la de nadie más. Me desespero y empiezo a considerar que quizá sea un problema demasiado complejo y que debería resolverlo al día siguiente.
Pienso que me conformaré sólo con leer un correo que me había quedado por abrir, aunque tenga que conectar el ordenador por cable. Decido bajar, con calcetines y el mac en las manos, por las escaleras, trampa mortal donde las haya, porque los escalones tienen una banda de madera que si las pisas ríete tú del patinaje sobre hielo. Jugándome la vida, y sobre todo la de mi mac, llego abajo sana y salva. Después de una fiesta de apaga luces-enciende luces, ésta no es-la otra tampoco, localizo el teatro de operaciones. Busco un cable, busco un cable, busco a jacks. No hay cable. ¡¿Cómo no puede haber cable?! Cuando me empiezo a hundir sin remedio, miro el AirPort, y ¡está bien!. Ya hay Internet. Sin caber en mi de gozo, vuelvo a iniciar la ascensión, mucho menos peligrosa que el descenso pero no por ello exenta de riesgo.

Me voy, toda feliz a mi cama, y… “Servidor no encontrado”. Me cambia el gesto de la cara, aunque ya intuyo cuál es el problema y no lo quiero creer. Me acerco a la puerta: no. Me acerco a la escaleras: ¡sí!. Voy reculando hasta la puerta. Aguanta, aguanta, va bien. No. ¿Cómo? Sí, vuelve, vuelve, falsa alarma. Acabo dando vueltas por toda la habitación, como el que va midiendo radiactividad. Tras numerosos movimientos prueba-error, llego a la conclusión de que en la zona del cabecero de la cama no hay cobertura, pero sí en la zona de los pies, aunque débil, sólo de dos líneas.
Identificado el problema, decido ponerle solución: coloco la almohada en la zona de los pies, a modo de mesa para el ordenador. Cuando me dispongo a entrar en faena, la red se cae, otra vez. Al borde de la desesperación, lo elevo con los brazos, como clamando al cielo, y oh sorpresa, vuelve, con sus cuatro rayitas completas. Lo miro con escepticismo, lo bajo, vuelve a dos rayas, tres, lo subo, dos, lo bajo, una, tres, lo desplazo hacia una esquina, parece que se estabiliza en dos. Mentira, que cuando más convencida estaba, se vuelve a caer. Se ha vuelto loco, definitivamente se ha vuelto loco, y me va a volver loca a mí también.
Me niego a aceptar la evidencia de que probablemente, mi habitación, mi cama, sea el único lugar de la casa donde no llega el Wifi. No puede ser. Me niego.

Me voy a la cocina, no sé si por obtener calidad de la conexión o porque tengo más hambre. De golpe me levanto y me lanzo sobre la nevera. Era hambre. Maldición, es verdad que la dieta ha llegado a esta casa. Gazpacho, vitalíneas, frutas y verduras. No me gusta la fruta tan fría si no es pleno verano. Hay cerveza, será por si llegan invitados. La miro con ojos de deseo, pero no, no puede ser. Desisto: ¡a la despensa!. ¡¿Nada?! Un paquete de galletas dietéticas… vacío.
Me dirijo hacia el lugar secreto donde mi madre esconde el chocolate, y sólo yo sé, que es detrás del aceite, sal y botes varios (bueno, ni ella ni nadie que la conozca lee este blog, no creo que sea tan grave descubrir su sitio). Nada.
La única solución se convierte en cocinar. Pasando, puedo superarlo.
¿Quééé quieeeeeres?”, se oye desde un espacio indefinido. Glups. “Naaaada”, respondo. Decido coger mi mac y cual camarera torpe volver a mi habitación. Al final, durante la retirada, descubro un plátano. Bueno es, visto el panorama.
Tras mi incursión en la cocina una idea acude a mi mente: alargar el router lo más posible. Durante la operación tiro una papelera y una lámpara de mesa, para al final conseguir alargarlo… un metro. Vuelvo esperanzada de que ese metro sea el mismo que separa los pies de la cama del cabecero. Voy, dispuesta y convencida, me siento en la cama, orgullosa de mi ingenio a altas horas de la noche, y… no, la conexión se vuelve a perder. En los pies de la cama seguimos igual.

Me recupero del disgusto como puedo.
Pienso, pienso, nada.
Mientras pienso, me voy de paseo por el pasillo con el mac bajo el brazo. Es evidente que en la escalera va, en el pasillo también. Abro puerta, cierro puerta. Le afecta.

Conclusión final: Se mantiene (dos o tres rayas de media) si dejo la puerta abierta y me siento en los pies de la cama, aunque con alguna caída esporádica. (Tanto rato para esto).
Conclusión 2: con la puerta entreabierta tan solo 5 cm. también vale.
Nota positiva: cuando va, va rápido.
Conclusión 3: se soluciona comprando un cable telefónico más largo, evidentemente.
Conclusión 4 y más importante de todas: no vuelvo a tomar redbull.

(Y eso que no es he contado la primera vez que me tomé un redbull entero: en esa ocasión me dio por quemar un palé de obra en una chimenea, poco a poco -porque no entraba completo y no se podía partir-, cuidando de que el fuego no pasara al resto de la casa; tres horas tardé).

El redbull ha despertado el monstruo obsesivo que había en mí.

Total, al final para nada, porque cuando por fin he conseguido identificar y solucionar el problema, ya no tenía ganar de navegar, ni de bloguear ni ná de ná.

Ahora, sigo sin poder dormir.

04/06/2007 07:35 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 4 comentarios.

Kirikita, la niña refugiada

El vuelo para el trayecto Madrid- Casablanca con EasyJet sale por unos 30 euros ida y vuelta, pero ¿no es mucho más emocionante hacerlo en coche?
Claro que sí.

Yo sé que por mucho que explique nadie podrá captar completamente la atmósfera que se ha vivido en este viaje, donde se pasaba de la felicidad a la pesadilla varias veces al día y con una facilidad pasmosa.
Para empezar, hay que considerar que si metemos a tres adultos y una niña de tres años en un coche durante varios días, sin ninguna otra influencia del exterior que un disco de punkrock de los 80 (porque había cuatro cds más, pero ése era EL CD), el resultado no puede ser normal.
Sin duda alguna, la protagonista absoluta del viaje ha sido Kirikita, la niña. (Mariquita, dicho con lengua de trapo es Kirikita).
Las conversaciones se vuelven repetitivas:
Me llamo Kirikita”, “no, te llamas Paula”, “no, yo no me llamo Paula”, “te llamas Kirikita”, “noooo”, “te llamas árbol”, “nooo”, “te llamas perro”, “noooo”, “te llamas Candela”, “nooooo”, “Kirikita”, “¡¡¡Que no me llamo Kirikitaaaaa!!!” Así durante horas. Después de varios días de lavado de cerebro la pobre niña casi acepta que se llama Kirikita.
También tenemos como más destacados los juegos del “cocolilo” y el de “me como tu nariz”, y el cuento estrella era “Caperucita” en todas las variantes posibles, por encima incluso de “Los tres cerditos”.
También despliegue de emociones básicas: “estoy triste”, “estoy enfadada”, “estoy triste y enfadada” (cada palabra con su entonación particular, escenificando) o “sólo estoy triste”, “estoy contenta”, “tengo miedo” (y Kirikita, que comienza a demostrar un arte especial para el chantaje emocional, las utilizaba hábilmente para conseguir sus objetivos).
Todo intercalado con la bonita canción: “Yo tengo un amigo que se llama Jesús”, “Yo tengo un amigo que se llama Kirikiiiita…”, y “Allah Akbar” (Alá es grande), por lo del toque local. Una locura.
Al final, aunque Kirikita estuviese dormida los adultos seguíamos hablando de la misma manera. Otra regla era que si otro adulto se unía al grupo, aproximadamente en media hora acababa hablando igual: “ésta sí”, “ésta no”, “me llamo…”, “eres bueno”, “eres maaala”… Conclusión, nivel intelectual general de las conversaciones: de niño de tres años.
Ah, Kirikita tiene sus canciones favoritas, y cansina como ella sola, por la edad que tiene (esa en que los niños son tan repetitivos) y por herencia de la madre, todo hay que decirlo, había que repetir las canciones innumerables veces. “¡Otra vez, otra!” Menos mal que Kirikita tiene buen gusto:
Por orden de preferencia son éstas:
“El Pato” de Talking Heads. Sin duda es la favorita. Cuando en el estribillo cantan “Fa fa fa fa fa…” hay que decir “cua cua cua cuá, cua cua cua cua cua cuá” y si se hace el pato con los brazos mejor que mejor.
“Lompeolas, Lompeolas” de Radio Futura
“Puaj, que asco” de The Clash, durante el estribillo en vez de “Rock the Casbah” hay que decir “puaj, qué asco, puaj qué asco”. Probadlo, pega un montón, ocurrencia de Kirikita.
También le gustan “Love Cats” de The Cure y “Stand and Deliver” de Adam & The Ants (la del caballo, de toda la vida).

Kirikita, la niña refugiada, comenzó a ser refugiada cuando se dejó olvidada su ropita de princesa en casa de la abuela y hubo que comprarle ropitas de niño marroquí en el mercadillo para que no pasase frío, que por cierto, Marruecos NO es el Caribe, hacía un tiempo casi como el de aquí, nos llovió dos días.
Kirikita también se echó un noviete marroquí, un rollo pasajero, era un monstruito de niño y la propia Kirikita renegó de él el último día.
Ah, Kirikita descubrió… ¡el yogur rosa chicle! Se trata de unos yogures con un contenido completamente líquido de aspecto radiactivo y efectivamente de color rosa chicle. Tan solo uno de los adultos tuvo el valor de probarlo y dijo que estaba asqueroso, por lo que los demás no hicimos más intención, pero a Kirikita le encantaban, y debe de tener un gran éxito en Marruecos puesto que encuentras los envases tirados por todas partes. Así que imaginad, cada vez que veía un envase: “quiero rosa chicle, rosa chicle…”. Si la dejabas se podía tomar tres de una vez.
Ah, pequeño detalle, a veces Kirikita se mareaba en el coche y vomitaba, pero la pobre, qué buena es, avisaba para que le dieran una bolsa. Os podéis imaginar el color del contenido, ¿no? Momento cumbre: una de las veces la bolsa estaba agujereada, pasando de mano en mano, chorreando rosa chicle por todo el coche, todos gritando…
El estado general en que estaba el coche por dentro es indescriptible (galletas roídas, botellas vacías, mapas, papel higiénico, toallitas de bebé, papeles varios, cds, fundas de cds, chaquetas, bolsos, bolsas de plástico de contenido incógnita…). Y a lo que habéis imaginado añadid el olor a pollo al ajillo del último día.

Hay más capítulos en este viaje:
  • La primera vomitona de Kirikita, por La Mancha, al mismo tiempo en que caía una tromba de agua espectacular.
  • Cuando diez minutos antes de que salga el ferry nos dicen que uno de nuestros billetes (el del coche) está anulado
  • El frío que pasamos la primera noche
  • El del policía corrupto jubilado, alcohólico, putero y musulmán (creo que cuando se declaraba musulmán quería decir que no era maricón), que conducía de modo suicida, al que nos pegábamos porque era el que conocía los sitios buenos.
  • El particular modo de conducir que tienen en Marruecos, que nos dio tan emocionantes momentos, por no hablar de la espontaneidad de sus peatones o la despreocupación de sus ciclistas y motoristas
  • La hospitalidad marroquí que hacía que tuvieras que comer varias veces, y ninguno sabía cómo negarse. (El pescado buenísimo y muy fresco).
  • El senegalés guapo y caballeroso que nos invitó a restaurante en condiciones
  • “El culto”, escritor marroquí encantador, que nos enseñó su pueblo
  • Perdidos en Casablanca (ése se repetía, era como El día de La Marmota, pues igual, y siempre había alguien que acababa diciendo “es que Casablanca tiene cuatro o cinco millones de habitantes”)
  • "Tenemos que encontrar un super-marché…" (ése se repetía también)
  • "Vamos a coger leña del bosque" ("¿y si robamos un palé?" Ése sí que se repetía)
  • Cuando me tomé un redbull e hice realidad mi sueño de quemar el palé
  • Cuando no llegábamos al ferry de vuelta ni de coña, las discusiones en la frontera con los de allí, cuando llegamos por fin y para celebrar que había salido con retraso (nos habíamos encomendado a Jesús, Alá y las diosas, no sabemos cuales fueron los que funcionaron pero la combinación de los tres da resultado, garantizado) nos tomamos unas cervezas, los mareos luego en el ferry…
En fin, eso por encima y de lo que se puede contar, que ha sido completito el viaje.


PS: Hasta que no he llegado a casa tras las vacaciones y alguien me ha dicho “por lo menos no has tenido que soportar las procesiones” no me he percatado de que era verdad.


11/04/2007 02:42 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 5 comentarios.

Otro día más

Sábado, una y pico de la noche, ya en casita, qué responsable, qué tranquilizador, pero no.
Salí yo de mi casa a la una y media del mediodía o así, que no podía con mi cuerpo de la noche anterior, y de la otra, y de la otra, (sin drogas estimulantes, conste, y muy orgullosa que estoy de ello). Salí yo, a tomar unas cañas, porque qué sol hacía hoy. Dicen que una caña es el mejor remedio contra la resaca, aunque hace poco leyera un artículo que lo desmentía, pero quiero seguir creyendo esa opinión popular.
La primera en un bar que nos cogía de camino, la siguiente en la terraza de otro de la calle Argumosa, qué suerte que unos se iban y pillamos mesa, era nuestra y no nos la quitaba nadie. Una caña, otra y otra, unas tapas para amenizar, que de algo vive el hombre. La compañía, inmejorable. Unos fijos, otros variables, gente nueva. Sol, qué agradable.
Cuando nos levantamos eran las seis de la tarde. Me recordó a los tiempos de la facultad, pero todavía no sabía hasta qué punto este día me los iba a recordar.
Yo estaba dispuesta a volver a mi casa y echarme una siesta histórica, pero tampoco. Alguien sugirió “La Zapatería”, famosa por su sangría, que había sido tema de conversación en la mesa. Y yo, que nunca fui entusiasta de la sangría, me dispuse a conocer ese renombrado y decadente local, no fuera que me faltara en el currículum. Lo más destacable del rato: confesiones de lo peor que has hecho por amor. Obviamente lo mío no voy a contarlo aquí, se reserva a los asistentes, pero no tuvo desperdicio la conversación, lo que me divertí.
De pronto eran las nueve, nadie sabe cómo.
Sabíamos que hoy cambiaba la hora, como siete veces hemos intentado a lo largo del día descubrir si se “ganaba” o “perdía” una hora, las siete de manera infructuosa. Todos los años pasa igual.
Entonces, ya que estábamos al lado, y esperábamos a “Fulanito”, (pero ya nos íbamos, ¿eh?), para hacer tiempo, decidimos tomar algo en “La Negra Tomasa”, sitio cubano por excelencia. Cayeron unos mojitos. Hasta que no fui al baño no me di cuenta de que yo ya había estado en ese bar, cinco años atrás, y que perdí un avión por su culpa. Mola, mola el lugar, me falta ir a comer un día.
Después de eso, en la disyuntiva de si seguimos o nos vamos a nuestras casas, llamó otra amiga, que estaba muy cansada, que no salía, pero que tenía una botellita en su casa, que mejor nos pasáramos y organizáramos algo tranquilo, que ya no tenemos edad para otra cosa. Pues eso, le tomamos la palabra. Ideal. Y como buenas maruj@s, nos tragamos a Gema Ruiz (¿se llama así la ex de Álvarez Cascos?) en Dolce Vita contando sus amores y desamores. La destripamos. Esa mujer no ha podido resistir la mala energía que entre risas y desfases le hemos transmitido.

Y ahora, pues escribiendo un rato, y oye, qué listo mi ordenador, que ha cambiado la hora él solito. Sigo sin saber si se “gana” o se “pierde” la famosa hora, pero creo que me da igual.

Mis mejores deseos al que me lea.
Cancioncita recomendada: "Psycho killer" de los Talking Heads, pero os la vais a tener que buscar vosotros porque no estoy pa Odeo.


25/03/2007 03:06 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 5 comentarios.

¡Dame un euro!

Volvía yo de casa de un amigo, a eso de las once de la noche, hoy domingo, cuando se me acerca un yonki, de éstos terminales, (la calle desierta, la noche ideal, como en la canción), y me dice que le dé un euro.
No llevaba bolso porque sólo iba a salir un momento, que se prolongó por un imprevisto. Contenido de mis bolsillos:
Bolsillo izquierdo: dos monedas de diez céntimos y las llaves.
Bolsillo derecho: un billete de cincuenta euros (a la vuelta de casa de mi amigo pensaba comprar comida en la tienda de los chinos; recordad del post anterior que no tenía comida en la nevera).

Comienza el diálogo, y el regateo…
- No llevo nada, de verdad
- Sí llevas, dame un euro, todo esto muy agresivo, encarándome y acercándose mucho
Me empiezo a acojonar, me doy cuenta de que el tío está enmonado. Cuando digo que estaba terminal es terminal, chungo chungo, que no es por darle más emoción a la cosa.
Sopeso la situación, no quiero darle los cincuenta euros ni de coña, recuerdo una vez que me conseguí escaquear en un caso similar (Granada es muy buena escuela) e intento la misma estrategia, haciéndome la víctima pobre y colaboradora:
- De verdad que no, sólo llevo esto, sacando las dos monedas de diez céntimos y ofreciéndoselas. Ojalá hubiese llevado más suelto que eso, se lo hubiese dado, en este caso sin dudarlo, pero tuve la mala suerte de que la circunstancia fue así.
- Esto no lo quiero, sí tienes más, dámelo
- Que no, de verdad, que esto son las llaves, las saco y se las muestro.
- Que tienes más
- Que no, si es que he salido un momento de casa, no llevo nada
- Sí llevas, no, no te voy a hacer daño, pero sí llevas, lo de que no me iba a hacer daño me alivió bastante, la verdad, y me dio fuerzas para seguir con mi papel.
- Que no… y cojo y le doy la vuelta al bolsillo, con todo el morro
- Bueno, y se va refunfuñando algo.
El yonki, con su enlobamiento, no reparó en que tenía otro bolsillo, y no me lo podía creer.

Respiro aliviada, un poco nerviosa, y sigo calle abajo. Cuando llevo un tramo compruebo que no me sigue, que ha ido por otra calle y continúo andando, giro en la esquina y me meto en la tienda del chino.
Hago mi compra, toda feliz, y salgo con la bolsa en la mano. Y de pronto, oh sorpresa, me encuentro con el yonki de cara. Puse todos mis deseos en que desapareciera la bolsa de plástico, pero no ocurrió. Él la miró, yo la miré, y sí, esa bolsa no estaba cinco minutos antes.
- Ves como sí llevabas más
Ahí sí que me dio miedo. Estaba cabreadísimo, los ojos desencajados.
Glups, glups, glups.
Ahora llevaba en el bolsillo derecho veinticinco euros en billetes y una moneda de dos euros. Vuelta a empezar.
- Es que me fían en la tienda, no os podéis imaginar el descoloque que yo tenía.
- ¡No me lo creo!, normal, normal que no se lo creyera, ¿desde cuándo fían los chinos?, anda que yo también…
- Que no llevo nada, y vuelvo a sacar las monedas de diez céntimos, pero según las saco las vuelvo a guardar, eso ya lo habíamos vivido.
- No me lo creo, que sí llevas
- Que no…
- Como no me lo des ahora mismo todo te busco, eh, ¡te busco!
Ahí me acojoné, porque vivo muy cerca y sí que me lo podía volver a encontrar. Metí la mano en el bolsillo derecho, y palpé. Estuve tentada a darle los billetes, pero me tropecé con la moneda de dos euros, la agarré y la saqué con mucho cuidado de que no sobresalieran los billetes, todo con mucha naturalidad. Cuando el yonki vio la moneda, toda nuevecita y brillante, se le iluminó la cara, y aunque yo ya estaba dispuesta a darle todo el dinero si me insistía una sola vez más, pareció que se conformaba con eso, con lo que me relajé.
- Ves como sí llevabas
- Es que me debían dinero en la tienda…
Lo mejor es que va el tío y me dice:
- ¡Ah, perdona!
No sé por qué tuve que darle esa explicación, parecía que me sintiera incómoda porque me hubiera cogido en la mentira, pero en realidad yo sólo quería buen rollo con un yonki que me podía volver a encontrar cualquier otro día.
Se fue, mirando los dos euros en la mano, por la calle en dirección contraria a donde yo me dirigía. Esta vez sí que aceleré el paso y en más de una ocasión comprobé que no me seguía. Lo que me faltaba era que supiese dónde vivo.
Cuando llegué, alteradísima, le conté lo sucedido a mis compañeros de piso. Me dijeron que si me lo volvía a encontrar se lo dijese a ellos, que venían conmigo a hablar con él. Qué majos son. La verdad es que imponen, en especial uno de ellos, grande, barbudo, con pendientes y voz de ultratumba. Vamos, que si me vuelve a decir algo se lo mando.
También me aconsejaron que en esos casos hay que gritar, que entonces se van asustados, y lo apunto para otra vez, nunca se sabe cuándo ésa puede ser la mejor opción. Aunque, por ejemplo, la primera vez que me tropecé con él creo que no me hubiera escuchado nadie. La segunda supongo que sí, la verdad, pero no se me ocurrió.
En estos casos nunca se sabe cómo uno va a reaccionar y quizá he pecado de temeraria, pero ha salido así y ya está.



19/03/2007 02:45 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

Mi semana

Pasan los días volando y yo me debato entre la culpabilidad por esta vida fácil y el afán de aprovechar hasta el último momento ante la expectativa del nuevo trabajo tras la Semana Santa.
El lunes, mismo día de mi vuelta de Bilbao, me reencontré con mi viejo amigo J., el que se había ido a Nueva Zelanda. Cenamos en Chueca y nos tomamos unas copas mientras me contaba aventuras y desventuras. ¡Qué de cosas!, me encantaría ir allí algún día, pero dice que es muy muy caro.
El martes fue el cumpleaños de Nay, chico encantador donde los haya. Lo celebró en “Las Horas”, un barecillo nuevo en la calle Magdalena que está muy bien, y después de eso nos fuimos a “La Lupe”. Al final quedamos “los de siempre”, que en todas partes los hay, así que me uní a mi grupo natural y, cómo no, cerramos Lavapiés.
El miércoles fui a la entrega de premios del notodofilmfest.com , festival de cortos celebrado en el Retiro, con barra libre al final, y también acabé a las mil.
El jueves no me podía mover.
El viernes estuve en casa de una amiga en las afueras de Madrid, ayudándola a pintar (¿quién me manda a mí hacer esas promesas?). En compensación, mi amiga cocinó una comida exquisita y baja en calorías (existe, existe). Al final me encontraba tan cansada que me tuve que quedar a dormir allí.
El sábado, es decir, anoche, recuperada, el grupo de “los de siempre”, decidido a ampliar horizontes y en un intento por agradarme, se desplazó hasta Recoletos, donde cerramos el “Fulanita de Tal”, bar bollero por excelencia. La noche acabó de día, con el incidente de una puerta atrancada porque se habían dejado la llave por dentro, y tras debates y pruebas con DNIs, tarjetas, radiografías y botellas de coca-cola cortadas, decidí dejarlos y retirarme.

Y hoy domingo me duele todo, el cuerpo, digo, el alma ni siente ni padece. Me ha despertado una llamada preguntándome si me apuntaba a tomar unas cañitas. Esta vez no. Luego me he arrepentido, tengo un hambre canina y no hay comida en la nevera. Es lo que tiene la vida disipada.
Con la media neurona atontada que me queda yo me pregunto: ¿tengo yo ya edad para esto? Y la otra media neurona me responde: no, hija, no.
Pero no sabemos qué nos depara el futuro y hay que aprovechar; además, creo que a mi estado anímico le viene bien este no pensar. Eso me dicen, que tengo que salir, y como veis yo me tomo las cosas muy a pecho.

Y eso es todo, amigos, siento que el post no sea lo más elaborado y sesudo del mundo, y limitarme al diario de mi vida personal, pero no doy para más, la verdad.

 

18/03/2007 14:54 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 2 comentarios.

Mi viaje al País Vasco

Bueno, éste es el regalo que nos hemos hecho mi amiga y yo, para suavizar un poco las penas de los últimos meses: un viaje de seis días en coche por el País Vasco, sin ningún tipo de obligación, vacaciones que se llama, improvisadas y fuera de temporada, lo mejor. El alojamiento gratis: nos quedamos en una casa que la familia de mi amiga tiene desocupada en Bermeo. Además, un amigo común, guapísimo bilbaíno, nos ha acompañado en todo momento haciendo de guía impagable. Quizá hemos acabado más cansadas de lo esperado (se suponía que esto era de relax), pero ha merecido la pena.
Si algo tengo que destacar es el gran sentido del humor de mis acompañantes, que han hecho que lo que más ha abundado en este viaje hayan sido las risas, junto con esa manera de disfrutar de la vida que tienen y que tanto coincide con la mía propia.
Además, he recordado lo que me gusta conducir cuando es por auténtico placer y la libertad que inspira.
Qué gozada de viaje, acaba de pasar por derecho propio a mi lista de los mejores que he realizado.

 

Día 1: miércoles, 7 de marzo de 2007
Siguiendo mi incorregible costumbre, hago la maleta con tan sólo una hora de antelación. Evito los detalles estresantes. Se suponía que debíamos estar en el coche a las diez, recoger las llaves de la casa donde nos íbamos a quedar y continuar hasta Bilbao. Culpa de las dos, salimos sobre las once y pico, pero sonrientes.
Sabíamos por las predicciones meteorológicas que buen, buen tiempo no nos iba a hacer. Lo que no esperábamos, a la altura de Somo… ¿saguas? ¿sierra? (nunca me acuerdo del nombre de este puerto), es que nos íbamos a encontrar con ESO. Todas las variedades climatológicas que no estoy acostumbrada a ver: aguanieve, seguida de nieve y de granizo. Temporal, con todas sus letras. La niebla siempre presente. Jeje, risilla floja.
Para nuestra sorpresa, según avanzamos, el tiempo mejora, pero cuando entramos en el País Vasco vuelve a empeorar. Llueve de una manera considerable, de ésa en que con tan sólo unos segundos de exposición ya estás empapada.
Llegamos a Bilbao a las tres y pico. Nuestro amigo nos esperaba cerca de la Iglesia de San Nicolás. Dejamos los coches en el parking y nos fuimos directos a por una cañita, que nos la merecíamos. Seguía lloviendo. Risas, puesta en común, risas. Otra cañita, ellos se pasan a algo más fuerte, yo tengo que conducir todavía. Nos movemos a un bar de la modernidad bilbaína, ¡cuánta anoréxica!, en serio, exagerado. Pero Bilbao nos gusta.
A las ocho y pico, decidimos reanudar nuestro viaje. ¡Qué viento al volver al parking! Nos volábamos y eso, unido a las copas de más, provocaba aún más risa, parecía increíble.
Nos dirigimos a Bermeo, nos equivocamos y tiramos por la carretera de la montaña. No me importó. Incluso de noche, todo el paisaje, las carreteras sinuosas y la humedad en el ambiente, me recordaban inevitablemente a mi querido Gales. Cuando llegamos, a eso de las diez, muertos de hambre, decidimos tomarnos algo en una taberna: unos txacolís y unos pinchos. Después de eso nos retiramos, no dábamos para más.

Día 2: jueves, 8 de marzo 2007
Nos levantamos cuando nos pareció, es decir, tarde.
Mi amiga me despertó a eso de las doce, eufórica, anunciándome que había salido el sol y que debíamos aprovecharlo. Nos vestimos rápidamente y salimos a pasear por el pueblo, que por cierto es precioso. Está en la costa, pesquero, auténtico, rodeado de colinas verdes. Los bermeanos son conocidos en la región por ser muy suyos, y fama especial tienen las bermeanas, auténticas administradoras de las economías familiares debido a las largas ausencias de los maridos cuando se hacían a la mar, por lo que se puede decir que en el pueblo siempre ha imperado un auténtico matriarcado.
Visitamos la iglesia, la misa era en euskera, un hecho curioso para alguien de tan lejos como yo. Paseamos por el muelle, con la pequeña isla de Ízaro al fondo, y mi amiga, que es oriunda del lugar, me contó algunas de las leyendas que la rodean. Hacía muchísimo viento y era hipnótico contemplar las olas romper con esa violencia. Tras el mágico momento comenzó a llover de nuevo, por lo que corrimos a refugiarnos en un bar.
Cuando la lluvia cesó fuimos en coche al cementerio, que es impresionante, situado sobre un acantilado con vistas imposibles y cuajado de panteones familiares con esos nombres vascos largos y enrevesados de pronunciar. Ya en el coche, decidimos continuar hasta Mundaka y fue una decisión más que acertada. El verde no dejaba ni un resquicio y, a pesar de los días de mal tiempo, el mar tenía unos tonos azules verdosos tan bonitos que era todo de cuento. Mundaka es un lugar idílico, con una ría acabada en una playa infinita de arena clara rodeada por acantilados. Tomamos unas cervezas y unos txacolís, junto con unos pinchos, en un bar que da al pequeño puerto, y más agradable no podía ser, hasta la música, suave y electrónica, acompañaba. Luego paseamos un poco y nos tumbamos sobre la hierba aprovechando unos rayos del sol que había vuelto a salir. Al subir al coche nos atrapó la voz de Brian Ferry cantando “More than this”, por lo que decidimos posponer un rato la siesta y continuar el viaje hasta Bakio.

 

 

Playa de Laga, Mundaka

La carretera que lleva hasta este lugar desde Bermeo discurre paralela al mar, a gran altura y rodeada de árboles, con muchas curvas que obligan a ir a poca velocidad, lo que favorece la contemplación de un paisaje que hace que estés más cerca del cielo de lo habitual. En Bakio, animada por tanto disfrute, metí el 4x4 por la arena de la playa del pueblo y así recorrimos toda la orilla.
A la vuelta, paramos en Eneperi, un alto con un mirador que dispone de bar y restaurante y tiene vistas a otra pequeña isla. El tiempo seguía acompañando y todo era perfecto.
A las seis y media llegamos a casa, dormimos una siesta corta y nos vestimos para salir por Bilbao. Elegimos el jueves para esto porque es el día ideal, los sitios buenos no están colapsados de gente y se puede bailar a gusto.
Estábamos cansadas y la noche empezó sin mucho entusiasmo, casi nos amuermamos, sentados, charlando sobre nuestras familias mientras tomábamos unos pinchos, pero no, la cosa fue subiendo y acabó siendo una gran noche.
Estuvimos en varios locales, la mayoría del ambiente gay bilbaíno, y acabamos en el Badulake, sitio que sospecho reúne a lo peor de cada casa. Bajo el sonido de la que nombramos “dj heterogénea”, bailamos lo que no os podéis imaginar (mi amiga se hizo la reina de la pista) y no paramos de conocer a unos y a otros. Así hasta las mil.

Día 3: viernes, 9 de marzo 2007

Wo, wo, wo

Después de una estupenda comida en un sitio en condiciones, finalizada con pacharanes y sorbetes de limón, volvimos a casa, nos fumamos un porro (menos mi amiga, que no fuma) y pusimos un dvd que encontramos por el salón con “Los mejores momentos de Vaya Semanita” o algo así, muy apropiado.

[Decido dedicar parte del efecto del porro a mi ordenador nuevo, que para eso lo he traído. Sabía que hacía bien trayéndolo (en ese momento escribí algunas de las líneas de este post).
Qué vieja sensación conocida…
He fumado, bebido y la dieta ha sucumbido ante pinchos y alcoholes. No hay dolor.
Se abre un brecha, los recuerdos ocupan demasiado, la recompongo. Pienso pasarlo bien estos días.]


La vida fácil, de nuevo.
Pasamos la tarde durmiendo, y nos fuimos a dormir temprano. A la mañana siguiente nos esperaba una larga lista de lugares vascos por visitar.

Día 4: sábado, 10 de marzo 2007

Nos despertamos a una hora prudencial (sobre las diez y media) y, tras desayunar en un bar del pueblo, hicimos unas compras logísticas y subimos al coche, dispuestos a que no se nos escapara ni una playa. Hizo un día fresco, pero soleado y sin viento. Visitamos las playas de Laida y Laga, que resultaron ser absolutamente espectaculares, al nivel de las de Mónsul y las de Cádiz .

 

 

Playa de Laida

En las cercanías del Valle de Oma hicimos un alto espontáneo en el camino que lleva al Bosque Pintado. Para llegar al mismo, un cartel indicaba dos horas y media de caminata, así que ni de coña, pasando, pero el punto de partida en sí mismo es un paraje precioso, con cuevas y un valle de ensueño. Allí había un bar solitario situado en una casa de trescientos años con vistas al valle. Paramos y nos tomamos un mosto, porque el sitio lo merecía.
Felices por el inesperado descubrimiento, continuamos el camino hasta Elantxobe, pequeño pueblo escarpado que acaba en el mar. Me contaron que antiguamente era casi imposible acceder a él por carretera, casi todo el mundo lo hacía en barco. Las vistas continuaban siendo deslumbrantes aunque las retinas se empezaran a acostumbrar. Paseamos lentamente por el muelle, el mar estaba bastante tranquilo, pero por un capricho de la orografía había un punto del acantilado donde la ola golpeaba con más violencia de lo habitual y le daba al paisaje un toque de encanto. Perezosos, nos encaminamos a un bar de la parte baja, en lo que ya parecía la ruta del txacolí.

 

 

Elantxobe

Esta época del año es ideal para viajar, un poco pronto quizá, pero no hay ni rastro de esas molestas hordas de turistas veraniegos. En la zona en que nos movimos, las carreteras son estrechas y tienen curvas; sin embargo, el ir despacio es más un placer que un inconveniente, sobre todo en los kilómetros, muchos, que transcurren paralelos al mar, y que casi siempre vienen rodeados por infinitos prados verdes o bosques de árboles centenarios.
Comimos en el puerto de Lekeitio, continuamos por la costa vizcaína hasta Ondarroa, y volvimos a Bermeo por las carreteras del interior. A última hora se me quedaron sopa, pero yo disfruté como una enana conduciendo por esas carreteras con mi música tranquilita de fondo.
Llegamos por la tarde noche y descansamos. No sé sabe cómo, sin decir nada, nos fuimos haciendo los remolones y al final no salimos, nos fumamos un porro poco cargado, vimos un Dvd (“Buena Vista Social Club”, sobre el que mi amiga refunfuñaba constantemente -música de Batista, música de Batista...- pero que vimos hasta el final) y algo en la tele, pero como no nos gustaba nos fuimos a dormir. Estábamos cansados, la verdad.

Día 5: domingo, 11 de marzo de 2007
Nos levantamos a la misma hora prudencial del día anterior. Hacía un sol respetable y desayunamos tranquilamente en una terraza del gran parque que ocupa el centro de Bermeo, leyendo la prensa y analizando las dichosas manifestaciones precisamente desde un lugar que hacía que la perspectiva fuera más clara que nunca.
Recogimos a una amiga y al coche. En esta ocasión decidimos desplazarnos un poco más lejos. Tomamos la autopista y fuimos hasta Astigarraga, un pequeño pueblo de interior muy cercano a Donosti. Allí comimos en una sidrería enorme de las de platos comunes, chuletón de cuatro dedos de grosor y sidra toda la que quieras. La tortilla de bacalao estaba deliciosa, duró un suspiro en el plato. Qué bueno es ir los sitios con gente que sabe.
Visto el buen tiempo que hacía decidimos ir a tomar el café a Hondarribia, que es un pueblo costero de postal que está al lado de la frontera con Francia. Tan sólo el casco viejo, medieval, merece el paseo. Empleamos la tarde callejeando y deteniéndonos de vez en cuando a tomar algo.

 

 

casco viejo de Hondarribia

Después de tanta ruta teníamos los cds del coche más que oídos y tardamos en encontrar una emisora de radio en condiciones (los domingos ya se sabe), pero lo conseguimos y mereció la pena. Hicimos un viaje de vuelta de lo más agradable, directo por autopista esta vez.
Llegamos bien entrada la noche y un poco cansados, por lo que decidimos dar por finalizada nuestra estancia en tierras vascas y retirarnos a dormir.

Día 6: lunes, 12 de marzo 2007
Nos levantamos temprano, limpiamos la casa y subimos al coche, con una mezcla de nostalgia por el tiempo vivido y de horror ante la vuelta a las obligaciones que implican Madrid y nuestras vidas en general, aunque con una sonrisa en la cara y la certeza de que estos días ya no nos los quita nadie.

 

Más fotos

14/03/2007 14:16 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 14 comentarios.

:)

¡Por fin! Esta tarde me he comprado un precioso nuevo portátil, un MacBook .

 

Es incluso mejor de lo que imaginaba, aunque aún estoy habituándome al nuevo sistema y al teclado. Llevo con una sonrisa perenne desde las cinco de la tarde. Además, mi compi de piso se ha portado genial y me ha instalado todas las aplicaciones imaginables, aunque traía un montón ya instaladas.

Ay, no quepo en mí de gozo.

La verdad es que, entre unas cosas y otras, ya son más de las dos de la mañana y no estoy muy lúcida para escribir nada medianamente coherente, pero como prometí escribir en cuanto tuviera ordenador nuevo, pues lo hago.

Mañana tengo un millón de cosas que hacer: un cumpleaños, comprar el regalo, hacer la maleta, esperar a los de la bombona, recoger un paquete... Si encuentro un huequecillo escribiré algo, porque tengo muchas cosas por decir. Qué pena que justo ahora me tenga que ir de viaje, ¡cachis!

No es por nada, pero me pienso llevar el ordenador al viaje, llamadme loca o lo que queráis, pienso disfrutar de los paisajes como la que más, pero mi ordenador viene conmigo. Seguramente no habrá cobertura de ninguna red gratuita, ni nada, pero yo me lo llevo.

[El ordenador viejo sigue secuestrado; no comment, no amarguemos el momento].


06/03/2007 02:31 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 11 comentarios.

Por fin, un ratito.

Por fin, un ratito de descanso y un ordenador para mí sola.

Para empezar, mi ordenador sigue secuestrado, como dice Brixta.

Hoy he estado mirando ordenadores en la FNAC, modos de financiación y demás. Creo que dentro de poco habrá ordenador nuevo, estoy entre dos... me lo estoy pensando. Mañana lo decido, si es que sí tendréis noticias mías.

Estoy agotada, han sido unos días de no parar, organizando la nueva vida que me ha impuesto el destino y sobre la que yo he tenido poco margen de actuación. Vale, también me podía haber ido a la India a ayudar a los pobres, no os creáis, que lo he pensado -eso siempre lo pienso cuando estoy en las últimas-, pero iba a ser peor el remedio que la enfermedad y no me apetecía separme de la gente que quiero, así que aquí estoy.

Siempre es más duro para el que se queda que para el que se va, de eso no me cabe duda, aunque en cierta forma yo también me he ido, puesto que he cambiado de ciudad (huida hacia delante), pero sólo eso. Ha sido un cúmulo de sensaciones, dolorosas en su mayoría: la perplejidad ante lo inesperado, no poder evitar ver el mundo bajo los ojos de la desconfianza y, sobre todo, sospechar que esa percepción ya nunca cambiará. No ha sido fácil enfrentarme a la mudanza (me quedé con la casa común, un regalo envenenado), a los recuerdos, al cambio impuesto de hogar (imposible llevar a término mi sueño de arraigarme), a tener que sacar energía e ilusión de donde no las hay, pero ya está hecho.

Me he quitado un gran peso de encima, y por fin empiezo a creer a los que me dicen que es lo mejor que me podía haber pasado y que a veces los cambios son para mejor.

Sigo con mi vida sana, sin fumar y adelgazando, no una cosa espectacular, porque tampoco me martirizo, pero no está nada mal.

Vivo en Madrid, en Lavapiés, en todo el meollo, que me mola. Empiezo a hacer amigos, en este sentido no tengo queja, me estoy integrando más rápidamente de lo que nunca pensé. También consolido los antiguos. Mi amigo J. por fin ha vuelto de su viaje a Nueva Zelanda, y todavía mejor. (Se fue en autocaravana con cinco amigos durante un mes por Nueva Zelanda, una pasada de viaje -bosques, rafting, glaciares desde helicóptero, pinguinos, playa...-, qué envidia).

Comparto piso con dos chicos, pareja, y estoy bastante contenta en este sentido. Me apetecía poner un toque masculino en mi vida. Aunque son pareja no son en absoluto empalagosos (cosa que les agradezco, especialmente en este momento de mi vida). Son muy simpáticos e inteligentes. Las noches viendo la tele antes de dormir son una risa y, sin conocerme de antes, me cuidan bastante. Podría hablar mucho más de ellos, pero casi mejor lo dejo para otro post, si no me voy a extender demasiado. [También me gustaría hablar largo y tendido sobre las mudanzas. Próximamente en sus pantallas (de ordenador)].

De pronto tengo una nueva "familia" alrededor que antes nunca imaginé. Me dicen hacen dos meses que esto iba a ser así y no me lo creo. Me ha dado un vuelco la vida bestial. Pero estoy optimista, superando el bache, intentando pasarlo bien y aprendiendo mucho, tanto del exterior como del interior.

Ah, se me olvidaba, y para descansar y recuperarme, me ha invitado una amiga a pasar unos días la próxima semana en un sitio del País Vasco supuestamente muy bonito cuyo nombre ahora mismo no recuerdo pero que está cerca de Bilbao (los Altos de NoSéQué). Me voy a llevar el coche para hacer rutillas y tenemos allí un amigo común que ha prometido acompañarnos a los sitios más interesantes, así que estoy bastante ilusionadilla con el viaje, promete muchísimo. Ya os contaré Guiño.

Empiezo, tímidamente, a paladear mi olvidada independencia, y me gusta.

 

Siempre me gustó.Sonriente

 

03/03/2007 00:55 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 6 comentarios.

Por ahora

Incredible: Pues me han dicho los de la tienda de reparación de ordenadores que la semana que viene me llamarán para decirme cuándo puedo ir a recoger el ordenador. Fecha de entrada: 15 de enero 2007. Manda...

Parece que ha habido algún tipo de error que nunca antes había sucedido y se han perdido posts y comments. Lo siento, me he quedado disgustada cuando lo he descubierto, pero creo que no puedo hacer nada para solucionarlo.

Dentro de poco volveré a mi rutina de publicación de posts y lectura de blogs, pero por ahora no tengo acceso regular a ningún ordenador. A los que me han escrito, pronto les responderé con calma, que así, a salto de mata, no me gusta.

Me acabo de mudar a una casa nueva. Con compañeros de piso. Pronto haré la crónica. Cómo avance os diré que estoy muy contenta. Hay wifi en la casa, y va a mucha velocidad. Qué bien, aunque sin ordenador de poco me sirve Llorando

Ay, echo de menos mi ordenador. Aunque una temporadita de desintoxicación nunca viene mal, ya está bien.

16/02/2007 19:10 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 17 comentarios.

NUEVA ETAPA

Habréis observado que he estado bastante ausente estos días de navidad, reyes y el último mes en general.

 


 

 

Mi vida ha cambiado mucho, ya lo intuía y terminó por confirmarse.

 

Ahora no fumo (llevo 15 días), sigo una dieta con la que he adelgazado cuatro kilos (y los que quedan), vivo en otra ciudad y estoy soltera de nuevo.

 

La gente que sabe más que yo opina que es lo mejor que me podía haber pasado y seguramente tengan razón.

 

He descubierto que con las relaciones se aprende con el tiempo. Cada nueva ruptura es menos dolorosa, igual de profunda, pero aprendemos a manejar los sentimientos mejor. Son técnicas que se aprenden.

 

Pensé en vengarme, de hecho tenía preparada y a punto la mayor venganza jamás planeada, pero me eché atrás en el último momento. Dicen que las venganzas a la larga se vuelven contra una, pero no fue ésa la razón por la que deseché la idea, fue porque ni siquiera me merece la pena el esfuerzo; el tiempo se encargará de tod@s nosotr@s.

 

Intento ser feliz con mi día a día, construir sobre una base que ha quedado desnuda y lista para que el arquitecto, que soy yo, plasme lo que desee. En ello estoy, con optimismo y sin precipitación.

 

Lo de no fumar me cuesta trabajo, todos los días tengo dos o tres momentos en los que se hace duro, pero es interesante esta batalla conmigo misma que nunca había librado en profundidad.

Pensé en dejar el blog, pero luego recapacité: si es una actividad que me agrada, ¿por qué dejarla? Es de las pocas cosas que pienso conservar de mi pasado; eso sí, le voy dedicar menos tiempo que el que solía.

 

Y nada más, me alegro de que todos sigáis por ahí.

12/01/2007 19:20 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 13 comentarios.

Un pastorcillo chupándosela a San Pedro

Ancora

 

(Editado: ¡no os perdáis la versión de Minaya !- que se me ha rebelado-)

Nada. Vulgar sí, sólo quería llamar vuestra atención, como cuando Omanero puso “Puta Cataluña ”. Me apetecía hacerlo.

 

Fue la frase de la noche del sábado.

Sí, bebimos, y mucho. Estoy harta, no pienso volver a hacerlo hasta Nochevieja.

Qué agujetas, de bailar, supongo. Me duele todo el cuerpo. Resaca no es una palabra que describa suficientemente bien mi estado físico y mental actual.

 

Ha sido un fin de semana bastante extremo, sin proponérnoslo. Habrá sido la vuelta a los bares antiguos, más vivos que nunca. Habrá sido que Dios los cría y ellos se juntan, la luna, las estrellas, o que lo llevamos dentro.

 

Viernes noche.

Llegamos tarde, por supuesto, a las once, y nos fuimos directamente de tapeo, a uno de mis bares favoritos, básico, cutre y tremendamente efectivo en su función, que es la de alimentar a personas hambrientas. Por siete euros nos bebimos seis cañas y cenamos hasta hartarnos. El hijo de los dueños había crecido hasta ser un hombre y no podía dejar de mirarlo, asombrada del paso del tiempo y comprobar que, menos él, todo lo demás permanecía igual: el olor a plancha, el suelo lleno de colillas y servilletas arrugadas y pringosas, la luz amarillenta, la puerta de rejas y cristal, la decoración básica de cal, madera y cortinas de tela alpujarreña, taburetes y mesitas tan bajas que una vez sentada te llegan por debajo de las rodillas, el poyete con cojines aplastados, hasta las tapas, su cantidad y sabor. Podía recordar las que prefería y reconocí en mí a la de muchos años atrás. En ese momento quise mucho a Abejita .

 

Sábado.

Fuimos a almorzar, quedamos con M. y un amigo suyo. Tetería. Copa en El Espejo. ¿De qué se habla en un grupo de personas cuando tres de ellas son blogueras? De blogs.

Otra copa. De amor, de amistad, del paso del tiempo. Otra copa. De lo divino y lo humano. Sí, hubo más copas.

Apuramos hasta llegar en el último minuto, ahogados, al teatro, a tiempo.

Nos reímos mucho, tuvo momentos brillantes, a pesar de la comentarista que teníamos detrás. Salimos con una sonrisa para irnos a tapear a la siempre socorrida calle Navas.

Quedamos con el amigo y otra chica, japonesa, profesora de japonés que sólo llevaba en España seis meses y no hablaba inglés. Se la veía enrollada, y buena bebedora. Supongo que flipó con nosotros porque teníamos un día surrealista y loco, lleno de frases memorables, muchas de ellas provocadoras por diversión.

Vuelta a El Espejo, porque al señorito no le parecía bien El Círculo. Dos tapas más.

 

 

 

Alguien tuvo la idea de ir al “R incón de San Pedro ”. Un sitio habitual de Abejita y mío, incluso desde antes de conocernos.

El Rincón es un local cuadrado, pequeño, azul oscuro, con una iluminación muy cuidada en la que predominan los rojos. Pinchan música electrónica. Cuando está lleno suele bailar la mitad de la gente, que siempre es la más modernilla del lugar. Teóricamente es de ambiente, pero hay de todo. Se caracteriza por tener un San Pedro ligeramente más grande que el tamaño natural, en un rincón al lado de donde están los djs.

Llegamos, decoración navideña ligera. No había mucha gente pero estaba acogedor, sobre todo porque el paseo de los Tristes es un lugar muy frío en invierno, algunos grados menos que en el resto de la ciudad, a lo que hay que añadir la sensación de humedad por ser paralelo al río. Esto lo compensa lo espectacularmente bonito que es, plagado de puentecillos medievales a los pies de La Alhambra y luces románticas.

En este local hay dos balcones sobre el río Darro con vistas a La Alhambra. De vez en cuando me asomaba. Estaba iluminada, las estrellas detrás, preciosa.

No fumamos un porro, del que yo fumé más, pero estaba poco cargado.

Ahí empezamos a derivar, reírnos e interrelacionarlos con la gente, que cada vez llenaba más el sitio -éste es de los que se petan más tarde-.

Alguien preguntó: "¿eso qué es?, ¿un pastorcillo chupándosela a San Pedro?"

Hasta ese momento no había reparado en que al San Pedro le habían quitado la llave de la mano, por lo que ésta aparecía desnuda cerca del bajo vientre. Como parte de la decoración navideña había una tela. Realmente parecía que la tela estaba dispuesta de forma que simulaba una figura humana (no se sabe si hombre o mujer ni de qué edad), de espalda y con capa por la cabeza, a la altura de las caderas del San Pedro. Nos reímos mucho.

Esto es sólo una pequeña muestra de los comentarios espontáneos que intercalábamos con las conversaciones más profundas.

Las drogas son muy malas, niños, no hagáis esto en casa.

Metimos a la japonesa en nuestras intrigas amorosas y la pobre acabó agobiándose un poco.

Después de eso, nos fuimos al “S ix Colors”, típico bar de ambiente con música aceptable, uno de los más concurridos.

Cuando lo cerraron, con ganas de más y acompañados de los amigos que habíamos hecho esa noche, nos fuimos a la “Zoo”, una discoteca de música electrónica donde suele terminar lo que queda de gente del ambiente. Allí se puede ver la noche granaína más excesiva. “Llegar a la Zoo” es sinónimo de haber agotado la noche.

Llegamos a las seis a casa de los padres de Abejita (ellos no estaban, obviamente, -se habían ido de viaje-) y ésta se puso a cocinar pasta. Nos dormimos de día.

 

Y hoy, cansadísima.

Ná, pero me lo he pasao muy bien.

 

18/12/2006 02:01 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 20 comentarios.

Carrie ha muerto

 

 

Mi pajarito precioso.

 

Hará unas horas. Yo la pisé, sin darme cuenta, y creo que le rompí el cuello o algo, porque tardó dos o tres segundos en morir, en las manos de Abej. Me siento fatal. Estoy hecha polvo, y también me siento muy culpable delante de Abej, aunque ella dice que ha sido un accidente y no me culpa. Tengo momentos en los que no puedo parar de llorar. Sí, que habría sido peor que se hubiera muerto una persona, pero no se ha muerto ninguna persona, se ha muerto Carrie y ya está.

Casi nunca se ponía en el suelo, fue que yo estaba jugando con una pelota y se me cayó al suelo y ella bajaría a ver qué era. Tengo el momento marcado, una sensación extraña en el pie que la pisó y ganas de vomitar. Ahora no puedo evitar ir con mucho cuidado viendo dónde piso, pero ya da igual. Yo pensé que se habría roto una pata o algo así, pero no que se iba a morir.

Minutos antes habíamos estado dándonos besos sonoros, de los que a ella le gustan y a los que respondía con un “pi” muy alto, y ella en medio, celosilla, queriendo participar. Nos habíamos reído mucho. Después de eso, revolucionada, se me había enganchado al cuello del pijama y venía conmigo a la cocina, al baño… y yo “Carrie, ya está bien”, pero no se iba, sólo se bajó ese instante al suelo. Qué mala suerte…

En un momento estaba y al siguiente no. No me lo podía creer. Lo estoy empezando a asumir pero cuesta. Mi Carrie preciosa…

Hemos suspendido las vacaciones, por eso estoy aquí escribiendo un post que nunca imaginé que tendría que escribir, desde luego no tan pronto, pero si estaba el otro día contando lo bonita que era y sus cosas…

Hemos quitado la jaula del medio, su nido, la cuerda y todos los juguetes que vamos viendo. Hemos tenido que ir al banco y al volver ya no estaba Carrie, con sus píos que tanta alegría daban.

Me queda el consuelo de que ha sido un pájaro muy feliz, de eso estoy segura, siempre haciendo lo que le daba la gana, toda mimada y consentida.

Hemos tenido momentos muy felices con Carrie y sé que no volverá a haber un pajarito tan especial como ella. La voy a echar mucho de menos.

Esta noche iremos al jardincillo ese tan bonito que hay al lado de la catedral y la enterraremos allí.

 

07/12/2006 15:58 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 14 comentarios.

¡Carrie es hembra!

Carrie es un agapornis, un inseparable, lovebird en inglés, una especie de lorito pequeño (15 cms.) que no habla pero pía un montón. Es de origen africano, de la sabana, aunque todos los que hay en Europa son descendientes de unos que se trajeron en el siglo diecinueve. Es una cría bastante extendida y apreciada porque entre los originales figuraban todos los colores básicos por lo que, a diferencia de loros y papagayos grandes, teóricamente con ellos se pueden conseguir mezclas de todos los colores. Come semillas de mijo y algo de fruta y lechuga. Es de los pájaros más agresivos que se pueden tener de mascota, pero lo compensan porque a la vez son muy cariñosos y muy listos (increíblemente listos, no os hacéis una idea).

Son pájaros monógamos (de ahí lo de inseparables). Sin su pareja se deprimen (se arrancan las plumas y todo). La única manera de que no la necesiten es criarlos en solitario desde pequeños para que te consideren a ti su pareja, pero la condición es que les tienes que prestar mucha atención. Éste es el caso de Carrie, que por ahora es una pájara muy feliz. A veces nos planteamos comprarle una pareja, pero es un problema. Primero que yo no quiero más pájaros que esto ya es una locura (no calla ni debajo de agua), segundo que es difícil acertar con el género porque cuando son pequeños sólo se sabe analizando el ADN (una pasta), tercero que ¿y si luego no le gusta a Carrie? Nos han contado muchas historias de desamores, odios y hasta violencia entre agapornis. Se me ocurre llevarlo a una tienda tenerlo allí hasta que haga amistad con uno, pero de verdad que no quiero más pájaros.

 


 

Carrie y su planta de plástico (luego lo escupe)

Como he dicho, de pequeños no se sabe su sexo. Nosotras le pusimos Carrie porque nos parecía hembra, pero luego todo el mundo que tenía pájaros de éstos nos empezó a decir que era demasiado grande y que piaba mucho para ser hembra (tiene una variedad de sonidos acojonante la jodía –infinita diría yo- , mientras que la gente se queja de que los demás de su especie, machos incluidos, sólo tienen unos pocos). Carrie es enorme para su especie, ya de pequeña era la más grande de sus hermanos, y es que siempre ha comido mucho. No le queríamos cambiar el nombre porque ella ya sabía que se llama así. Tú dices “Carrie” desde cualquier sitio de la casa y te responde (piii), aunque sea en una conversación normal sin darte cuenta. Bueno, te respondía siempre de pequeña, ahora se ha vuelto más lista y si está haciendo algo malo o no quiere que la molesten se calla, la muy tuna, pero es las menos de las veces.

Un día la juntamos con Curro, el agapornis de una amiga de mi madre, y se encantaron. Unos besos… Y nosotras: “va a ser gay…”, pero no. (No le gustan todos, porque con Chuckie, macho constatado también, se odiaba. Chuckie es malísimo, como su nombre indica, y le quería picar, por lo que hubo que separarlos).

 

¿Cómo hemos descubierto que es hembra?

Bueno, ante todo, supuestamente los agapornis crecen hasta los nueve meses, que es la edad que debe de tener Carrie.

La amiga de mi madre, la dueña de Curro, nos dijo que Curro tenía juguetitos (una rana de goma, un llavero de peluche…) a los que se follaba, y nos preguntó si Carrie hacía lo mismo, y nosotras: “no…”. Pensábamos que era pequeño todavía. Pero es que no era macho.

Esta mañana me he levantado temprano y la he sacado de la jaula, como de costumbre. He notado que piaba más fuerte de lo normal y se comportaba raro. Se ha subido al quicio de la puerta y al cuadro de la electricidad (dos cosas que nunca antes había hecho). Ha estado muy agresiva conmigo. Me ha picado muy fuerte, y siempre suelta cuando le dices “shhhhh”, pero esta vez no. Ya me he mosqueado un montón. Me piaba como regañándome o pidiéndome algo y no sabía interpretarla. Hasta que la veo con las alas extendidas (casi nunca hace eso, cuando se asusta o se enfada lo más que hace es hincharse para aparentar más grande) y el culo en pompa (nunca lo había puesto así) y venga piar muy alto, y dar vueltas en círculo (sobre el teclado). Un jaleo…

 


 

Amiga…

Bueno, pues eso, que es hembra.

No sabía muy bien qué hacer, así que le he echado un poco de agua (siempre se divierte mucho bañándose) y parece que se le ha pasado.

En realidad, llevaba ya unos días en que se metía mucho en un bolso medio pijo que tengo para las ocasiones especiales, que estaba colgado de la pared. Ya se había metido alguna vez allí, pero últimamente lo hacía más, lo que nos hizo pensar que buscaba un nido. Por eso, precisamente ayer Abejita se presentó con un nido para pájaros. Se lo enseñamos y no le gusta, pero nada. Le daba miedo el agujero. Le pusimos serrín y nada. Lo pusimos en lo alto de la estantería, en un sitio al que le gusta subirse, y tampoco.

 

 

Esta mañana, cuando he visto lo que pasaba, se me ha ocurrido descolgar el bolso y poner en su lugar el nido. Al principio no quería saber nada de él. Le he cambiado su cuerda de sitio y se la he puesto junto al nido (está mucho mejor ahí, por cierto, ya no nos tropezamos constantemente con ella). Se ha posado pero dos minutos. Le he puesto algunos de sus juguetes allí y ha hecho unos acercamientos, pero sigue dándole miedo el hueco, tan oscuro.

 

 

Si veo que en un tiempo sigue sin gustarle, igual le regalo el bolso, pero confío en que se vaya acostumbrando, porque eso le ha pasado a veces con juguetes que le hemos comprado (como la escalera), que al principio no les gustaba y luego les encantaba.

Por cierto, tenemos dos libros sobre agapornis y ninguno de ellos explica estas cosas, se centran en tipos y colores, la cría y poco más, creo que el de su comportamiento verdadero es un mundo muy desconocido, y es una pena, porque ya digo que son animales muy inteligentes, y sensibles, lo que me hace suponer que la mayoría están infravalorados y no son muy felices. No son periquitos ni canarios. No llegan a la inteligencia de los loros (dicen que la de éstos se puede equiparar a la de un niño de dos años) pero se les aproxima.

No sé si os habéis dado cuenta, pero Carrie tiene mucho carácter y si le dices que no a algo en lo que ella tiene mucho interés se mosquea, se vuelve y te pica (puede llegar a picar muy fuerte, casi de sangre). Le regañas y te pica más flojito. Le vuelves a regañar y hace un amaguillo, pero ella tiene que quedar por encima. A veces se queda enganchada y va aflojando, aflojando… Ah, y como la dejes mucho tiempo encerrada cuando sale está asesina total.

Luego tiene momentos en que está encantadora y agacha la cabecita para que le rasques. Y lo que más le gusta es que le den besos. Cualquier cosa mala que esté haciendo se le olvida si le das besos.

En realidad es un pájaro muy bueno, porque nos han contado de otros que están asalvajados totales (Chuckie sin ir más lejos). A Carrie hay que saber llevarla, no se la puedes presentar a todo el mundo, aunque es cierto que cuando hay visitas se suele comportar mejor que cuando no y la gente suele quedar encantada (y yo pienso “no sabéis el bicho malo que es…”).

Ay, en estos momentos está piando una cosa exagerada… Pero en fin, da mucha compañía y mucha alegría.

 

LAS LEYES DE MURPHY DE CARRIE:

 

1. Si te va a picar siempre lo hará en el trozo de carne más blando (no sabe nada…), ej: entre los dedos, de las manos o de los pies, el cuello, la parte interna del codo…

 

2. Si hay varios objetos sobre los que posarse irá al más inestable, sensible o susceptible de salpicar o derramarse. (ej. favorito número uno: ceniceros, que vuela toda la ceniza -inexplicablemente también le gusta mordisquear las colillas, pero ése es otro tema, el de nuestra sospecha de su adicción a la nicotina, y los porros ya le flipan-, copas de vino, vasos con cualquier líquido, platos de aperitivos… (para comer hay que encerrarla en su jaula porque se pone a comer cosas que no puede, creo que no ha pillado que es vegetariana, y luego le da diarrea, -le gusta mucho la ensaladilla rusa y la tortilla de patatas, y la cerveza, pero el vino no-.

 

3. Ante la amplia gama de objetos disponibles en la casa siempre picoteará el que más aprecio le tengas o más te importe o sea más peligroso para su integridad física (ej: cables, la planta más bonita, cigarrillos –por la base, claro-, y sobre todo libros, -pero no todos, le gusta mucho L.E. y su libro de poemas lo tiene todo comido, y cagado-, facturas y documentos importantes… Su verdadera afición es mosdisquear papel, al principio nos preocupaba que fuera malo o se fuera a intoxicar con alguna tinta, pero ya descubrimos que luego lo escupe. También le encantan las pinzas de la ropa de madera, menos mal, con eso se puede quedar entretenida horas.

 

4. Ante toda la superficie disponible en la casa se cagará donde más te moleste, ej: el teclado, la pantalla del ordenador, el reposabrazos, un vaso o cualquier ropa por estrenar. Carrie caga poco, es duro, verde y muy pequeño (menos de la mitad de la uña del dedo meñique). No da casi asco, se limpia muy fácilmente y no mancha. De pequeño sí que era horroroso, cagaba a todas horas y líquido, por eso nos echa mucho para atrás tener otro.

5. El volumen de los piídos de Carrie y su cercanía a ti es directamente proporcional a la importancia de la conversación telefónica que estés teniendo. Los niveles máximos registrados tuvieron lugar durante una conversación de Abejita con la directora del Departamento de Derecho del Trabajo sobre un cambio de grupo.

 

Mención aparte merece su predilección por el ordenador, tanto el teclado como la pantalla. De hecho, cuando era bebé se cagó en el teclado de mi portátil y se lo cargó, por lo que ahora tengo uno externo (Abejita otro). Le encanta posarse sobre la pantalla, alguna vez sigue el ratón, y le gusta cuando se refleja, pero lo que de verdad la vuelve loca es el tecleteo, y estar ella en todo el meollo.

 

 

01/12/2006 18:01 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 12 comentarios.

Vida doméstica (nocturna)


Creo que mi hermana tiene razón cuando dice que a veces me llevo sus libros. Me acabo de tropezar con “Cómo cuidar su bonsái”, y yo no tengo ni he tenido nunca bonsáis. Ejem…

(Pero nunca lo reconoceré, nunca. Cogeré el libro y lo depositaré, sin que me vea nadie, como quien no quiere la cosa, en el primer montón de libros suyos que pille).

Sí, era ella la del bonsái, pero creo que se le secó.

Me acuerdo de una anécdota.

Mi hermana tiene un pelo largo y rizado muy bonito. Ella está muy orgullosa de su pelo y se lo cuida bastante. Yo creo que ha debido de probar todos los champús del mercado. Siempre que voy a su casa tiene champús nuevos en el estante de la ducha y yo aprovecho para echármelos. Recuerdo que un día fui, vi un bote nuevo y, como de costumbre, me lo eché. De pronto: “no hace espuma, no hace espuma…”. Total, que voy, miro la etiqueta (siempre suelo mirarlas, pero esa vez se ve que no) y leo: “Abono para bonsáis”.

Nota: No me pasó nada malo ni nada, pero me quedé muerta.

Y ante esta sublime poyada que os acabo de contar, voy a meter una canción o una fotico o algo porque vaya churro de post.

 

Sidonie - Fascinado

Lo comentábamos Abeji y yo, que hoy no estábamos nada inspiradas, pero nada nada.

Encima estamos descontrolando el horario otra vez, cosa a la que somos muy proclives, las dos. (Luego tú verás para levantarse temprano… en el fondo odio que ocurra esto). Todo ha sido porque Abeji hoy no se encontraba bien para ir a clase, nos hemos tumbado en la cama y nos hemos quedado fritas. ¡Tres horas!

Claro, ahora son las cuatro de la mañana y no hay quien nos acueste. Estamos como dos rosas, y unas risas… pero nada de inspiración.

Después de ver las infames series de Cuatro a estas horas (porque era muy tarde para ver una película –a estas alturas podíamos haber visto dos-), hemos decidido sacar un helado de crema con tiramisú, marca Hacendado, del Mercadona (no me cuesta trabajo hacerle publicidad, porque está exquisito) y comérnoslo entero. Es por una buena causa. Nuestro congelador tiene una capa de hielo como para recuperar media Groenlandia, y hay que ir comiéndose las cosas, a ver si un día conseguimos vaciarlo y descongelarlo de una vez.

Después de eso, no satisfecha, he abierto una lata de berberechos, a la que Abeji tampoco le ha hecho ascos.

Entonces Abeji y yo pensamos en hacer un post conjunto, pero la muy traidora, en un momento en que me he despistado, le ha dado un giro al asunto y se ha puesto a leer su ñoño-libro al que está enganchada (no digo cuál es por no hundir nuestra imagen para los restos).

Así que aquí estoy, con los ojos como platos, escribiendo chorradas. Encima Abeji no me deja poner alta la tele porque “es que no hay nada, y tú estás escribiendo” y le molesta para leer. Así que está sin sonido, de fondo, un documental de Canal2Andalucía sobre turismo en Almería que yo no puedo oír. Y tiene que ser apasionante…

 

30/11/2006 04:20 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 14 comentarios.

Viaje a Londres

Canción

¿Lo mejor? Brixta .

¿Lo segundo mejor? Las vistas desde su apartamento.

¿Lo tercero mejor? Las compras de colgantes en el mercadillo de Camden Town.

¿Lo peor? Que perdimos el avión de vuelta y nos quedamos casi sin dinero, pero tampoco fue ninguna tragedia.

Fotos apenas hay, y sólo ésta publicable, porque me llevé la cámara prácticamente sin batería y sin cargador, ¿qué le vamos a hacer? Una es un desastre.

 

Viernes

Nos levantamos temprano, temprano, porque había que hacer la maleta. La ropa no se había secado y fuimos con lo justo. Eso nos preocupaba e incluso pensábamos que tendríamos que hacer algunas compras pero al final no tuvimos problemas en ese aspecto, el cambio climático ha jugado a nuestro favor (el que no se consuela es porque no quiere).

Llegamos al aeropuerto de Málaga con el tiempo justo. Abejita , que es muy nerviosa (no sé si os habéis dado cuenta, Brixta creo que sí) estaba emocionada y a la hora de pasar el control de seguridad hizo algo asombroso: dejó la chaqueta en la cinta y, dando saltitos de felicidad, sin darse cuenta, se coló por el arco detector ¡con bolso y todo! Claro, aquello obviamente pitó lo más grande. “¡Eso no se hace así!”, le respondió la de seguridad, tan sorprendida que no podía evitar partirse de risa, porque Abejita también lo hacía y estaba muy graciosa. Estoy segura de que nadie en el tiempo que lleve allí le habrá hecho algo semejante. Yo creo que pensaría que Abejita no había pasado por un aeropuerto en su vida o algo así. No se daba cuenta de que Abejita pasaba mucho, que ella es así. Fueron risas colectivas. La de seguridad por cierto estaba buenísima (una rubia guapa con tipazo) y encima la cacheó, qué suerte la cabrona, yo también quería.

El vuelo de ida se nos hizo corto. Luego cogimos el Gatwick Express. En Victoria Station hay un puesto que se llama “Wasabi” y está genial. Compramos comida allí. Llamamos a Brixta y quedamos con ella en el punto establecido. Ése fue el único momento del viaje en que hizo mal tiempo. Brixta nos guardó las maletas hasta que salía del trabajo, una hora que empleamos en comer y tomar un café. Volvimos quedar con ella y nos fuimos hasta su casa. Abrimos la primera cerveza y… somos lo peor… todas sin excepción. Acabamos con copas.

Tengo que decir que las vistas desde apartamento de Brixta son espectaculares, preciosas, a todas horas del día.

El caracol tiene mucha música, y muy interesante y buena, toda la que Brixta dice es poca.

De Brixta, ¿qué decir? Es un auténtico encanto, graciosa, divertida… y muy mona. Se portó muy bien con nosotras y desde aquí le doy las gracias de nuevo. Qué pena que viva tan lejos, como pienso de todos los que me caen bien de la blogosfera, pero esto es así. De todas formas con Brixta volveremos a vernos, ¿verdad que sí, Brix?

 

Sábado

Qué resaca, madre mía… No había cuerpo pa ná. Lo de compartir resaca une hasta más que lo previo. Hablamos y hablamos, nos contamos nuestras vidas, nos reímos un montón y comentamos la blogosfera. Eso ya lo había experimentado antes y es algo muy interesante de hacer, poner en palabras y expresiones lo que todos pensamos, compartir esas sensaciones. Sin conocerlos echamos de menos a muchos blogueros.

 

Domingo

Tranquilamente (nosotras siempre), nos fuimos a Camden Town. Estuvimos de compras pero sin mucho estrés. Compramos una pulsera de pinchos, colgantes en el puesto de un tío muy raro que talla en piedra (se acordaba de nosotras después de dos años, increíble), un piercing y un silbato para pájaros. Comimos en unos puestos (japonesa, aprovechando, que aunque os parezca mentira en Málaga no hay ni un restaurante japonés). Después de dar otra vuelta decidimos ir a un pub (café, ¿pa qué?). Lo que iba a ser una o dos cervezas se convirtió en una buena. Se me pasó el tiempo rapidísimo y me hubiese quedado más. Incluso cenamos allí. Acabamos a las mil (las mil son las doce de la noche) y así perdimos el avión, porque nos teníamos que despertar a las dos y nos quedamos dormidas. Somos unas inconscientes totales. Yo creo que en el fondo lo sabíamos, que iba a ocurrir y no nos importaba. Hacía tiempo que no me disociaba tanto de mí misma y hacía gala de una irresponsabilidad tal, pero no me arrepiento en absoluto.

 

Lunes

Nosotras tranquilamente. Una vez perdido el avión, ¿para qué correr? Volvimos a comprar comida en el “Wasabi” famoso (cuando nos da por algo somos cansinas) y nos la comimos en el Gatwick Express de vuelta. Luego en Gatwick nos esperaba un periplo de stand en stand que no se lo recomiendo a nadie, pero tengo que decir que al final EasyJet se portó bien y nos colocó en el primer vuelo disponible. Volvimos a comer (yo fish and chips, Abejita ribs), yo creo que por aburrimiento más que nada, y terminamos de gastarnos los pounds que nos quedaban en chorradas tales como smoothies, chocolatinas, un Baileys nuevo que ha salido de menta y otro de caramelo.

Qué asco de colas y de parafernalia con lo de la seguridad. Todo lo corto que se nos hizo el vuelo de ida se nos hizo de largo el de vuelta, ¡qué pesadilla!

Llegamos a casa a las nueve de la noche, hartitas y prometiendo no viajar en un buen tiempo.

 

Conclusión: Me alegro muchísimo de haber ido, me lo pasé genial.

22/11/2006 01:56 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 6 comentarios.

¡Allá vamos, London!

Primero, dos temas de mi máximo interés:

  1. sobre el medio ambiente
  2. Diario Malaya

 

 

 

(foto de mi amiga Marta -una que se llama Marta de verdad-)

 

London, crónica del día anterior (o de cómo no hago las maletas ni a la de tres):

 

Por la mañana:

Ya hemos cambiado el dinero.

Como ahora vivimos en Málaga casi nos hemos olvidado de las prendas de abrigo de verdad, así que nos disponemos a rebuscar guantes, bufandas, etc.

Miro las previsiones meteorológicas y… lluvia, aguanieve, vientos de 32 km/h… sensación térmica el sábado por la noche de -4 grados C. Vaya tela…

Varias horas después…

Bueno, son las nueve de la noche, en doce horas hay que estar en el aeropuerto y aquí estamos: la casa patas arriba, la ropa por buscar, la maleta por hacer, yo leyendo blogs y Abeji jugando al ordenador, nosotras en nuestras línea, al límite… ¡cómo nos gusta! Y ni pensamiento de hacer nada, al estofado le debe quedar un rato todavía (hoy me ha dado por ahí, lo he hecho exótico, con piña y curry, -a veces me planteo convertir el blog en culinario…-).

23:32 h. Crisis, todavía estamos cenando. Yo digo de hacer la maleta por la mañana, Abejita que como no la hagamos por la noche no viene a Londres (amenaza medio en serio medio en broma) –sabe que yo por las mañanas no soy persona y no doy pie con bola hasta pasadas varias horas, al final me conoce, y yo me sigo engañando después de los años-.

0:00 h. Glups, mejor publico ya esto y cierro el chiringuito. Iba a escribir más cosas, pero se me ha ido el santo al cielo.

Prometo crónica a la vuelta (el lunes por la tarde).

Pasadlo bien. Yo lo haré, no os quepa la menor duda.

17/11/2006 00:26 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 6 comentarios.

Milán

 

 

Loreena Mckennitt & Dead can Dance: Saltarello

 

Sobre las fotos de Milán, nos cuenta Minaya: “En general están muy
mal porque la cámara es mala y porque no recordábais que es al
segundo "flasch" cuando se hace la foto así que están movidas.
Un beso”

Las fotos no son nada espectaculares, una cosita normal, no dice del desparrame y desfase que vivimos –jeje-, pero aquí están:

Minaya, alias Demian (es verdad, qué nombres más feos nos pusimos, a la siguiente cambiamos) y… llamémosla “Noeli”:

 


 


 

Estaré unos días de viaje, seguiré posteando pero quizá no tenga tiempo de nada más. Avisaré cuando vuelva.

 

09/11/2006 15:07 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 4 comentarios.

¿Post?


Últimamente siempre escribo muy tarde, y hoy no me apetece. Me he tomado un par de cervezas, en casa, mientras mi pareja escribe relatos eróticos y nos reímos, y escuchamos a Antony and the Johnsons.

Nunca habíamos estado en noviembre aquí. Es nuevo. La luz amarillenta de la catedral que nos inunda no se apaga hasta las 01:55h.

Las palmeras esas, raras, deben de ser centenarias, pero no sabemos mucho de palmeras, sólo de monumentos. Sólo hace falta darse una vuelta por el Paseo de Los Tristes, un día de otoño, a esta hora, para darse cuenta de porqué.

Y nadie lo entiende, y yo tardé años en darme cuenta, hasta que lo descubrí, que lo aprendido no existe, que tú vives en la capital del mundo cuando el tiempo y el espacio se conjuran para complacerte.

Tú, Minaya , sé que sí.

 

 

09/11/2006 02:41 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 2 comentarios.

Proceso mental

Tengo un c... que me lo piso, me lo piso. La gente me lo dice y va a tener razón.

Resulta que hoy ha llovido mucho en Málaga y algunos coches se han visto arrastrados por una riada.

Me llama mi madre para preguntarme, y yo:

- anda ya, mamá, que eso no ha sido por el centro (sin haber puesto la tele ni la radio en todo el día, es decir, sin tener ni idea)

- que sí, hija, que es por el centro

- bueno, pero a mi coche no le ha pasado nada

- ¿seguro?

- seguuuro (me ha faltado decirle paranoica)

- ¿lo has visto?

- que síííí (mentira gorda)

- bueno, pues no vayas a coger el coche hoy que bla bla bla bla bla bla

 

Chateando me dicen que la riada ha sido en La Malagueta. Glups. Mi coche está a unos cien metros de allí. Bueno, ¿y dónde empieza y termina La Malagueta? Eso nadie lo sabe.

Me ha durado la tensión unos cinco minutos.

Es que está lloviendo tanto… joder, a mí no me apetece vestirme ahora y ponerme chorreando para comprobar que el coche sigue allí. Qué va, es imposible que se lo haya llevado el agua, si estaba en una calle transversal… ¿Cuál es la probabilidad? ¿Una entre diez mil?

Imposible. Imposible.

Así que aquí estoy, tan tranquila y tan feliz, escribiendo mi post.

Además si se lo ha llevado el agua, ¿qué voy a hacer yo? ¿sacarlo a pulso? Ya me llamarían si le hubiera pasado algo, ¿no?

Pero no saben mi teléfono ni nada. ¿Lo tendrán los de tráfico? ¿aunque haya cambiado de domicilio y de número? ¿tráfico está en contacto con telefónica? La verdad es que no sé cómo funciona la cosa.

mmm

mmm

Indeciso

Al final, he aprovechado que ha parado un poco la lluvia y me he acercado. SIGUE ALLÍ. Joder, LO SABÍA.

¡Qué limpito se ha quedado! Jeje

 

 

Canción: Leo García – Morrisey

 

Links que me han llamado la atención:

Aquí explican muy bien lo del canon de los libros que afecta a las bibliotecas.
Bio Mapping Mapas emocionales: Greenwich Emotion Map

 

08/11/2006 03:01 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 3 comentarios.

Amigos adictos

Es largo, aviso.

¿Os acordáis de Marta? La de la historia del mafioso… ésa. Que no se llama Marta ni nada, pero bueno. Pues está fatal. Con el mafioso prácticamente ha roto relaciones. El novio, Dani (que tampoco se llama Dani) no aguanta más en el trabajo, dice que es un descontrol de gente y que lo deja en diciembre. El viaje, por lo tanto está suspendido por ahora.

Lo que ha pasado es que la gallega, que se quedó embarazada de Albert, ha estado reclamando su terreno, y me parece bien.

A ver si se quitan a ese tío de encima ya, que no lo puedo ni ver.

Marta, nicho de inseguridades (operada de las tetas y de la nariz hace poco), para aliviar el problema se gastó todo su dinero en comprarse un Porche y redecorar la planta de arriba. El alivio le ha durado un mes y medio aproximadamente.

Parte dos del problema: al final soy yo la hija de puta.

Estoy que oscilo entre extremos de enfado y frialdad.

Me ha llamado S., con la excusa de darme su nuevo número de teléfono. S. es una buenísima persona, muy intuitiva y tiene mucha psicología, por algo ha sido puta, que eso da mucho mundo. Me cuenta que está quemada con Marta, que ha intentado ayudarla pero que no se deja, y que ya pasa, que se retira, que está harta de que la traten mal, que ella también tiene una autoestima que cuidar.

Resulta que el otro día me llamó Marta, era tarde noche y estaba con S. en un bar, borrachas supongo. Empezó a decirme que estaba muy mal, que no tenía a nadie y empezó a llorar. Me preguntó que cuándo iba a verla (vive a unos cien kilómetros), yo le respondí (más o menos, estoy resumiendo todo) que por ahora no tenía pensado ir por esa zona (mi madre vive cerca, voy cada tres semanas o así), pero que cuando lo hiciera la avisaría, que siempre la aviso y quedamos (y es verdad en un noventa por ciento de las veces), que ella sabía que podía contar conmigo y que si era algo grave iría.

Yo tenía en cuenta los factores: a) estaba borracha b) no estaba sola, estaba con S., en quien se puede confiar.

Marta quería que le dijese una fecha en concreto y a mí me pilló que no lo tenía planeado y no me apetecía en absoluto, así que antes que mentirle le dije, muy suavemente, que no lo sabía y que ella no podía esperar que yo estuviese yendo allí cada dos por tres, porque yo tenía mi vida en Málaga. (Vale, quizá no fue el mejor momento para esas aclaraciones, pero odio que me exijan y me obliguen a cosas).

Entonces me dijo la frase: “ES QUE TÚ NO ESTÁS HACIENDO NADA”.

Lo de que yo no estoy haciendo nada es muy relativo (pero mucho mucho) y ella, no es por nada, trabaja por las mañanas tres o cuatro horas nada más y luego se va a su casa a ponerse hasta el culo de pastillas o alcohol, y así todos los días.

Factor a tener en cuenta: en los diez meses que llevo viviendo a aquí ella ha estado en mi casa UNA vez, y fue para recoger el perro que me había dejado cuando se fue de vacaciones. Yo he estado donde ella vive unas diez veces o más. Que no me importa, que no se lo he echado en cara, pero digo yo que si tanto me necesita el mismo camino hay de mi casa a la suya que al contrario.

Le pregunté que si el problema era con Dani, que lo podíamos hablar perfectamente por teléfono. Me dijo que con Dani no era (que yo creo que un poco sí), yo le insistí que por qué era y me dijo que sólo si iba en persona me lo contaría.Yo le respondí que ya vería cuándo podía ir.

Y entonces, con un tono que muy pocas veces se lo había oído (somos amigas desde los ocho años y en todo este tiempo yo he estado mosqueada con ella alguna vez que no le he dicho, pero ella conmigo nunca, según confesión propia y cosa de la que siempre alardea y está muy orgullosa), pues me dijo: “Perdona que te haya molestado”, con retintín. Yo le respondí que como me colgara me iba a enfadar, intenté suavizar la conversación pero ya poco pude hacer y quedamos de manera vaga en hablar otro día.

S. me ha contado que cuando colgó se puso a llorar y montó un espectáculo en el bar de tapas, diciéndole a gente desconocida que estaba desesperada. S. estaba muy ofendida porque dice que si son amigas por qué no habla de los problemas con ella (¿Porque S. le dice las verdades?), y que se ofreció a quedarse en su casa y que Marta le dijo que no.

Dani está fuera, con el yate, y sólo viene los fines de semana. Creo que en la relación entre Marta y S. también influye que Dani no soporta a S. porque piensa que es una mala influencia para Marta, cuando no es en absoluto cierto. Dani sabe que Marta le fue infiel un día, y piensa que fue S. la que estaba con Marta ese día y la influyó mal, pero lo que no sabe Dani es que quien estaba con Marta ese día era yo, pero como no puedo hablar de eso porque es tabú… S. percibe esas malas vibraciones y se siente mal.

Marta a veces trata a S. como inferior porque no es universitaria y ha sido puta, pero está muy equivocada, S., y en este momento más que nunca, controla mucho más que ella. Y si S. tiene poca conversación (que no es cierto), ¡anda que ella! Que no es por nada, le guardo la fidelidad de los muchos años de amistad, pero a Marta no le gusta leer, ni el cine, ni la música, y mí las compras me aburren. De hecho, siempre que voy a verla lo que hacemos es ir a comer a sitios buenos y ponernos hasta arriba de gintonics, y jiji jaja. Y eso una vez pasa, y dos y tres, pero llega el día en que no me apetece beber, o no me apetece quedarme en su casa ni estar al día siguiente echa polvo o tengo que conducir después. Estar con ella más de dos horas seguidas sin beber es un aburrimiento. A mí me gusta beber, pero NO soy alcohólica, y me puedo tirar perfectamente dos semanas sin una cerveza. Hasta Abejita se ha dado cuenta de que no es normal, y ya cuando vamos a verla juntas hacemos el cálculo del tiempo perdido en la borrachera y la resaca. Además es que Marta es muy persuasiva… y me conoce… muy bien además, y yo como soy de voluntad débil siempre me acaba enganchando.

S. me ha contado con detalle lo que yo ya sabía, que tanto ella como el novio están fatal con la bebida, y Marta además con las pastillas. Como Marta es médico tiene acceso directo a todo tipo de pastillas (ése va a ser un gran problema cuando intente desengancharse). Yo la he visto meterse los lexatines a pares pero sólo ella sabe lo que se toma de verdad.

S. dice que no hay manera de convencerla de que vaya a un psicólogo, o a un psiquiatra si a ella le gusta más. Marta en realidad lleva años mal, y hace unos cuatro años un psiquiatra amigo suyo la ayudó mucho, pero según S. ahora no quiere ni oír hablar del tema y dice que no valen para nada. Yo creo que en realidad no va a ver a un psicólogo porque le va a decir que no pruebe alcohol ni las pastillas y eso es lo que ella no quiere.

Hoy la he llamado para ver cómo estaba y no me ha cogido el teléfono. Le he mandado un mensaje diciéndole que cuando tuviera tiempo me llamara para hablar, y nada.

A todo esto yo tengo mis propios problemas (que no cuento aquí, y a casi nadie, pero que llevan dos meses en un punto álgido y no sólo no se suavizan sino que van a peor) y ni putas ganas de ir a verla, ni siquiera de hablar con ella, sobre todo en este momento, que ando enfadada, aunque entiendo que si me necesita haría el esfuerzo. El problema es yo sé que con el problema que tiene, al nivel que está, yo no la puedo ayudar. Ni quiero ni puedo involucrarme de esa manera, (si yo estoy fatal también…, como para ayudar a nadie). Y no me digáis que hable con ella (algo tendré que hablar, pero todo no porque hay cosas que ella no entiende, la conozco mucho, y para qué) porque con ella no se puede, es básica y cabezona como ella sola. Lo único que puedo hacer, si me vuelve a hablar, claro, es intentar convencerla de alguna manera, buscar algún resorte que no se haya utilizado todavía, para que haga terapia.

Yo entiendo que está tan mal que a ese nivel desvarías, pero es que odio que me hagan chantaje emocional, lo odio. No lo soporto. Y menos en ese tono infantil exigente. Yo puedo ser muy generosa, pero no me obligues. Mira ahora hace mucho que no veo a mi otro amigo de la infancia (por cierto, se odian entre ellos desde siempre), que vive en Madrid, y pienso ir a verlo por gusto, como hago de tarde en tarde y él también, porque me apetece y lo echo de menos, y es mucho más lejos, pero mi amigo ni me monta números ni me exige nada y cuando hace falta hablamos por teléfono y ya está, y si nos tiramos un par de meses sin hablar no pasa nada. Y antes era así con Marta también y no entiendo lo que ha pasado ahora, si la he malacostumbrado en los últimos meses o que ella ahora que vivo más cerca que nunca lo ve como una obligación mía o qué. O que está fatal con sus adicciones y no es capaz de discernir lo que constituye una relación sana y lo que no.

Joder, es que lo que ella quiere es que yo esté ahí con mucha más frecuencia, y yo no puedo, ni quiero. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que cogiera dependencia de mí? ¿Hasta que yo le solucionase los problemas?

¿Qué sólo se siente sola y es normal? No lo sé. Pero es que lo que ella necesita es primero ayuda profesional y segundo una ayuda de la que le das a una pareja, o a un amigo pero si por las circunstancias vive al lado (y casi tampoco), porque esto no es una cosa de un día.

¿Y yo qué? Ella no se da cuenta de que me ha quitado el sueño, que a mí esto me afecta y que no puedo ni con mi vida para tener encima que solucionarle la suya?

Abejita lo dice, que la gente que está enganchada suele ser porque es autodestructiva, pero que Marta no sólo es destructiva con ella misma, sino con todo lo que pilla a su paso, y eso es una verdad como un templo. Y desde luego lo que no puedo permitir es que me arrastre a mí también. Mira como S. se ha retirado y conoce la película mejor que yo…

Joder, qué mierda, últimamente me meto en cada embolado sin comerlo ni beberlo…

Si no me llama en los próximos dos días (no sé si quiero, de verdad, porque como me llame igual voy a tener que ir, o al menos poner una fecha y no me apetece nada, pero nada nada), la llamaré yo, que igual no me coge el teléfono otra vez, y si no me lo coge la volveré a llamar en cuatro o cinco días, y si entonces tampoco que le den por culo.

Ya digo, toda la noche en vela por la mierda esta.

Si has llegado hasta el final, felicidades, acabo de darle al blog todo el uso terapéutico del que creo es capaz y lo has presenciado.

Hala, una bonita canción, te la mereces:

David Bowie & Queen - Under Pressure

 

06/11/2006 07:09 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 12 comentarios.

Japón… o mejor “From Spain to Japan”

Este título, así a bote pronto (el post va de otra cosa) me ha recordado una anécdota. Hace ya unos años vinieron a visitarme unas amigas japonesas, que habían sido compañeras mías en Londres. Se quedaron un mes en mi casa, que dio para mucho, pero en concreto me acuerdo de un día, muy al principio.

No bebían, se emborrachaban con nada, típicas típicas japonesas, de las de tomar fotos a todo, horror ante los tacos y el vello púbico y demás.

Y a mí se me ocurrió llevarlas a la feria de Málaga. Fliparon. Y pillaron una… Claro, el vino dulce de Málaga entra muy bien, y estaba dulce y ellas no sabían nada… Se emborracharon en aproximadamente ¿cinco minutos? Me di la vuelta y me vi a una enganchada del cuello de un tío desconocido… y yo: “¡Mari, Mari, ven pá”. En fin, esas cosas…

En la feria es lo que pasa, te juntas con unos y con otros y acaba un grupo muy heterogéneo. Además eran tiempos en lo que yo era más joven y el alcohol corría que daba gusto. Total, un día, el más intenso, acabamos la Feria de Día con una cogorza considerable en el piso de uno, en el que nos quedábamos unas diez personas, japonesas incluidas. Estaba mi amigo J, que se encargaba del espectáculo gay, y su amiga Rocío, estudiante de arte dramático y muy andaluza ella, que ese día iba vestida de flamenca y a las japonesas le encantaba.

La cosa estaba desfasadita y a mi me empezaban a preocupar mis amigas, pero era imposible controlar el ambiente (no quería que se escandalizaran tanto, aunque ahora que lo pienso qué tontería, y yo creo que en el fondo me daba igual). Entonces Rocío, encantada de la expectación que creaba y de ser el centro de atención, tambaleante, con una encima como un piano, se arrancó con una copla en plan la Piqué. Lo hacía muy bien, la verdad. Y cuando acaba, plantada frente a las japonesas, que la habían observado extasiadas desde el sofá, va y les dice, muy seria y melodramática, con esa voz indescriptible mezcla de borracha e inglés con acentazo andaluz: “¡FROM EHPEIN TU YAPÁN!”, se levanta la falda del vestido hasta la cabeza y… ¡no llevaba bragas!

Reacción de las japonesas:

1) Gritar (El resto: jalear, aplaudir, y revolcarnos de la risa, normal borrachos como estábamos).

2) Aplaudir como descosidas

Me quedé tranquila, oye, ya no podía ocurrir nada peor.

 

Al final una de las japonesas se reveló como lesbiana, fíjate tú.

 

En fin…

 

Yo iba a escribir un post muy cultural sobre la animación japonesa y sus variantes porno, pero ya me he cansado de escribir. Otro día será.
04/11/2006 22:04 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

+ Bares

Regina spektor y The Strokes - Post Modern Girls

Este fin de semana vinieron unas amigas (y el perro de una de ellas) y salimos por Málaga. Tremenda noche, todavía tengo agujetas de tanto bailar (la perra, Panduki, se quedó en casa, obviamente, bien separada de Carrie, a la que acosaba).

Por fin descubrí un bar en Málaga que esté bien (y que no sea de ambiente, aunque ambiente hubiera y mucho). Me refiero al NYX, un sitio que algunos denominan de rock español, otros de punk y otros de heavy. Yo creo que alguna gente no tiene mucha idea y llaman así a cualquier local que no sea el típico pijito estándar que tanto abunda por aquí.

El caso es que pincharon una música que estaba muy bien (también se ve que era una noche especial), e incitaba a bailar, electrónica un poquito hard en general, aunque uno de los djs derivaba que daba gusto.

El bar, pequeño, a la vuelta de la esquina del Liceo, tiene dos defectillos: mucho humo y unas luces un poco molestas, pero el resto genial. Entre la gente había de todo, de todas las edades y muy buen rollo general. La decoración… básica y cutre. Si lo que quieren es ser punks lo han conseguido.

Después de eso fuimos al Spektra, en la Plaza de la Mierda (en realidad es la Plaza de San Francisco, pero todo el mundo la llama de esa manera, los malagueños es que son así ellos, directos). Es un sitio más grande y roquero, música menos bailable pero bastante buena. Estaba lleno de muchísimos tíos guapos y en condiciones, cosa rara pero cierta (claro eran de los que van a los sitios por la música y no porque haya tías).

Me hizo gracia uno jovencillo (bastante simpático e inocentón) que le entró a Abejita. Va y le pregunta: ¿crees en el amor a primera vista?, y Abejita, con una sonrisa de oreja a oreja: “síííííííííí”, y el tío, todo frustrado: “¡tienes que decir que no!”. Luego se puso un poquillo pesado con invitarnos a una fiesta. A las tantas, viendo que el único que le gustaba a Ainhoa estaba más interesado en una guiri feísima, nos volvimos al hogar, andando (qué dolor de pies).

Tras comprobar que perro, pájaro y casa seguían como los dejamos nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, comida en terraza cercana, a las cuatro de la tarde, como tiene que ser.

fotos de la resaca (de las ochenta que nos pudimos sacar, las más mostrables, así que imaginaos cómo eran el resto)

01/11/2006 07:59 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 2 comentarios.

“Ahora se estila cada uno en su casa”

Regina Spektor & The Strokes - "Post Modern Girls"

 

“Ahora se estila cada uno en su casa”, dice una vieja del pueblo, refiriéndose a que con el crecimiento del pueblo todo el mundo vive de una manera muy independiente. Hasta no hace tanto yo era la que se rapó y se fue a abortar a Londres.

Sí, me rapé hace más de diez años, dos veces además, porque me gustó. Y me rapé al 0 (lo recomiendo a todo el mundo una vez en la vida, la piel de la cabeza es increíblemente suave y sensible).

A abortar no fui, más que nada porque nunca he estado embarazada, pero a Londres sí, con mi amigo J. Nos fuimos a Londres un fin de semana, nuestras familias se enteraron y todo el mundo pensó y difundió que habíamos ido a abortar (por aquél entonces todavía no le habíamos dicho a nuestras familias que entendíamos). Luego no hubo manera de desmentir el rumor.

Ése viaje a Londres es una de las anécdotas más referidas de mi vida y de la de mi amigo. Lo mejor es cuando nos juntamos los dos para contarlo y hacemos el teatrillo de que nos peleamos. El viaje consistió en “si algo puede salir mal…” al cuadrado, pero es de los que cuando pasa el tiempo te ríes de verdad.Es de las cosas que hay que contar en persona. Cuando nos referimos a esta anécdota, que es muy larga para contar siempre (todo cansa), es sinónimo de noche de buen ánimo y pasarlo bien.

No me quitaba el sueño, me daba más risa que otra cosa, a esas alturas pasaba bastante de la gente del pueblo.

Ahora el pueblo ha crecido tanto que ya es muy difícil llevar la cuenta de todo. Calculo que es unas diez veces mayor, casi todo el crecimiento en los últimos cuatro años. Pasamos de no tener supermercado a que nos pusieran un SuperCor. El Lidl está en construcción.

Lo malo de irse al campo es tener que luchar por esa aceptación otra vez (yo sí sé lo que es un pueblo). Confiemos en que todos sitios hay gente buena. 

A mí me hubiese gustado Casares, pero es demasiado caro, a miles de personas se les ha ocurrido la misma idea.

Pero vamos, que mientras tanto nos quedamos en Málaga, disfrutando del bullicio del centro, de las rutas de bares de tapas, del pescaíto, de olvidarte de guantes y gorros, de las calles peatonales y de los jardincillos de la catedral (son de un exquisito buen gusto, los bancos mal colocados en mi opinión, pero sólo tengo esa pega).

   
19/10/2006 03:13 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 3 comentarios.

Canción fantasma

Yo tenía una novia que se empeñaba en decirme las cosas importantes de nuestra relación a través de canciones. A veces era bonito, pero llegaba el punto en que empezaba a cansar, sobre todo cuando no entendías bien la letra o el significado de una canción, le pedías traducción al idioma de los mortales y se negaba. Al final me exasperaba. Era una relación que no tenía futuro.

Una vez, casi al final, me puso esta canción que me tropezado hace un rato (no sé título ni cantante –lo sabía pero se me ha olvidado completamente-, si alguien la reconoce que se manifieste, por favor).

Me preguntó qué me decía la canción, le dije que nada, que no veía que tuviese nada que ver con nosotras. Mentí, bellacamente. Me jodieron ciertas verdades, pero me molestaba más su papel de víctima.

No se lo merece, porque al final se portó fatal, pero ahora, con el tiempo y la distancia, y sabiendo que no se va a enterar, creo de justicia reconocerle su parte de razón.

 

No tenía futuro…

17/10/2006 10:07 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 4 comentarios.

Viernes 13

You'll wish it were only a nightmare...

 

Este año vuelve tocar mi cumpleaños en viernes trece, lo que pasa es que esta vez no lo voy a celebrar, porque ya lo he celebrado, con un amigo cuyo cumpleaños es diez días antes que el mío (somos del mismo año), yéndonos a Milán. Tampoco lo voy a celebrar porque Abejita no va a estar aquí y, yo que me conozco, prefiero que el día pase de lo más normal.

Abejita no estará porque ahora le toca a ella el viaje con sus amigos. Es lo que tiene. Yo podría haber ido si hubiera querido (que su viaje no es cerrado) pero prefiero aprovechar para ver a la familia.

Y después de contar mi vida tengo que decir que me encanta que mi cumple caiga en viernes trece (cuando cae en martes también). Y eso de su relación con la mala suerte doy fe de que es mentira, porque yo he tenido casi siempre mucha suerte con todo o por lo menos lo normal que todo el mundo cuyo cumpleaños cae en otras fechas.

Este año voy a echar de menos la celebración de Halloween, que lo viví celebrándolo hace dos años en Gales y el siguiente con mis amigos americanos (mejor Gales).  Qué divertido…

Ohhhh, acabo de mirar “viernes 13” en Google buscando una foto del cartel de la película para ilustrar el post y he descubierto esto:

“El miedo a los viernes 13 se llama paraskavedekatriafobia o friggatriscaidecafobia, siendo una forma especializada de triscaidecafobia, o fobia al número 13.” Nunca había oído nada semejante. 

Qué interesante…  (En el 2029 tendré cincuenta y cinco años, si llego).

 ddddddddddddd

No tiene nada que ver, pero he aquí unos gráficos interesantes y bien hechos.

 

11/10/2006 01:06 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

Milano

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Canción

EasyJet, Málaga-Milán, 75 euros ida y vuelta, con dos amigos de la facultad, un reencuentro, sin parejas.

¿Por qué Milán? Fue el billete más barato que encontramos en el momento de hacer la reserva.

Nos fuimos el sábado por la mañana y volvimos el lunes más temprano aún.

De Milán me he traído un cinturón del H&M, unas anginas que me tienen asustada y cuyas verdaderas consecuencias aún desconozco, y muchas risas.

Para la ocasión adoptamos unos nombres de guerra. A mí me pusieron Jeanette (por lo de rebelde –qué cabrones son…-), luego estaban Noeli (como los dibujos animados) y Damian (pronunciado "demian" como el de la peli, porque estaba de un malicioso…).

Comimos de escándalo en todas las ocasiones, tuvimos mucha suerte con los restaurantes, que son baratos comparado con España y con lo que una se podría esperar de Milán (allí verdaderamente caros son el alcohol y los taxis). El transporte público es muy efectivo y relativamente barato: el billete 48 horas para metro, tranvía y tren de cercanías costaba 5,5 euros.

También tuvimos suerte con el tiempo que hizo, estupendo, sobre los veinte grados, se podía ir perfectamente en manga corta.

Llegamos y el hotel estaba muy bien, baratísimo y cuatro estrellas (Damian se lo curró, tengo que reconocerlo). Fuimos a almorzar y después de compras. Eso es lo peor, qué consumistas son mis niños, pero bueno, entiendo que por sus trabajos tienen que ir vestidos de una determinada manera y que no podían desperdiciar la ocasión de estar en Milán. Me han dado una con las compras… Creo que tengo pesadillas con zapaterías.

Tras el cafe latte de rigor, paseamos por la ciudad, a ducharse, a cenar y a salir.

Un amigo de Damian que visita con frecuencia Milán nos había dado información de varios sitios de ambiente. Al final pasamos toda la noche en un local que se llamaba “go lounge” o “glounge” porque nos dimos cuenta de que era de los que cerraban hasta más tarde. Estaba genial, la verdad. Tenía de todo, dos plantas, terraza fuera, gente bebiendo de pie en la calle, zona de bar, mesas, zona de sofás y zona de baile, música más que aceptable. Lo peor los baños, unos colones… estaba petado el bar el sábado por la noche. El sitio me encantó. Empezamos en la terraza y luego nos fuimos a bailar.

La perdición fue que ponían mojitos. Ahí tiramos la casa por la ventana. Pasó de todo, vaya noche, incluida peleilla interna que se solucionó pronto. Damian ligó con uno que Noeli y yo apodamos rápidamente “el profe de religión” (tenía toda la pinta) para meternos con él.  Tengo lagunillas pero estuvimos bailando mucho y luego en la calle hablando con mucha gente en un batiburrillo de idiomas que yo no sé cómo nos entendíamos pero lo hacíamos. Al final Noeli conoció a unos que nos llevaron en coche al hotel. A esas alturas Damian ya había desaparecido con el profe de religión. Salió redonda la noche.

A la mañana siguiente yo estaba que no me podía mover, porque encima tenía mucho sueño acumulado. Estaba destrozada, así que me quedé durmiendo mientras éstos se fueron a visitar el castillo. Volvieron para la hora de comer. Con unas resacas considerables y consumiendo agua por litros, tras almorzar y tomarnos unos helados buenísimos, visitamos il Duomo. Muy bonita, me gustó en especial una vidriera (la segunda a la izquierda según se entra) que representaba la lucha entre el bien y el mal y había imágenes del infierno y también los rosetones laterales de la parte trasera. Después de eso fuimos caminando (un montón) hasta la basílica de Santa María No Sé Qué, con la intención de ver el cuadro de La Última Cena de Leonardo Da Vinci, pero había que pedir cita con antelación, así que nuestro gozo en un pozo. Aún así me alegré de haber ido. La basílica era románica, preciosa, qué buen gusto tuvo el que la ingenió. Era moderna y todo. Una pena que parte se destruyó durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras eso estábamos hechos polvo y nos fuimos al hotel a echar una siesta. No me podía dormir… Éstos todavía tuvieron el valor de volver a ir de compras.

Luego fuimos a otra zona de la ciudad, Corso Como, o algo así (cerca de la estación Garibaldi). Para ser domingo había una animación increíble. Cenamos, nos tomamos una copa en un barecillo muy agradable que se llamaba Novecento y nos volvimos al hotel, porque dos horas después teníamos que estar cogiendo el taxi al aeropuerto. Justo cuando me iba a quedar dormida nos tuvimos que levantar para irnos. Qué mal cuerpo. Bueno, encima nos equivocamos de terminal y hubo un poco de desbarajuste y carreras en el aeropuerto. No nos dio tiempo ni a desayunar. Y luego lo peor es que en el avión hacía tantísimo frío que tampoco me pude dormir. ¿Serán de ahí mis anginas o de la gran noche (en la que perdí mi jersey -pero no me importó mucho porque ya vivió lo que tenía que vivir-)?.

Llegué a Málaga hecha un trapo.

Dos días bastante bien aprovechados, da la sensación de que estuvimos más tiempo. Hemos prometido que el año que viene haremos otro viaje similar, pero a otro destino.

Nos hicimos muchas fotos, pero todavía no las he visto. Si luego descubro alguna que merezca la pena la cuelgo.

10/10/2006 03:51 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 5 comentarios.

Valduno

(baños romanos en Asturias)

En estos tiempos del fin de los tiempos podría parecer una pérdida de tiempo (valga la doble redundancia) rebuscar en la historia. Romanos, celtas, católicos, que si la reconquista o la expulsión, ¿llegaron a convivir neandertales y cromañones? ¿qué más da ya?

Estoy suscrita a un blog de arqueología. Siempre me gustó la historia, la prehistoria en especial. En primero de carrera me escapaba de clase y me iba a la facultad de letras. Asistía a las clases que me parecía, sabiendo que nunca tendría que memorizarlo, que no iba a tener exámenes (así me iba, pero ya ¿qué más da?). Soy una feliz…

De los romanos sé mucho, durante años me hartaron (derecho romano, historia del derecho…), pero acabo de leer un artículo que me ha interesado, distraído, evadido…

(no hace falta ni que os lo leáis, no es nada excepcional, para interesante éste ).

No hay (al menos no encuentro) moraleja ni nada por el estilo. Eran otros tiempos, otra vida… Igual que nos ha tocado aquí no podía haber tocado allí.

Hace bastantes años envidié a la generación del 68. Qué tiempos, qué ilusiones, qué energía... Parecía que los siguientes éramos unos cutres conformistas (y lo éramos, pero ellos unos vendidos -si nos ponemos así-).

Nada que ver… para tiempos emocionantes éstos. Nos ha tocado la lotería.

 

10/10/2006 01:15 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 2 comentarios.

Otoño

Ya no hace tiempo de andar en bolas por la casa. Voy a la habitación y me pongo una camiseta vieja que me gusta. Me acuerdo de que ese calorcito que te inunda marca el comienzo del otoño, que por suerte en Málaga suele ser una estación larga y agradable, quitando unos pocos días de lluvia fuerte.

Ya pasé un otoño aquí, hace muchos años, aunque no fue tan bueno como yo esperaba, pero no fue culpa de la estación.

Cuando me vine a vivir a Málaga en enero ése fue uno de los factores que influyeron en la decisión, el buen tiempo. Tenía razón.

Este año la primavera fue larga y buena, el verano mejor de lo esperado, se ve que lo peor es el invierno en esta casa, fresca en verano (dentro de lo soportable), pero fría en invierno, orientada al este.

A Carrie le gusta la casa, porque hay pajaritos en el jardincillo de la calle y se comunica con ellos, los imita más bien, yo creo que los pajaritos pasan. Lo metemos en la jaula y lo acercamos a la ventana abierta hasta que anochece. Luego a dormir en una habitación a oscuras.

Abejita parece una griega o una romana porque, por no ir a por la camiseta, está enredada en una colcha fina y morada. Está tecleando, la luz del atardecer sobre sus hombros (cuyo grado de suavidad sólo yo conozco con tanta precisión), y la observo.

La vida es agradable aquí, ahora, si me olvido de que dos personas que quiero están enfermas, si me olvido de cosas (casi añoro los días en que mi único problema era un suegro retrógrado).

Pero hoy es aquí y ahora.

Los amores antiguos han seguido su propio camino y yo soy más yo que nunca.

Recuerdo lo que escribí, con la perspectiva que da el tiempo puedo decir que era verdad:

 

Al final corrí más que vosotras, corrí más que nadie, dejé atrás la ciudad, sus sinsabores, los vuestros, mi vida tal como la conocía, tu amor. Ni siquiera fue una huida hacia delante, fue simplemente un acto de desesperación. Corrí tanto que nadie me pudo atrapar y descubrí, de nuevo, que amaba mi libertad. El mundo es grande y está lleno de cosas que valen la pena, siempre lo supe y siempre te lo quise hacer entender. Lástima que las cosas no salieran bien.

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07/10/2006 00:36 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 3 comentarios.

Mensaje de voz desde el pasado

Soy de Amena, y hoy recibo un mensaje de texto que me informa de que si no utilizo los servicios de amen@mail y el álbum de fotos antes de la próxima semana me desconectarán del servicio. La verdad es que nunca había utilizado esos servicios, pero a una no le gusta que la quiten de nada, así que entré en www.amena.com para ver qué era eso. Después de tener que activar una contraseña y demás protocolos, entro en el famoso correo, y me encuentro con esto:

 

Leo con atención y… ¿mensaje vocal? ¡¡¡¡¿del año 2000?!!!!

Ése fue el año en que obtuve esta tarjeta de teléfono. Ni por asomo pensé que pudiese escuchar ese mensaje, dado que de todo lo relacionado con el teléfono no me funciona nada bien, ni puedo mandar fotos con el móvil ni nada (estoy amargada con eso). Cuál no es mi sorpresa cuando pincho y se empieza a descargar un archivo .wav al ordenador. Vuelvo a pensar, año 2000… dios mío, no me lo puedo creer… ¿qué coño dirá el mensaje?, ¿de quién será? Se me pasa por la cabeza una sombra, pero no… Le doy a Play y… se oye muy bajo… ¿parece mi hermana? No… Subo el volumen. Sólo dura 18 segundos. Le vuelvo a dar a Play y sí, no hay duda, es mi EX (con mayúsculas).

 

¿Qué dice? En tono simpático y muy cariñoso, riendo, dice:

“Hola, Iwita… ¿tengo que hablar? Jajaja, déjame en paz, tía. Iwita es la más tooonta del muundoo, ¿verdad Iwita?, la más tontitaaa, jajajajaja, después ¿a qué le doy? ¿a almohadilla?”.

 

Se ve que era una prueba.

 

¿Qué he pensado yo?

1)      tontita, en su tónica…

2)      parecía que me quería, que todo iba bien, ¿por qué me dejó un mes después?, (bueno, no me voy a hacer la misma pregunta otra vez, ya pasamos por esa fase)

3)      Pero me decía tontita, que ya, que es una forma de hablar, y estaba muy cariñosa, pero me lo decía.

4)      Me gusta su voz, entiendo por qué me gustaba tanto.

 

No tiene mayor importancia, pero en el momento de escucharlo se me ha removido algo por dentro.

15/09/2006 22:40 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 3 comentarios.

Mi EX

Todos tenemos un EX con mayúsculas. Yo por lo menos la tengo. Acabamos fatal, pero ella quería que nos siguiésemos hablando aunque fuera de tarde en tarde. Yo, por no demostrar que me seguía importando, o molestando, acepté. La cosa se quedó así y en realidad es casi mejor, porque es desagradable cruzarte con tu ex por la calle y no decíos ni hola –tengo esa modalidad también-. Además vivíamos en ciudades diferentes –me largué-, por lo que sospechaba que me la cruzaría poco. Hace ya más de cinco años, cómo pasa el tiempo…

La última vez que la vi fue en Mojácar, el verano pasado, que pasaba por allí y la llamé, después de varias llamadas suyas despreciadas -conste-, y quedamos para cenar y tomar una copa con mi pareja y otras dos amigas comunes -más bien suyas, como se me recordó en su momento-. Entonces le comenté que pensaba irme a vivir a Málaga. Se quedó con ganas de seguir hablando conmigo.

Hace unas tres semanas me llama. Cuando le digo que vivo en Málaga se hace la sorprendida. Poco después me dice que el día 1 de septiembre viene una boda en Málaga de una amiga común. Que comamos juntas, que me quiere presentar a su pareja. Ya terminó con la rubia medio analfabeta, ja, lo sabía. Será una insatisfecha toda su vida. Ahora está con una indígena de nosédónde muy guapa, me ha dicho. O es tonta o es joven, apuesto lo que sea.

Total, que nos vamos a ver. No me apetece nada.

Sinceramente, todavía me da miedo que me haga daño. Nos conocemos demasiado bien, y aunque yo he cambiado, algunos resortes siguen ahí.

Es un esfuerzo por que no me quedara un recuerdo absolutamente horrible de aquello, aunque lo fuera verdaderamente,

porque también tuvo sus momentos buenos,

…por hacerme ese favor a mí, no a ella.

Me engaño, pero es sólo un día…

¿Y si no voy? ¿Y si me invento algo?

¿Y qué coño me pongo? Si antes me llamaba gorda, ahora cuando me vea le da un pasmo.

Sé que no lo voy a llevar bien... pero esconderse no sería propio de una persona con tan alta autoestima como la mía...

¿Qué hago? Qué mierda...

22/08/2006 07:53 Autor: samikasmiles. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.




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