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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007. Resumen
02/08/2007Uno intimista![]() Que hacía tiempo que no. [Hacía años que no me entraban ganas de cortarme el pelo; quizá, más que por cambio radical de imagen, sea por influencia del mucho calor que hace.--No tiene nada que ver--]
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05/08/2007Tres posts en uno o El tiempo (el clima)Buahhhh, post super largo, ya lo dije, que estoy recluida, todo internet para mí. • No está estudiado cómo de verdad nos afecta el clima. No está. Mi compañero de piso, que fue especialista de cine y sufrió mil roturas, te predice el tiempo con una exactitud pasmosa, lo siente en su cuerpo. A mí hermana le pasa igual con una cadera que se rompió. Yo, que soy asmática, sin salir de casa, sé cuándo se ha levantado el día nublado. A veces se me olvida mi “habilidad” y pienso “¿qué me pasa, qué me pasa hoy?”, miro por la ventana y “ah, coño, el tiempo”. (aparte: dicen que en la sociedad occidental el factor que ahora mismo disminuye más la esperanza de vida es el asma, como diez años menos. Qué pena que me voy a perder el final –sarcasmo-). El levante, el poniente, la tramontana y los nombres de vientos que hablamos un día en otro blog, creo que el de Gurb, ¿cómo afectan así a la gente? Porque les afecta, en eso estamos de acuerdo. En realidad yo sólo sé del levante, que por algo soy de Cádiz, y que a mí no me afecta tanto, pero a los de fuera, hasta a mi madre, que llegó allí con catorce años, los trae de cabeza. Yo sé cuándo está, soy consciente, pero me adapto, como cuando coges habilidad en tu propia casa y sabes dónde están los interruptores aunque estés a oscuras. ¿Qué coño es eso de las ondas Schumann? Ya sé que es casi todo mierda y me queda algo del raciocinio que me inculcaron mis profesores, ¿pero qué habrá de verdad? “El pulso de la Tierra”. Yo creo en eso, no en la Gaia de Lovelock exactamente, pero sí que la Tierra es un ente vivo, un sistema en sí mismo, al que pertenecemos, que Todo es Uno. Lo sé porque sí. ¿Era Descartes? En filosofía siempre estuve floja. Sólo sé que lo sé. ;) •• Tarde de agosto (tarde de un día bochornoso, como descubrí después) Hoy dormitaba, producto de las pastillas para el pie, en mi habitación, y en ese duermevela, oía, como un rumor, las noticias de la televisión que me llegaban desde el salón. Todavía no sé si sueño o realidad, escuchaba que había plaga de topillos en gran parte de los viñedos españoles (en Toro, horror), que amenazaba con pasarse a La Rioja; mosquitos en Los Monegros y menos mal que todavía no había llegado el mosquito tigre, soñaba con el mosquito tigre como monstruo de videojuego; que no había pescado para abastecer todo el turismo de la Comunidad Valenciana y pagaban lo que fuera por él, cigalas todo el mundo; que los monzones estaban siendo muy malos y el cuarenta por ciento de Bangladesh estaba inundado. No podía respirar bien y pensaba en la nube anaranjada que cubre el cielo madrileño, que sólo se ve si te alejas lo suficiente, o si desde un ático alto miras al horizonte. Pensaba en salir de aquí y luego renunciaba, por pereza, dejándome dormir de nuevo. Soñaba cuando yo vivía en el campo y el campo me parecía feo, y yo quería salir de allí, y ya no hay campo al que volver. Por él pasa un carril de desviación de la autopista, la A7. Recordaba a mi abuelo materno (el desertor, el desconectado). Él decía que la tele era una mierda, así, y que del parte sólo valía “El Tiempo”. Él sólo miraba la tele cuando daban las predicciones meteorológicas, a las que prestaba mucha atención, y luego pasaba. (La verdad es que él también mantenía que la llegada del hombre a la Luna era una invención). Recordaba cuando yo tenía trece años, y leía más que ahora, por algo vivía en el campo y quería salir de allí. Entonces leí una novelita que se llamaba “El Genio ”, que iba de un científico que inventó una máquina para controlar el clima, y destruyó el mundo, muy a su pesar. ![]() Y, bañada en sudor, no quería recordar más, ni pensar en el futuro, ni en las cosas que leí ayer o antes de ayer, ni acordarme más de la foto de la niña china, ni en lo enfermos que se iban a poner. Entonces me quedaba el dolor físico e intentaba dormir. Poder hacer clic y apagar la luz, hacer clic y apagar tu cerebro, así afectan las drogas al ser humano; no, no estoy tomando drogas, sólo las recuerdo. ••• Nosotros, tú y tú, el/la que me lees, yo, nunca hemos vivido una guerra, ni siquiera una revolución (bueno, suelen estar precedidas de guerras). No sabemos lo que es eso. Bendito tiempo de paz. (A lo largo de mi “trayectoria académica” (o la época en que era una arrastrada y le aprobaba asignaturas a los demás) yo di una asignatura que se llamaba “Historia de la Paz”, en la Universidad de Granada. Preciosa asignatura. Siempre se estudia la Historia desde el conflicto, nunca desde las etapas de paz. Ésta iba sobre eso, mi trabajo sobre las etapas de paz en la Prehistoria. Tiempo de paz, como es el nuestro, hasta que nos atrapó la globalización y a muchos de nosotros no se nos escapaba que aunque aquí viviésemos contentos y felices, a la vuelta de la esquina, léase Sudán, Yemen o Iraq, la gente vive ese drama, que es lo peor que puede acontecer en la vida de un grupo social y a la vida personal de cada uno de sus componentes. Tiempo de paz ilusoria, el que vivimos.) Me planteo si hubiera que ir a una guerra, como ese preámbulo de revolución necesaria (nunca fue tan necesaria ni tan científicamente comprobada), ¿iría? No. Porque la guerra alimenta al mal y a la propia guerra. Ya muere demasiada gente. Las revoluciones, si les da tiempo a ocurrir, deberán ser pacíficas, lo que no quiere decir débiles. Hacer el vacío. Quizá este post acabe de manera abrupta, simplemente me he cansado de escribir. Y de derivar.
07/08/2007Dentro
Cuando llegué a Granada me pareció gris, tengo que confesar. Las calles estrechas y la piedra oscura. El frío seco y el olor a rancio. Venía de Londres, que me había deslumbrado con sus bares, sus mercadillos y un cosmopolitismo que por aquel entonces todavía no había llegado a España. Granada me costó, pero poco a poco fui encontrando aquello de lo que hablaban y hasta comprendiendo a los poetas. Los primeros años, los bares de Pedro Antonio, las fiestas, las escapadas de la facultad. Le siguieron las acampadas, la biblioteca nocturna, la vida cultural. En la última época, la calle Elvira, las sesiones golfas y los bares de ambiente. Cuando me fui de Granada, me pareció hermosa, y supe que echaría de menos el rumor del Darro y el abrazo de la sierra, que dejaba mi casa de la peor manera, jurando no volver. Por amor me fui y por amor volví, tres años después. Un año más tarde la dejé de nuevo, hechas las paces, reconciliada con el pasado. En Granada viví ocho años, en ella disfruté con amigos y amantes, y lo único que me duele es que no tengo a nadie a quien llamar si voy allí. Cosas de la vida. De Granada siempre llevo conmigo un leve acento, que no es poco, y ojalá nunca lo pierda. 11/08/2007¿Racismo?![]() Ya sabéis que vivo en Lavapiés, “melting pot” donde los haya, encrucijada de “Cosmofobia”, el libro de Lucía Etxebarria. A mí me parece que Lavapiés se distingue de otras zonas de Madrid porque no hay etnia o nacionalidad que sobresalga de las demás. No es, por ejemplo, el barrio de mi amigo J. (Gran Vía), donde la mayoría son sudamericanos. No, aquí, curiosamente, hay de todo, casi a partes iguales: sudamericanos, negros, chinos, magrebíes, libaneses, turcos, pakis, indios y de Bangladesh, todo mezclado con guiris curiosos, elementos “alternativos” y señoras “de toda la vida”. Bueno, nuestros mejores vecinos, de todo un bloque, con decenas de habitantes, son tailandeses. Después de todo este preliminar, no os creáis que voy a contar nada espectacular, no, es una chorra-anécdota de lo más normal, sólo quería describir el escenario. Ayer de mañana, empezó a sonar la alarma de un coche. Cada vez que pasaba un vehículo pesado, tipo camión, sonaba la alarma del coche, una ranchera blanca. Pii, piii, piiii, justo debajo de nuestro balcón. Al final creo que era del pintor que remodelaba el bar gallego de enfrente. A nosotros, que tenemos horario veraniego, es decir, que nos estamos levantando tarde (a eso de las once), directamente nos despertó la alarma. Se veía (oía) que el tío estaba cerca porque a veces desconectaba la alarma, suponemos que desde un mando, rápidamente, y otras tardaba un rato, y así, por deducción, sospechamos que estaba cerca. Continuó toda la mañana, hasta pasadas las tres de la tarde. Pii, piii, piiii, su puta madre. ¿El efecto sobre nuestro hogar? Ríete tú de “Un día de furia” (la de Michael Douglas, de un ejecutivo que se vuelve loco por el estrés y se dedica a disparar sobre el personal con una recortada). Se llama contaminación acústica y no está bien estudiado. Mira que aquí estamos acostumbrados al trasnoche público, por algo estamos pegando con “la zona cero” de marcha “lavapiesina”, pero esto nada que ver. A las tres de la tarde, mis compañeros decidieron llamar al 112, que no al 092, ya que se supone que en la Comunidad de Madrid, desde febrero, todas las llamadas de emergencia, de mayor o menor importancia, están desviadas al 112. Ja. Tres veces llamaron, tres: “de eso no nos ocupamos nosotros”, “sí, desde el acuerdo de febrero”, “bueno, tomamos nota” (resumen, después de mucho tiempo). Al final, por algún medio rocambolesco, la policía municipal efectivamente fue informada. No sé si al final le llamó la atención la municipal (no creo) o el susodicho se largó de la calle porque le tocaba, pero la cuestión es que acabó parando, aunque a esas alturas los nervios ya estaban disparados. Que si el barrio se estaba poniendo fatal, que los vecinos eran unos guarros, alguien vomitó en la escalera, sacudían la alfombra sobre nuestro balcón, llegaba el agua desde no se sabe dónde, uno no tiraba la basura al contenedor sino que la dejaba en el portal, por no hablar del que tiraba la basura por el patio y nos caía al tejadillo, y otra, argentina (oh, desgracia), te cerraba la puerta del portal en las narices aunque fueses a pasar. La verdad es que en “mi hogar” sucedió un incidente racista pero a la contraria (de una sudamericana, con una cierta posición de poder, ser racista hacia nosotros, demasiado largo y aburrido de contar aquí), y ése fue el detonante. Desde ahí un no parar. Muchas veces con razón, pero pasaron los límites. Contra los llamados “perroflautas” es una aversión anormal. Una ex que tuve les tenía una tirria mortal, y tampoco lo entendía. Vale, que están por donde tú pasas, con su pringoso perro comido de pulgas y la mitad de las veces lo que tocan en la flauta es insufrible, y encima te exigen una limosna y, si les dices que no, te hacen sentir mala persona. Vale, no es el ideal de persona que me quiero tropezar por la calle, pero de ahí a ese odio asesino que trasciende la manía tampoco lo entiendo. Y luego están los “payoponis”, también llamados “panchitos” o “guachupines”, es decir, sudamericanos. Así, desde fuera, es posible que sean los que peor se “integran”. ¿Por qué? Porque son tan parecidos a nosotros que ellos mismos no consideran que tengan que hacer ningún esfuerzo de integración. Es mi opinión. (Hay de todo, por supuesto, hablo de impresión general). Y así mantienen un “pequeño” Ecuador o Colombia aquí en Madrid. Algún día hablaré de mi patio, mi telenovela particular cada vez que cocino o voy al baño. De todo hay. La vieja demente que acusa de intentar matarla a todos los de su familia todavía no me ha terminado de cansar, conserva su exotismo, pero las canciones melódicas en español coreadas por la troupe de jovencitas sudamericanas enamoradas y apavadas me revienta el tímpano. Anoche, casi a la hora de irnos a dormir, a las mil, se acerca uno de mis compañeros de piso al balcón, a contemplar las fiestas del barrio, que largas son, y bueno, me tuvo que hacer gracia cuando exclamó: "¡¡¡¡un payoponi perroflauta!!!! ¡Ha sucedido el híbrido, mirad, mirad a ver! Existe, ¡ocurre!" No me acerqué al balcón, porque ya estaba en la cama y sigo con el pie chungo, pero no pude sino reírme. Así supongo que pasa todo. “Nos estamos volviendo un poco nazis”. Es broma, aquí no hay nazis, al fin y al cabo somos todos bolleras y maricones, y no, aunque no sea incompatible (¿cómo se llamaba del que estaba enamorada la Yourcenar, que era gay, y germanófilo cuando la Segunda Guerra Mundial?), pero mirado desde fuera puede llegar a entender el proceso, que no compartirlo. Sí, en España hay muchos racistas, como racistas siempre ha habido en EEUU (nuestra imagen y semejanza), como el mundo éste en el que vivimos no es tan amable como me gustaría, nos gustaría, que fuera. Miedo al futuro, igual que miedo al pasado. La mezcla, el multiculturalismo, en ciertos sectores (modernos, entendemos), no es “cool”. No hablan de ello, y simplemente por lo mismo, no es “cool”. ¡Qué pesadez! “No queremos cutrerías. Dadme sushi y moda sueca, pero no me atormentéis con kebaps y desgracias de pateras”. Así está la cosa. Una vez, hace mucho, leí en algún sitio que se había estudiado, por un programa de ordenador o algo así, qué surgiría de la mezcla de todos los tipos étnicos que existen actualmente sobre el planeta. La resulta fue que el aspecto general del ser humano, después de su interrelación a lo largo muchas generaciones, sería lo más parecido al tipo indio (de la India) de la actualidad. Tiene su lógica la cosa. La verdad es que a mí los indios, las indias, siempre me parecieron de lo más atractivas. 14/08/2007¿Racismo? II, La otra cara Sobre si los inmigrantes son racistas.Mi respuesta de antemano: los habrá que sí y los habrá que no, como todo. A raíz de mi anterior post, estos últimos días yo misma he sacado el tema del racismo con diversas personas, para saber su opinión. Son interesantes las opiniones a la contra, es decir, la que tenemos sobre el punto de vista de los inmigrantes o personas de otras etnias que se dedican a señalar su propia diferencia, y me he dado cuenta de que suele ser la chispa que prende la mecha, sólo nos hace falta la mínima para que saltemos como gatos escaldados, quizá con razón, quizá no. Es difícil ponerse en el otro lugar. Yo sólo una vez me sentí de manera ligeramente parecida a como se podría sentir un inmigrante aquí. Fue en Bélgica, una historia muy larga, sin papeles, sin dinero, y recuerdo que no fue nada nada agradable y que hubo un breve instante en que sentí odio por todos los hablantes de flamenco. De todas formas, no creo que sea suficiente como para ponerme en el pellejo de ellos. Yo quería referirme a situaciones más triviales. ¿Es ser racista incidir en los episodios en los que personas de otras etnias han remarcado su condición ellos mismos? ¿Es observación y comentario o es excusa para defender tu propio racismo? A. estaba en el Carrefour. Casi todas las cajeras son sudamericanas. A. estaba en la cola y delante de él había un tipo con el carro hasta los topes. A. la flipa cuando el tipo pasa por caja sólo cuatro o cinco productos y cuela el resto del carro sin pagar (evidentemente estaba compinchado con la cajera para robar esos productos), pero A. se calla, por prudencia. Cuando a A. le toca el turno, la cajera, en tono inquisitorial, le espeta: “¿Qué llevas ahí?, ¿qué llevas ahí?”, como si A. estuviera robando. Y A., que no llevaba nada, indignado, llama a la cajera “descarada” por haber mirado para otro lado con el tipo anterior y acusarlo a él falsamente. La cajera, más ofendida aún, le responde, a grito pelado, formando un gran escándalo, que “en su país ése era un insulto muy grave”, a lo que A. responde “que no está en su país, y que si va a otro país qué mínimo que aprenda las costumbres”. A. y la cajera acaban en trifulca que hace necesaria la intervención del guarda de seguridad y con A. jurando no volver a comprar en el Carrefour, que estaba lleno de latin kings. M. fue a visitar a un amigo al hospital. Iban dos personas, pero según las normas sólo podía pasar una sola persona. El celador les pregunta dónde van, que sólo puede pasar una persona. En ese momento acababan de pasar diez gitanos (ya sabemos la costumbre de los gitanos de ir en masa a ver a sus enfermos –costumbre que no me parece nada mal, por cierto- y de lo que se “ofuscan” si no se les permite hacerlo, por lo que es de suponer que el celador, para evitar problemas, había hecho la vista gorda). M. le respondió al celador: “¿Y ésos?”. Le salta la gitana vieja: “Blablabla, ¡Racista!”, a lo que M. le responde: “Yo no he dicho que seáis gitanos, sino que sois diez”. Lo dejaron pasar, por si teníais curiosidad, pero M. se refiere a esta anécdota para recordar, quizá más de la cuenta, que los racistas son los otros. Y más compleja y sutil es la historia de Analisa. Es brasileña, culta (licenciada en literatura) y le limpia la casa a mi madre. Esto me lo contó mi hermana. A ella creo mucho no se la puede acusar de racista, su propio novio es colombiano, y vamos, que no lo es, aunque fuera el novio de Utrera. Creo que es interesante su opinión: Dice, que en general (hablamos siempre en general…) los inmigrantes están acostumbrados a pagar por la vivienda un tanto por ciento de su sueldo muy inferior al que se paga en España (tampoco me extraña que les joda, lo que no es normal es lo de aquí). Dice que muchos se niegan a pagar más dinero de lo que consideran justo por una vivienda, aunque para ello tengan que vivir hacinados. (Están los que viven muchos juntos por necesidad e incluso los que son timados por sus propios compatriotas y pagan cantidades astronómicas por auténticos cuchitriles, y también sabemos que por ser inmigrantes tienen muchas más dificultades en poder alquilar un piso, lo sabemos, pero no se refiere a estos casos). Que gran parte de los que viven con más gente en una vivienda se podrían permitir vivir mejor, pero ellos eligen, por ejemplo, ahorrar para volver a su país (no hablamos de los que mantienen grandes familias en su país de origen, aunque incluso también de ellos) o simplemente no pagar ese exceso de precio. Yo le respondí que de acuerdo, pero que cada uno elige gastarse el dinero en lo que le da la gana, y que quizá ellos venían de países o de situaciones familiares en las que estaban más acostumbrados a vivir con más gente y no les molestaba tanto. Mi hermana dijo que claro, pero que luego se estaban quejando todo el día de que estaban hacinados porque eran inmigrantes, y que en general pobrecitos ellos que era inmigrantes. Bueno, al menos éste es el caso de Analisa. Ella saca más de 2000 euros al mes limpiando cinco o seis casas, tiene un hijo, pero no tiene que mandar dinero a Brasil. Que sí, trabaja duro, pero como trabaja duro tanta gente. Paga 300 euros por las vivienda, 150 ella y 150 su hijo. Viven con seis personas más, y siempre se queja de no tiene intimidad en esa casa y que todos sus males son porque es inmigrante. Se queja, por ejemplo, de que Mustafa tiene que pasar por su habitación cada vez que va al baño (luego nos enteramos de que se acabó tirando al Mustafa, es lo que tiene el hacinamiento). Claramente se podría permitir vivir en una casa mejor, pero no lo hace porque no le da la gana. Ella distingue siempre entre los que son inmigrantes y los que no los son. (“Pobrecito Joel, que es inmigrante, qué problemas tiene…”) Analisa es buena persona, a los inmigrantes siempre los va a visitar cuando están enfermos y cosas así. A mi hermana lo que le jode es que le tiene comida la cabeza a mi madre, y así le saca un montón de cosas, apelando al rollo de qué pena ella que es inmigrante. Te hace sentir mal. A mi hermana le jode también que a veces “presiona” para que le regalen cosas, y que una vez se lo das porque te apetece, comida que sabes que no te vas a poder comer antes de que se estropee o ropa que no te entra, pero dice que ya le insinúa que le regale cosas que ella no quiere darle, como una blusa que no le queda bien pero que mi hermana tiene la esperanza de ponerse algún día cuando adelgace. Aún así, a pesar de estas cosas, Analisa nos cae bastante bien, y supongo que nosotros a ella, porque en su macrocumpleaños de tres días los únicos invitados que no eran inmigrantes eran mi hermana y mi madre. Pero molesta su rollo victimista. 22/08/2007Otra cagada más en el mundoLa Universidad para la Paz es una institución académica, creada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para promover la paz a través de la educación. Es la única institución dependiente de las Naciones Unidas dedicada a la formación. En ella se estudian asuntos relacionados con la resolución de conflictos, derechos humanos, recursos naturales y desarrollos sostenibles. No es propiamente un órgano de las Naciones Unidas, sino que tiene un estatus especial, es autónoma tanto desde el punto de vista presupuestario, administrativo como académico. Sin embargo, se ha caracterizado por representar la corriente más progresista, más práctica, por “tirar” de Naciones Unidas, además de albergar los alumnos y el profesorado más destacados de sus especialidades dentro del panorama mundial. Todo eso parece que ya ha llegado a su fin. La caída más lamentable ha sido la del chileno Ronnie de Camino, excelente persona y brillante profesional, ejemplo de todos los ambientalistas del mundo por su lucha a favor del medio ambiente y su personalidad conciliadora. 24/08/2007Esperanza![]() Es el agosto más fresco de los últimos treinta años en Madrid. Suerte que tiene una. Ja. Pero como está haciendo frío y por costumbre dormí con la ventana abierta, ahora estoy resfriada. Es la contra.
25/08/2007Víboras(Bonito y sugerente título, podría escribir de cualquier cosa -incluso persona-, pero voy a hacerlo de eso, de víboras, de serpientes, ese animal que tanto respeto, curiosidad y temor, a partes iguales, nos causa a los humanos, tanto que hasta las escrituras hablan de él y en casi todas las mitologías se encuentra, en algunas mejor parado que en otras). Bueno, a lo que íbamos: Quiero contar una preocupación que tengo, y un hecho que está ocurriendo y del que no sé si mucha gente tiene conocimiento. Me refiero a la presencia de víboras en la Costa del Sol, en lugares donde se supone que no deberían estar. ![]()
Un día, hará un año o así, la Beli (un personaje; merece no un post, sino cincuenta con sus andanzas: mujer fuerte, un tanto hiperactiva, gobernanta de hotel, que lleva palante a dos hijos chupadores del bote, un marido paralítico cascarrabias y una madre coja, gritona, insoportable y que no se la entiende cuando habla, -miedo da el entorno de la Beli-) se disponía a lavar el coche en la puerta de su casa. La manguera daba a la calle, de asfalto, y estaba enroscada en el suelo. Al ir a cogerla, se ve que en el nido que formaba la manguera dormitaba una víbora que al instante le picó. Ella cogió y con la punta de la manguera la mató. No le dijo nada a su familia (“para no preocuparlos”), se subió al coche, con el cadáver de la víbora, como muestra, y se fue al hospital de La Línea. Llegó a punto de morirse. ![]()
Leo en la Wikipedia que durante las Guerras Púnicas se lanzaban a los buques enemigos en el curso de las batallas navales, qué bestias eran algunos. El ser humano es que es asín. También me han comentado, algunos conocidos, que por los chalets de Estepona los jabalíes campan a sus anchas, que no es difícil ver grupitos de jabatos retozando al lado de las piscinas. Es gracioso, si no fuera porque el jabalí es un animal bastante peligroso. Otro ejemplo de animal fuera de su hábitat lo constituye los monos de Gibraltar (Macaca Sylvanus, monos sin rabo, únicos monos libres de Europa, no se sabe si traídos por los musulmanes o autóctonos). ![]() Sí, como están protegidos, mimados, y resabiados a más no poder, lo monos han decidido que amplían sus miras y se expanden. Por las playas que tiran hacia la zona mediterránea, partiendo desde el peñón de Gibraltar, hay monos. Estas playas están repletas de chalets, y por lo visto los monos entran por las ventanas de las cocinas y roban de todo. Claro, éste es un “peligro” que nadie se espera y en verano todas las ventanas permanecen abiertas. Son malísimos (y listísimos) los monos de Gibraltar, y como se les haga frente tiran del pelo y pueden hasta morder.
![]() Pobres monos. 27/08/2007El bote de Ikea¿Quién no ha visto este bote de cocina antes? ![]() No quiero entrar en la pesadilla en que se puede convertir ir a Ikea: siempre échale -mínimo- tres horas más que el tiempo estimado, y nunca el dinero previsto, además de ese cargar cajas del almacén y ese móntelo usted mismo. No quiero revivirlo, y ya Brixta escribió un post al respecto. (Mira que he prometido veces no ir más a Ikea, y vuelvo, vuelvo…). La presencia del bote de cocina (“escurrecubiertos”) allí donde voy es alucinante. Lo tienen mi hermana, mi madre, mi amigo J., y yo misma, repetido además. Todos de lugares distintos y comprado independientemente de los demás. Y mucha más gente. Eso me ha dado que pensar sobre la incursión de Ikea en nuestra vida cotidiana y el hecho sorprendente de que sus muebles se encuentran en casi todas partes del mundo, incluidos lugares muy distantes de las tiendas de la marca. Incluso te da conversación con gente de culturas muy diferentes, distiende. La misma mesita que yo tenía en Bélgica se puede encontrar, y muy fácilmente, en NuevaYork o Tokio, en Sevilla y en Alcorcón. Cuando estuve en Marruecos descubrí que no había Ikea, pero se habían inventado “Kitea”. Ya les llegará, todo llega. No sé los números de venta de cada producto de Ikea, pero aquí he establecido un ranking de los productos más populares (esos que te tropiezas una y otra vez, vayas donde vayas), según me ha parecido a mí: Número 1: El bote. Escurrecubiertos, llamado ORDNING, 4,99 € (El bote de cocina es objetivamente caro, a pesar de ser de metal, –botes en los chinos los hay a un euro-, pero muy aparente, y por esa cantidad de dinero, que casi todos nos podemos consentir como capricho, consigues un objeto en tu cocina que parece “algo”, ésa es mi conclusión). -marujeando- Número 2: ![]() Mesa LACK, 9,99 € Número 3: ![]() Taburete FRITIOF 3,99 € Conversación entre mi hermana y yo, en el piso que ella acaba de alquilar: Iwi: Aquí también tienen el bote de Ikea. Hermana de Iwi: (silencio, pasa de Iwi). Iwi, (con ganas de charla): ¿Tú crees que Ikea acabará conquistando el mundo? H: Ya lo ha conquistado. I: Pero más, que sólo se puedan comprar muebles de Ikea. H: Puede. (…) Están construyendo la tienda de Málaga. I: Y acaban de abrir otra en Madrid, en Vallecas. (…) I: Da un rollo comunista, soviético, todos con los mismos muebles. H: Sí. I: Pero éstos son más o menos bonitos, modernos. Sería parecido a lo que pasaba con los muebles de la España de la posguerra, todos iguales, porque había autarquía y no se podía otra cosa, y ésos sí que eran feos, de abuela. H: En realidad Ikea lo que hace es copiar, copiar de Hábitat, de Roche-Bobois, que es internacional… I: ¿No se pasará de moda comprar en Ikea? H: No, porque ellos se van adaptando a lo nuevo que sale. Por ejemplo, ahora se lleva el look “tatoo”, lo irregular, la similitud con plantas, y hacen así los jarrones, los cojines, las cortinas… Siempre van un poco por detrás, pero lo suficiente para que la gente compre. Y su triunfo mundial es por la globalización, y la globalización no va a ir para atrás. I: Llegará a ser cutre tener muebles de Ikea. H: Ya lo es, pero todo el mundo los tiene. I: Pero es cutre. H: Sí, ahora lo que se ve en las revistas de decoración es “tal mueble hecho por el carpintero del pueblo”. Se valora lo único, original, lo caro de hacer. I: En realidad eso no tendría por qué ser tan malo, quizá no. Me refiero a todos con los mismos muebles. Por ejemplo, si las lámparas las hacen en Marruecos, ¿no es mejor, medioambientalmente hablando, que se concentre toda la producción en una sola fábrica, en vez de tener, por ejemplo, sesenta fábricas? Aparte del tema del transporte, si eso no fuera el problema. H: Sí, pero es que se van a países donde no hay leyes de protección de los trabajadores, y además se quedarían en paro los de las otras cincuenta y nueve fábricas. I: Pero aparte de los trabajadores, medioambientalmente hablando. H: Se van a países donde las leyes medioambientales son muy permisivas. I: Vale. 28/08/2007Comics en la red![]() Me gustan los comics, los comics por internet y los comics sobre internet. De tarde en tarde me paso por algunos, a otros estoy suscrita. Tenía yo una página con los mejores comics por internet y no la encuentro. Qué rabia me dan estas cosas. Páginas interesantes: |
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